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jueves, 7 de enero de 2016

¿Hacer pagar a la residencia por la sanidad pública que reciben los residentes?

Acceso a la noticia sobre la sentencia del sistema de Accesibilidad Social

Por un error, al elaborar el boletín de Inforesidencias.com de Febrero de 2016 el enlace sobre la sentencia del TSJCV apuntaba a este enlace.  Perdón. Enlace correcto




Uno de los problemas por resolver que afectan al sector de la atención a personas mayores en residencias es el de la atención sanitaria que reciben los residentes.

En teoría, como cualquier otro ciudadano beneficiario del sistema público de sanidad, éstos tienen los mismos derechos a recibir atención que una persona que vive en su casa. 

La realidad dista bastante de la teoría.

Para empezar, lo normal es que un residente cuente, además de con su médico de cabecera, con un médico pagado por la residencia que es quien le visita, realiza diagnósticos  y prescribe medicamentos cuando se precisan.  Como ese médico suele trabajar en base a una relación privada con la residencia, cada centro encuentra la forma de convertir esa prescripción en “receta” y finalmente en medicamentos reales pagados por el sistema público.

Existen muchas formas de convertir una prescripción en receta y en cada rincón de España aplican “su” sistema sin que exista, para algo de tanta relevancia, un método común planificado y ajustado a la Ley.  Así, es posible que la residencia lleve periódicamente un listado de prescripciones al centro de Atención Primaria y allí el médico de cabecera de los residentes (que ni los ha visto) firme las recetas devolviéndolas al cabo de unos días.  En ese caso una farmacia “avanza” los medicamentos sin recetas y arregla la situación cuando éstas llegan al cabo de unos días.  En otros lugares el médico de la sanidad pública interviene desde el principio; en otros se han creado programas piloto en los que existen equipos de médicos de la sanidad pública (o empresas contratadas) que se coordinan con los de las residencias para agilizar la atención y prescripción.

Sea como sea, desde la administración pública se ve a los residentes como unos grandes consumidores de recursos y medicamentos por lo que, su preocupación cuando se ponen a planificar, parece más basada en bajar la factura que en crear un sistema equitativo.

La consecuencia de esta dispersión es una de descontrol y de discriminación contra unos mayores, que normalmente necesitan una gran intensidad de atención sanitaria y en cambio reciben menos de la Sanidad Pública que los mayores que viven en sus domicilios.

Aunque resulta difícil generalizar, ya que la situación es diferente en cada comunidad autónoma, creo que no me equivoco si digo que un mayor diabético que vive en su casa recibe más tiras reactivas y lancetas para hacer pruebas de glucemia que uno que vive en una residencia.  Una persona mayor “normal” (o sea, que no vive en una residencia) que sufra de incontinencia recibe más pañales que los que se prescriben a aquel que vive en una residencia de mayores.  Un octogenario que ingrese en urgencias de un hospital proveniente de una residencia tiene una posibilidad bastante elevada de ser “devuelto” al centro en circunstancias que, si la persona fuese procedente de su domicilio, le harían quedarse en el hospital durante más tiempo recibiendo el tratamiento que necesita.

Estas circunstancias podrían tener alguna explicación si las residencias de mayores fuesen centros sanitarios que recibiesen algún tipo de financiación del sistema de salud, pero la realidad es que, a todos los efectos legales, una residencia de mayores es sencillamente un sustituto del hogar.

Escribo esto porque en las últimas semanas he recibido un documento que el Institut Català de la Salut (ICS) está proponiendo firmar a algunas residencias de la provincia de Tarragona. He leído la propuesta, he hablado con varios profesionales y me he quedado perplejo ya que me parece a la vez algo muy bueno y algo malo.

Imaginemos que tengo una residencia asistida de personas mayores de 100 plazas.  Tengo en mi plantilla a un facultativo contratado que viene a 30 horas a la semana que actúa como médico de los residentes.  También tengo enfermera, fisioterapeuta, terapeuta ocupacional y todo el personal que me exigen la normativa y los requisitos de acreditación.

