lunes, 6 de febrero de 2012

NÚMEROS QUE LLAMAN LA ATENCIÓN

Inforesidencias.com acaba de hacer público su séptimo informe anual de precios de las residencias geriátricas privadas y, sin que sea sorpresa para nadie, resulta que el precio medio ha bajado casi un 3% y se sitúa en 1.724€/mes (+IVA).

Repasando algunos datos sobre cómo han evolucionado las cosas desde la entrada en vigor de la Ley de Dependencia vemos lo siguiente:  El precio privado de las residencia se ha incrementado un 11,2%, la inflación un 11,8% y el salario que cobra una gerocultora (según convenio marco estatal), un 21,45%.

Si hasta ahora se decía que algunas residencias concertadas cubrían el déficit de tarifa por lo que pagaban los usuarios de plaza privada, a partir de ya, ese argumento perderá fuerza. O sea, que la crisis económica, el déficit de tarifa y la Gemela Siniestra parecen aliados para cargarse un sector que todavía sigue generando puestos de trabajo.

El futuro del sector parece que se decidirá en dos lugares:  En la sede del gobierno tienen que pensar dos cosas: cómo cambiar la Ley de Dependencia y cómo plantear la reforma laboral; en la negociación del convenio tienen que establecer el marco de futuro.

Deben apostar en la nueva LAPAD de forma decidida por los servicios (ya sea mediante centros concertados o prestaciones económicas vinculadas) y desincentivar de verdad la prestación para el cuidador no profesional.

En la reforma laboral deben dotar de flexibilidad la entrada y salida de forma que una residencia pueda ajustar su plantilla a la ocupación.  Ahora hay quien teme que si hubiese más flexibilidad las residencias echarían a trabajadores.  El problema es que, sin ella, ahora algunas residencias se verán abocadas al cierre y, las que queden, cuando las cosas vayan mejor, se resistirán al máximo antes de contratar a alguien sabiendo que resulta casi imposible prescindir de él cuando falten los ingresos.

Sobre la negociación del convenio. Ahora mismo no me acuerdo si la mesa sigue rota o ya se han vuelto a sentar.  Lo que está claro es que, mientras a los funcionarios se les recorta el sueldo y a muchas empresas se les reducen o les desaparecen los beneficios, en las altas cúpulas empresario/sindicales, han pactado una "moderación salarial" del 0,5%.

Así pues, la pelota está en el tejado del gobierno mientras desde el patio todos miramos hacia arriba a ver si nos la devuelven mientras notamos que las orejas ya se nos están congelando.