lunes, 19 de enero de 2015

MÁS BUENAS PRÁCTICAS PARA LAS INSPECCIONES DE PERSONAS MAYORES


 A raíz del post sobre buenas practicas para la inspección de residencias que publiqué a finales de 2014,  he recibido varios comentarios que he considerado interesantes tanto en su forma como en su fondo y que me llevan a plantear dos nuevas Buenas prácticas para la inspección que me gustaría añadir a las que ya propuse.

Como decía, todo surge de personas que me han escrito o llamado para decirme lo que pensaban y a las que agradezco de verdad las aportaciones. 

Un buen ejemplo ha sido alguien a quien admiro, Mariano López Ayala, director de la asesoría jurídica del grupo Ballesol,  que es de las personas con mayores conocimientos y experiencia en lo relativo a las reglamentaciones existentes en España sobre residencias y su aplicación por parte de las diferentes inspecciones autonómicas. 

En su mensaje, que me ha autorizado a reproducir, decía entre otras cosas lo siguiente:

Desde luego que sería deseable que por parte de la Inspección se hicieran públicos sus protocolos y criterios de actuación para, entre otras cosas, aumentar la transparencia y evitar actuaciones que muchas veces resultan incomprensibles.

Pero también sería deseable que hicieran pública la normativa en la cual se apoyan sus protocolos y criterios de actuación para que, llegado el caso, pudiésemos todos valorar el fundamento de los mismos.

Y en cuanto a la comparación con otros sectores nunca ha dejado de sorprenderme la diferencia existente entre el de Atención Residencial a Personas Mayores y el Sanitario. No sólo en temas como la regulación de las sujeciones (un asunto que te resulta tan querido), sino especialmente en lo que se refiere a la dotación de personal. Cuando me he aproximado a Consejerías de Sanidad para tramitar autorizaciones de centros hospitalarios siempre se han quedado muy sorprendidos ante mi insistencia en que me dijeran cuál era el personal con el que debía contar. “Naturalmente con el que sea necesario” ha sido siempre su respuesta, sin que llegasen a entender mi insistencia preguntando sobre ratios, dotaciones mínimas por categorías, etc.

En fin, menos mal que en lo que se refiere a la regulación del tráfico en calles y carreteras no se aplican criterios similares a los de nuestro sector.

Si viniese de otra persona la reflexión podría parecer interesante, pero viniendo de alguien que cuenta con datos directos de cómo se autorizan e inspeccionan tanto las residencias de mayores como los centros sanitarios en no menos de diez comunidades autónomas, ésta se transforma en preocupante.

De ese mensaje surge la propuesta de una nueva buena práctica que describo al final del post y que podría ir acompañada por la publicación, por parte de algún estudioso u organización de una tabla de dos columnas en las que se comparasen los requisitos, exigencias y controles que se ejercen desde las administraciones sobre  los diferentes aspectos de funcionamiento de hospitales y residencias de mayores.  Estoy seguro de que encontraríamos llamativas diferencias en aspectos como el de las sujeciones (lo traté en un post en febrero de 2014)


Otra persona, que me ha pedido no desvelar su identidad, me recomendó que incluyese en las buenas prácticas una que fuese la publicación urgente del resultado de las inspecciones realizadas a todas las residencias públicas que gestiona la propia administración.  De esta forma se podría comprobar si la administración en su conjunto puede servir de ejemplo o, por el contrario, debe ser vista como un fariseo de aquéllos de los que nos previene Jesús al decir “todo lo que os digan que hagáis, hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque ellos dicen, y no hacen” (Mateo 23.3).

Yo estoy convencido de que no se inspecciona con los mismos criterios las residencias públicas gestionadas por la propia administración que el resto de residencias, pero, por supuesto mi convencimiento se basa únicamente en mi experiencia como inspector, que duró diez años y acabó hace quince, pudiendo estar equivocada. Cuando me propusieron  que sería bueno difundir de forma separada e inmediata los resultados de las residencias públicas me pareció que hacerlo ya quedaba integrado en la propuesta de publicar todas las actas de inspección, pero es cierto que, así como para generalizar esa medida haría falta cambiar alguna Ley, nada (más allá del sonrojo por lo que podría salir a la luz) impediría a una comunidad autónoma hacer públicas las actas de inspección de sus propios centros. El poder de la actuación transparente también podría obrar efectos positivos, por lo que lo añado como otra buena práctica.

Como decía al empezar este post.  Me ha gustado ver que lo que he escrito ha sido leído por muchas personas y aún más el recibir feedback de algunas de ellas. Mi alegría alcanzaría un nivel superior si alguno de los contactos hubiese llegado de la administración, pero no ha sido así  por lo que aplicaré eso de “si la montaña no viene a Mahoma, Mahoma irá a la montaña” y creo que pronto habrá una manera de hacer llegar las propuestas a los responsables de, por lo menos, una gobierno autonómico.  Por cierto, espero que eso de mencionar al profeta no provoque la ira de nadie y más aún  que a los más intransigentes no se les ocurra buscar el origen de la frase.


Anexo:  Nuevas buenas prácticas propuestas.


Eje de buenas prácticas: Transparencia

e) Publicación de una “Tabla de criterios de inspección”

Se trataría de que la inspección de servicios sociales publicase y mantuviese actualizada una matriz como la que reproduzco más abajo que serviría para poder tener claros los criterios de la inspección y  su adecuación a las exigencias jurídicas.

Criterio
Situaciones en que se aplica
Norma jurídica en que se fundamenta
Consecuencia de la aplicación del criterio para los usuarios
Consecuencia de la aplicación del criterio para los prestadores del servicio
Existencia de criterios similares en la inspección sanitaria








f) Publicación inmediata de las actas de inspección correspondientes a las residencias públicas gestionadas por la propia administración haciéndolas accesibles por internet a cualquiera que desee consultarlas.