miércoles, 6 de abril de 2011

NO ESTABA MUERTA, ESTABA DE PARRANDA (LA LEY DE DEPENDENCIA)


Durante el congreso de Edad y Vida, Dependencia y Calidad de Vida, asistí a mesas interesantísimas, a otras que se apartaban algo de mi campo de actividad y a conferencias como la inaugural que he vuelto a escuchar para mi deleite e inspiración.
Una mesa que me interesaba especialmente fue aquélla en la que las organizaciones de mayores y la propia Edad y Vida daban su opinión sobre la aplicación de la Ley de Dependencia.
Pocas veces he visto tanta tensión entre lo que se quiere decir y lo que al final se dice realmente como en las intervenciones de los presidentes de la Unión Democrática de Pensionistas y la Confederación de Organizaciones de Mayores (CEOMA).
Ambos reconocían la Ley como algo bueno y destacaban el avance que supone la creación de un derecho subjetivo (me gustaría saber qué porcentaje de ciudadanos entiende lo que esa frase quiere decir) para inmediatamente después enlazar una serie de reproches, defectos y efectos perniciosos de la aplicación de la Ley que, a cualquiera le hubiera hecho pensar que eran acérrimos detractores de la misma. Repasemos unos cuantos:
Presidente de la UDP, D. Luis Martín Pindado:
  • Existen retrasos injustificables en la valoración de la dependencia y en la redacción del PIA.
  • Carencia de coordinación territorial con compartimentos estancos. "Si te mudas de comunidad tienes que volver a empezar todo el proceso".
  • La Ley debería haber creado un organismo autónomo de gestión.
  • El derecho a reclamar judicialmente no es uniforme: en algunas comunidades es por vía social y en otra contencioso administrativa.
  • Están surgiendo abogados especializados en incumplimientos de la Ley de Dependencia.
  • Faltan recursos económicos.
  • Se trata mucho la dependencia y muy poco la autonomía personal.
  • NO se fomenta lo suficiente el tejido asociativo.
  • "Seamos indulgentes pero no indolentes".
Presidente de CEOMA. D. Jose Luis Meler de Ugarte
  • Las expectativas creadas no se han visto satisfechas.
  • Han pasado cuatro años y el cuarto pilar no está apuntalado.
  • La dependencia es una arma política arrojadiza.
  • Faltan recursos.
  • Hay una evidente descoordinación y falta la homogeneidad..
  • Se rompe el principio de igualdad.
  • El procedimiento es un enredo político administrativo.
  • Las ayudas no llegan a quienes las necesitan o llegan tarde.
  • Los ciudadanos desconocen el sistema.
  • Falta un marco estable para los proveedores de servicios.
  • El copago se calculó mal al redactar la Ley y la memoria económica.
  • Son indispensables reformas con consenso.
  • El principal problema de la Ley es la falta de financiación y los convenios bilaterales.
Para rematar, D. Higinio Raventós destacó:
  • Son indispensables reglas de juego claras y estables para determinar el papel de cada uno.
  • Distinguir entre centros según nivel de atención con diferentes modelos y tarifas.
  • Tener criterios comunes en todo el Estado.
  • Determinar un módulo sanitario de atención para poder racionalizar las plazas hospitalarias.
  • Crear agencias de dependencia en las Comunidades Autónomas entre Servicios sociales y salud.
  • Distinguir módulo hotelero, asistencial y sanitario.
  • Regular el copago de forma acorde a la Ley.
  • Queda mucho por hacer.
Estas son las "ideas fuerza" que recogí durante las intervenciones. Como los organizadores del congreso colgarán en internet los vídeos de las mesas, aquello en lo que no sea ajustado podrá ser corregido. Pero, ¿alguien puede sostener después de oír a los máximos protagonistas de la aplicación de la Ley (ciudadanos y proveedores de servicios) que ésta es algo más que un fiasco?

Sea cual sea el objetivo de la Ley, en cuatro años se ha pervertido o ha sido sencillamente olvidado. Lo único bueno es que se ha gastado más dinero en dependencia: No como la Ley pretendía hacerlo, pero el dinero se ha gastado y se sigue gastando. Así que muchas personas que antes no recibían prestación hoy la reciben: no como la Ley preveía que la recibiesen, pero la reciben. Da igual que al lado haya otras miles de personas que no reciben lo que la Ley preveía, eso palidece ante lo anterior.
Si no fuese porque esas miles de prestaciones se han reconocido diríamos que la Ley está muerta, pero, después de escuchar a los representantes de los mayores y al de Edad y Vida sólo nos queda salir cantando: No estaba muerta, estaba de parranda. ¡Gracias Peret! (http://www.youtube.com/watch?v=G9lOlS3eGOs&feature=related)