Un día la Sanidad pública me propone que un médico del ambulatorio  (Centro de Atención Primaria) podría prestar un servicio más intenso en la residencia, atendiendo a los residentes, realizando las valoraciones de ingreso, participando en las reuniones del equipo interdisciplinar. 

Concretamente me ofrecen que ese médico de la sanidad pública participe de la siguiente forma:

Acogida  del residente.
• Realizar la evaluación geriátrica integral de la persona en el momento del ingreso, cumplimentar la historia clínica y el expediente asistencial y hacer el seguimiento periódico que requiere el protocolo del centro.
• Definir y registrar en la historia clínica del residente con el aplicativo propio de la residencia y el E-CAP (programa informático de Atención Primaria Pública); los objetivos, actividades y seguimiento de los requerimientos según los niveles de atención que necesite cada persona.
• Prescribir los tratamientos de continuidad y revisar las pautas semanalmente

Seguimiento del estado de salud del residente.
• Hacer los seguimientos periódicos según las pautas asistenciales del Centro en cuanto a la prescripción específica en temas de seguridad (contenciones físicas) y nutrición, entre otros.
• Revisar y adecuar los objetivos de atención médica periódicamente y puntualmente en los casos de necesidad, determinando los niveles de atención que necesita cada persona
• Aplicar los programas de prevención y promoción de la salud de las personas atendidas en el centro, en colaboración con otros profesionales del equipo interdisciplinario.
• Derivar la persona atendida al recurso asistencial pertinente cuando no se pueda atender adecuadamente en la residencia y establecer la coordinación necesaria para mantener el continuo asistencial.
• Ejercer sus responsabilidades ético-legales poniendo los medios necesarios para proteger a los residente y familiares en relación a la intimidad, confidencialidad, seguridad, derecho a una muerte digna, ...
• Hacer reuniones de seguimiento semanal con los usuarios y sus familias para tratar cambios de tratamiento, inquietudes, miedos o preocupaciones que pueden influir en la evolución de su estado de salud.
• Tener actualizados los planes terapéuticos y los expedientes clínicos, según los requerimientos normativos del centro.
• Dar apoyo a los residentes/usuarios y familiares en momentos críticos.
• Asesorar y formar al personal asistencial en todo aquello que pueda conducir a la mejora de la calidad de la atención prestada mediados alce

Coordinación con el resto del equipo asistencial
• La realización de las actividades médicas requieren coordinarse con el resto del equipo asistencial para poder dar una atención integral. Esta coordinación se realiza a través de:

• Coordinación e intercambio de información con la DUE de la Residencia para hacer un seguimiento adecuado de la salud del residente.
• Participar en la elaboración de procedimientos y normas relativas a la salud de los residentes (Protocolos ...).
• Participación en las reuniones interdisciplinares semanales para intercambiar datos, solución de problemas y planificación de tratamientos y/o pruebas con el resto de miembros del equipo asistencial.
• Colaborar con los profesionales asistenciales de la residencia para una atención biopsicosocial.
• Atención aguda domiciliada urgente (no emergencias), tanto en horario EAP (Equipo de Atención Primaria) como fuera del horario del mismo (atención 7 días por semana las 24 horas).

 Atención a los profesionales del Centro.
El médico deberá dar asistencia en caso de necesidad y/o urgencia a los profesionales del Centro.

Relaciones externas.
• Farmacia, pera la provisión del servicio.
• Personal y Centros de atención especializada para la coordinación e información sobre derivaciones.  Pruebas especiales, analíticas, intervenciones quirúrgicas ...

Encima me ofrecen   una conexión directa desde la residencia con el programa informático de atención primaria de la salud pública.

¡Esto es fabuloso! Pienso.  Finalmente los residentes recibirán el servicio a que tienen derecho.

Cuando sigo leyendo el documento que me proponen firmar veo que se trata de un convenio que tiene obligaciones por las dos partes.  El Institut Català de Salut me ofrece ese servicio tan bueno, yo, o sea, la residencia, deberá pagar por ello una cantidad que para una residencia de 100 plazas rondaría los 20.000 Euros al año.

¿Pero, no tienen derecho los residentes a recibir ese servicio sin pagar nada más?

