viernes, 18 de noviembre de 2011

UN DÍA LLUVIOSO EN SANTIAGO DE COMPOSTELA

Hoy he pasado un día muy interesante en Santiago de Compostela, ahora son las nueve y espero en el aeropuerto el avión de regreso a casa.

La junta de ACEDIGA (Asociación de Centros de Día de Galicia) me ha invitado a hablar en su primer congreso que se celebra hoy y mañana aquí en Santiago.  Se trata de una asociación de empresarios del sector de la atención diurna de personas mayores en Galicia.

El Congreso, muy bien organizado, con unos cien asistentes y un reparto compensado entre ponencias, talleres y presentaciones comerciales.

Por la mañana he tenido la ocasión de escuchar a la Conselleria de Traballo e Benestar de la Xunta, Doña Beatriz Mato Otero y ha resultado una experiencia interesante.  Durante su sus palabras, aunque es del PP no ha mencionado ni una sola vez la colaboración público/privada o el fomento de las plazas concertadas en centros de día.  Sí ha hablado en cambio del esfuerzo que hace la Xunta para crear plazas públicas y que ahora publicarán la Cartera de Servicios y una especie de programación territorial.  Cuando ha acabado de hablar he tenido que preguntar al que tenía al lado si la conselleira era del PP o del PSOE ya que el hecho de que, ante un aforo de empresarios no mencionase ni una sola vez este tipo de iniciativa me ha chocado.  Hablando con unos y con otros llego a la conclusión de que debe haber sido un lapsus ya que parece que la política de la Xunta no va hacia la construcción y gestión de centros propios.  Además, algo más tarde la Directora Xeral, Coro Piñeiro ha hablado de la “libranza” vinculada (como llaman a la Prestación Económica Vinculada de la Ley de Dependencia por estos lares) con lo que parece que la intención de la Xunta va hacia la colaboración con el sector privado.   Sinceramente esperaba que comunicasen mejor.

En la mesa en que he participado he hablado de los modelos de centro de día.  He recordado que hace ahora 18 años tuve la ocasión de inspeccionar el que se anuncia como primer centro de día que funciona en España, el Centre de Dia de l’Eixample, en Barcelona y he tratado como hay tres factores que influyen mucho en los modelos de centro de día que existen:

1) La percepción generalizada en la sociedad consistente en que los centros de día son una especie de “guardería de abuelos”.  Una percepción que no se corresponde con la realidad y contra la que tienen que luchar los proveedores y profesionales.

2) La intervención administrativa atomizada que hace que existan diecisiete normativas diferentes.  En algunas comunidades autónomas un centro de día puede estar totalmente integrado en una residencia sin disponer de espacios propios, en otras se obliga a que sea un espacio específico y que, si forma parte de una residencia, se diferencie claramente tanto arquitectónicamente como desde la perspectiva de los profesionales.

3) Por último la intervención administrativa en la compra de servicios que hace que existan diferentes criterios de acreditación/compra de servicios y diferentes precios.  En este mismo blog escribí hace un tiempo una entrada titulada comparaciones odiosas en la que indicaba que en Barcelona es más caro aparcar un coche en un parquing de Paseo de Gracia que lo que paga la Generalitat por acoger en un centro de día a un mayor.

Estos factores hacen que sea difícil la existencia de diferentes modelos de centros de día basados en la creatividad de los profesionales o en la importación de modelos de otros países.

María José Gárate, directora del Centro Julián Rezola de la Fundación Matia en San Sebastián ha explicado como en el centro de día que dirige, basándose en modelos de calidad centrados en la persona, han conseguido incorporar a su funcionamiento algunos sencillos cambios que han conseguido adecuar las actividades de la residencia a lo que les gusta a los usuarios o a lo que cabe esperar que les gustase si mantuviesen la capacidad cognitiva.  Así, viendo a muchos les gustaba cocinar y la huerta, han puesto en marcha un pequeño huerto en el jardín y han empezado a permitir que los mayores ayuden en la preparación de la comida que después consumen junto con las gerocultoras.  En un bonito video hemos visto a personas con demencia pelando una patata, plantando en el huerto o saliendo del centro a comprar.   María José ha sido bastante humilde al decir que ella no veía lo que hacían como un gran cambio o la aplicación de una forma de funcionar novedosa sino como algo tan sencillo como preguntar, mediante la historia de vida, que cabría esperar que a las personas les gustase, si pudiesen contestar y lo han hecho.

En la mesa también ha participado Miguel Angel Vázquez, médico geriatra y profesor de la Universidad de Vigo que ha repasado los modelos existentes de centros de día desde que el Imserso puso en marcha tres experimentales (en entorno rural, urbano e integrado en una residencia), hasta la actualidad.

No me he podido quedar a los talleres pero, ha sido una buena ocasión de compartir y aprender.

El único defecto del viaje es que no he podido disfrutar de esta bella ciudad ya que he ido del aeropuerto al congreso y vuelta.  En fin, a la próxima volveré a ver el Obradoiro.

Desde aquí, gracias a la Junta de ACEDIGA y a Lorena Martínez, de la organización.

Autor del post: Josep de Martí