Lo cierto es que si me pongo a hacer números y calculo lo que ahora pago al médico por hacer mucho menos de lo que  ahora me ofrece la Salud Pública veo que las cosas me cuadran muy bien.

O sea:  Me gusta lo que me ofrecen; no me parece legal tener que pagar por ello pero, me sale a cuenta pagarlo  a cambio de recibir lo que me ofrecen.

¿Complicado?

La cosa se lía un poco más cuando le explico al médico que tengo en nómina lo que está pasando y le doy una copia de la propuesta.

Él, que lleva tiempo en el centro me pregunta:  Cuando hace unos años contrataste una empresa para que llevase la cocina de la residencia ¿No se quedaron con los cocineros que hasta entonces tenías en nómina del centro?  ¿Lo hicieron porque quisieron o porque estaban obligados a hacerlo?   Lo digo porque si firmas ese documento ¿Me contratará el Institut Català de la Salut? Y si no lo hace ¿Me despedirás?

Supongo que estas líneas no resultarán llamativas para las residencias situadas en el Sur de Tarragona.  Algunas de ellas llevan meses recibiendo el servicio que he explicado por parte de la Sanidad Pública sin tener que pagar nada por ello y sólo hace unos meses han recibido la propuesta de convenio.

Estas residencias, que según me han dicho, están satisfechas de cómo funcionan las cosas, se preguntan si deben o no firmar el documento.

Para el resto de residencias lo que cuento debe sonar bastante raro.


Voy a seguir hablando con gente y, dentro de unos días escribiré algo más sobre este tema.  Mientras tanto ¿Alguien quiere opinar?

martes, 17 de noviembre de 2015

¿QUÉ IVA DEBERÍAN PAGAR LAS RESIDENCIAS GERIÁTRICAS PRIVADAS?

Hace unos días leí en la prensa que la Fundación Edad y Vida reclama un tipo de IVA único del 4% para las residencias de tercera edad privada, sea cual sea el tipo de prestación y la titularidad del servicio.

Para entender lo que pide la Fundación hay que entender que actualmente el IVA que pagan las residencias  en España depende de varios factores por lo que, según quién presta y quién paga, este puede oscilar entre la exención y el 10% (este fue el título que puse a un post de 2012 donde explico este perverso abanico).

Ahora Edad y Vida razona que "es necesario considerar los servicios de atención a la dependencia (centros residenciales, centros de día, teleasistencia y servicios de atención a domicilio) como servicios de primera necesidad y, como tales, establecer el IVA súperreducido para los mismos, lo que “contribuiría a mejorar el acceso a este tipo de servicios” (fuente)

Estoy totalmente de acuerdo con esta propuesta que se ha presentado a los diferentes partidos políticos de cara a las próximas elecciones generales.  Y de hecho me iba a poner a escribir argumentos a favor de tal reducción, como el del retorno que supone, el alejamiento que se ha producido en los últimos años entre la capacidad adquisitiva de los posibles usuarios y el precio de las residencias, entre otros.

Pero resulta que de todo eso ya he escrito en este blog por lo que me permito invitar a los lectores a releer algunos de los posts de hace algún tiempo y a dar su opinión (si de paso alguien quiere difundirlo en su perfil de redes sociales, mejor).

Sobre por qué el IVA debería ser único y del 4%  (diciembre de 2012)
Sobre el calculo del retorno económico que produce gastar en dependencia (Octubre de 2012)



martes, 1 de septiembre de 2015

Cómo hemos cambiado. Los precios de las residencias privadas en 1998 y en 2015

Buscando entre papeles de hace unos años para preparar una clase me he encontrado con una presentación que hice el 2 de marzo de 1999 en la III Jornada de Derechos y Obligaciones de Residencias organizada por la Universidad de Barcelona en el Palau de les Heures.

Por aquél entonces yo trabajaba en la Generalitat y los datos que presenté (y que tendrán todos los que asistieron al acto) se referían al precio medio de los cinco últimos ingresos en residencias geriátricas catalanas.

Los precios entonces se mostraban en pesetas, pero los he convertido en Euros para facilitar las cosas.

Los datos se referían a  residencias de mayores mercantiles en 1998 y, se habían ponderado dando más peso a las residencias más grandes.

La conclusión fue que el precio medio era de 139.475 Pesetas +IVA, o sea  838€ al mes.

Esta es una de las transparencias que utilicé en la presentación y muestra como la mayor parte de las residencias tenían precios entre los 700€ y los 900€




Hace diecisiete años las residencias más económicas eran aquellas que tenían menos de 25 plazas, tal como  muestra este otro gráfico.


Lo interesante para entender la situación del sector entonces es relacionar estos precios con la capacidad adquisitiva de una persona.

Tomando datos del INE, en 1998 el salario medio en España era de 1.322 Euros al mes y en Cataluña de 1.496 Euros al mes.  El salario base de una gerocultora era de 553€.

O sea que en 1998, con un mes de salario medio se podían pagar 1,8 meses de estancia en una residencia de tercera edad privada.  Se necesitaba, en cambio el salario de una gerocultora y media para pagar esa misma estancia en el geriátrico.

Veamos que pasa ahora:

En 2014 (datos publicados) el salario medio mensual en España es de 1.634 Euros, en Cataluña sube hasta los 1.715€.  El salario base de una gerocultora es de 959,27€/mes

El precio medio de una residencia geriátrica privada es de 1.829,81€ mes en el conjunto de España y de 1.847,60€ en Cataluña.

O sea que, con un salario medio no alcanza a pagar el precio medio de una residencia (alcanza para el 93%) y hace falta, casi, el salario de dos gerocultoras para poder afrontarlo.

Sin ningún género de dudas, una residencia de 2015 tiene una estructura de gastos totalmente diferente a una de 1998:  Para empezar cuenta con más personal, con un equipo de profesionales más extenso; si es de nueva construcción, con más metros cuadrados y con otros costes administrativos que hace diecisiete años no existían vinculados con requisitos de protección de datos, riesgos laborales, legionela...  Por lo que en realidad, el hecho de que haya subido el precio de la residencia por encima del de los salarios, no comporta  necesariamente que hayan aumentado los beneficios sino que lo han hecho los costes.

Como prueba de ello, la normativa de residencias calatana aplicable a  los centros que acogían usuarios "de colaboración" en 1998 exigía únicamente una rátio de 0,27 de atención directa y una del 0,12 de atención indirecta, con la obligación de disponer de un director y un responsable higiénico sanitario (médico o enfermera).  El equivalente de 2015 requiere, para acoger a usuarios de alta dependencia una ratio de atención directa del 0,42 con presencia, además de gerocultoras, de médico, enfermera, fisioterapeuta, trabajador social, educador social, terapeuta ocupacional y psicólogo.

Sabiendo que eso es así, se produce un problema importante para las residencias de tercera edad privadas que no financian las estancias de sus clientes con fondos públicos, y es un progresivo divorcio entre oferta y demanda.

Aunque, para hacer el cálculo hemos tenido en cuenta el salario base de las gerocultoras, sabiendo que el salario real suele ser superior.  El hecho de haber considerado el mismo dato en 1998 y 2014 da más solvencia a la comparación.

La pregunta es clara.  ¿Podremos mantener un sistema de atención residencial de calidad si se ensancha mucho más la diferencia entre los ingresos individuales y el coste/precio  del servicio?

Una primera adaptación a la nueva situación lleva unos años produciéndose.  Las familias retrasan la decisión de ingresar a un ser querido en una residencias de tercera edad.  Hace unos años, cuando con la pensión y "poniendo un poco cada hijo" muchos podían asumir el coste de una residencia, había ingresos de personas con un determinado grado de dependencia.  Ahora la mayor parte de familiares esperan hasta que les resulta totalmente imposible continuar ofreciendo el cuidado por lo que ingresan en los centros personas con unas necesidades de atención mucho más elevadas.

Las residencias se han ido adaptando a esa situación y muchas son verdaderos centros sociosanitarios que ofrecen servicios cuasi hospitalarios, pero ¿podrán ofrecer servicios cada vez más complejos sin incrementar sus costes?

Creo que estas son algunas de las preguntas que se deberían ir planteando en los próximos meses.

He utilizado datos de de residencias geriátricas de Cataluña porque son los que tengo más a mano y me gustaría mucho que alguien pudiera aportar los de otras comunidades, especialmente los referidos a 1998 para que pudiéramos crear ese mapa del "coste real" o sea, lo que le cuesta a un salario medio pagar la estancia en una residencia de mayores.




miércoles, 29 de abril de 2015

PENSANDO EN UN NUEVO SISTEMA DE ATENCIÓN A LA DEPENDENCIA

Llevo tiempo abogando por que  las administraciones públicas garanticen que quiénes necesitan una atención a la dependencia la reciban.  En esto estoy de acuerdo con casi todo el mundo, a partir de aquí empiezo a discrepar con muchos.

Según lo veo yo, la función de los poderes públicos debe ser garantizar que existan medios para que las personas que necesitan de apoyos para poder realizar las actividades básicas de la vida diaria (AVD) los obtengan.  Como esto resulta enormemente costoso, defiendo algunos principios que creo deberían ser sacrosantos:

-  Hay que buscar sistemas que permitan que la mayor parte del dinero que se gaste en dependencia vaya a la prestación y lo mínimo posible al funcionamiento burocrático del sistema (en 2011 escribí sobre ello en una entrada titulada "Los escribas del faraón").

- Hay que apostar por los servicios profesionalizados dejando las prestaciones económicas para casos verdaderamente excepcionales como la dependencia en menores que residen en sus domicilios.

- Hay que apostar por la posibilidad de elección por parte del dependiente.

- Hay que determinar un copago que sea justo y equitativo de forma que, quien tenga capacidad económica suficiente participe en el coste del servicio que recibe.

- A la hora de determinar quién presta el servicio (la propia administración, entidades o empresas) hay que utilizar herramientas objetivas que midan eficacia y eficiencia.  Dentro de "eficacia" hay que considerar especialmente la calidad de vida y la satisfacción.

Para que todo esto funcione bien resulta indispensable que exista transparencia.  O sea, que todos sepan "lo máximo".  Esto obliga a las administraciones a publicar cuánto cuesta cada paso del proceso de atención al dependiente: desde la valoración, la redacción del PIA, la atención a residentes en residencias públicas, concertadas o de Prestación Económica Vinculada (PEV), etc..

En el sistema resultante creo que las administraciones tenderían a reconocer muchas Prestaciones Económicas Vinculadas y serían los propios dependientes y sus familiares quiénes elegirían en qué residencia quieren gastar "su" prestación.

Si queremos gastar lo menos posible en burocracia, podría hacerse desaparecer la acreditación de centros.   Se podría establecer un sistema de autorización (ahora que comunidades como Cataluña o Castilla León están cambiando los suyos) que previese el progresivo deterioro en el estado de los dependientes de forma que todas las residencias autorizadas se entendiesen como acreditadas.  Estas residencias y centros de día estarían obligados a pasar unas auditorías de calidad periódicas el resultado de las cuales se haría público.

La experiencia nos demuestra que el precio de concertación que establece una comunidad autónoma se convierte en poco tiempo en una especie de "precio de referencia" para las residencias privadas.  En el sistema que propongo, la cuantía máxima de la Prestación Económica Vinculada debería ser equivalente al precio de concertación actual.  De esta forma, cualquiera que tuviese una PEV encontraría su residencia.

Si el sistema se mantuviese en el tiempo y todos supiésemos que, aunque cambie el gobierno no se tocará, habría empresas que invertirían en la construcción de nuevos centros.

El sistema que imagino, por supuesto tiene pegas:

La primera es qué hacer con las residencias públicas que gestiona la propia administración.  Estas cuestan mucho más que las privadas o privadas/concertadas pero no existen estudios contrastados que nos permitan decir cuánto cuestan exactamente y si la diferencia de costes está justificada en una mejor calidad de atención.  Para quiénes quieran ahondar en esta cuestión les recomiendo leer esta entrada de 2011 donde se decía que a la Diputación de Soria le costaba una plaza pública 4.000 Euros al mes.

Si las residencias públicas entrasen en el sistema que propongo deberían ofrecer sus plazas a menos de la mitad de precio.  ¿Podrían?  Aquí está el problema.  Y me cuesta creer que un político vaya a meter la mano en este avispero.

La segunda pega es que existen zonas rurales con una población escasa pero muy envejecida.  Es posible que allí haya pocas empresas dispuestas a invertir en la construcción de una residencia.  En ese caso serían necesarios incentivos públicos, algo que es contrario a la filosofía que planteo.

También tenemos la pega del precio.  En el sistema que propongo la administración se convierte en el "determinador del precio" no porque concierta sino porque determina la cuantía de las ayudas.  Es cierto que las personas pueden complementar lo que reciban de la administración, pero, para el gran grupo de los que "no puedan complementar", la cuantía máxima de la prestación determina su capacidad.

Si las administraciones entienden que el nuevo sistema "libera" recursos burocráticos e ineficiencias  y que todo ese ahorro debe ser canalizado hacia el aumento del número de atendidos, la cosa puede ir bien.  Si en cambio, cada euro ahorrado se dedica a "otra cosa", entonces lo que propongo podría resultar contraproducente.

He empezado a escribir este post después de leer una noticia aparecida en el periódico "El Comercio" según la cual el Principado  está concertando plazas en residencias geriátricas asistidas de Astuiras a 1.223 Euros al mes mientras mantiene vacías 125 plazas en residencias públicas.

La noticia me ha hecho pensar que, si no se concibe un sistema racional y se mantiene en el tiempo, la única opción es ir a salto de mata con medidas cortoplacistas que parece que los políticos adoptan esperando que, cuando exploten, ellos ya no estarán en el gobierno.

Por cierto, espero que nadie se presente al concierto.

domingo, 8 de febrero de 2015

UNA HISTORIA LEJANA. LA MAYOR CADENA DE RESIDENCIAS INGLESA ATRAVIESA PROBLEMAS

En España un grupo de residencias para mayores que tenga más de 40 centros se considera un gran grupo.  De hecho, dejando a un lado a las órdenes religiosas, el número de empresas de ese tamaño pueden caber en los dedos de una mano.

Las cosas son diferentes en el Reino Unido donde un grupo, Four Seasons,  gestiona 450 residencias y 60 hospitales, siendo allí el más grande.

Pero el tamaño no le ha evitado tener problemas económicos serios.

Four Seasons ha cambiado de manos dos veces en pocos años.  En  2009 RBS, el Royal Bank of Scotland, se hizo con el control de la empresa para venderla en 2012 a un fondo de capital (Terra Firma) por 1.100 millones de Euros.

Según The Economist, Terra Firma compró la empresa en parte con dinero del propio fondo y con préstamos de unos 600 millones.  Una vez se hizo con la empresa, el fondo pudo devolver su crédito gracias a nuevos préstamos que, esta vez obtuvo Four Seasons.  Así, la cadena de residencias quedó super endeudada.

Ahora las cosas no pintan demasiado bien para la cadena de residencias Four Seasons.  En los últimos tiempos se le han incrementado los gastos más de lo que tenía previsto mientras que los ingresos que reciben de las administraciones locales han sido inferiores a lo que se había planificado.

El resultado es que el fondo que se hizo con las residencias hace tres años puede perder dinero.  De momento, el 21 de Enero de 2015 la agencia de calificaciones Moody's ha bajado la calificación de Four Seasons y la ha puesto en una previsión negativa, por lo que se pueden acercar tiempos difíciles.

Nadie cree que las 450 residencias vayan a cerrar por lo que los 20.000 residentes y 30.000 empleados (datos de la web de la empresa), de momento continuarán recibiendo servicio y trabajando.  De hecho, quizás sin la carga de deuda que se puso sobre sus espaldas la situación sería muy diferentes.  En este enlace de la web de la empresa se pueden ver algunos datos referidos a 2014.

Aunque la situación en el Reino Unido es muy diferente a la de España, siempre se puede aprender de lo que pasa en otros lugares.




sábado, 31 de enero de 2015

NACE LA NUEVA INFORESIDENCIAS.COM

Hoy es un día especial para mí.

Llevo quince años trabajando en el proyecto de www.inforesidencias.com, un portal para ayudar a quienes pasan por el momento de buscar una residencia de tercera edad.

El portal funcionaba, en su segunda versión desde hace diez años por lo que ya necesitaba un cambio y, puestos a cambiar le hemos dado una vuelta completa.

La nueva Inforesidencias.com funciona con una tecnología más avanzada,  ofrece servicios nuevos como el primer comprador de residencias online; la creación de "indicadores de transparencia" y una mayor integración con las redes sociales.

Espero que a quien pase por este blog le parezca interesante.

La nueva www.inforesidencias.com


lunes, 19 de enero de 2015

MÁS BUENAS PRÁCTICAS PARA LAS INSPECCIONES DE PERSONAS MAYORES


 A raíz del post sobre buenas practicas para la inspección de residencias que publiqué a finales de 2014,  he recibido varios comentarios que he considerado interesantes tanto en su forma como en su fondo y que me llevan a plantear dos nuevas Buenas prácticas para la inspección que me gustaría añadir a las que ya propuse.

Como decía, todo surge de personas que me han escrito o llamado para decirme lo que pensaban y a las que agradezco de verdad las aportaciones. 

Un buen ejemplo ha sido alguien a quien admiro, Mariano López Ayala, director de la asesoría jurídica del grupo Ballesol,  que es de las personas con mayores conocimientos y experiencia en lo relativo a las reglamentaciones existentes en España sobre residencias y su aplicación por parte de las diferentes inspecciones autonómicas. 

En su mensaje, que me ha autorizado a reproducir, decía entre otras cosas lo siguiente:

Desde luego que sería deseable que por parte de la Inspección se hicieran públicos sus protocolos y criterios de actuación para, entre otras cosas, aumentar la transparencia y evitar actuaciones que muchas veces resultan incomprensibles.

Pero también sería deseable que hicieran pública la normativa en la cual se apoyan sus protocolos y criterios de actuación para que, llegado el caso, pudiésemos todos valorar el fundamento de los mismos.

Y en cuanto a la comparación con otros sectores nunca ha dejado de sorprenderme la diferencia existente entre el de Atención Residencial a Personas Mayores y el Sanitario. No sólo en temas como la regulación de las sujeciones (un asunto que te resulta tan querido), sino especialmente en lo que se refiere a la dotación de personal. Cuando me he aproximado a Consejerías de Sanidad para tramitar autorizaciones de centros hospitalarios siempre se han quedado muy sorprendidos ante mi insistencia en que me dijeran cuál era el personal con el que debía contar. “Naturalmente con el que sea necesario” ha sido siempre su respuesta, sin que llegasen a entender mi insistencia preguntando sobre ratios, dotaciones mínimas por categorías, etc.

En fin, menos mal que en lo que se refiere a la regulación del tráfico en calles y carreteras no se aplican criterios similares a los de nuestro sector.

Si viniese de otra persona la reflexión podría parecer interesante, pero viniendo de alguien que cuenta con datos directos de cómo se autorizan e inspeccionan tanto las residencias de mayores como los centros sanitarios en no menos de diez comunidades autónomas, ésta se transforma en preocupante.

De ese mensaje surge la propuesta de una nueva buena práctica que describo al final del post y que podría ir acompañada por la publicación, por parte de algún estudioso u organización de una tabla de dos columnas en las que se comparasen los requisitos, exigencias y controles que se ejercen desde las administraciones sobre  los diferentes aspectos de funcionamiento de hospitales y residencias de mayores.  Estoy seguro de que encontraríamos llamativas diferencias en aspectos como el de las sujeciones (lo traté en un post en febrero de 2014)


Otra persona, que me ha pedido no desvelar su identidad, me recomendó que incluyese en las buenas prácticas una que fuese la publicación urgente del resultado de las inspecciones realizadas a todas las residencias públicas que gestiona la propia administración.  De esta forma se podría comprobar si la administración en su conjunto puede servir de ejemplo o, por el contrario, debe ser vista como un fariseo de aquéllos de los que nos previene Jesús al decir “todo lo que os digan que hagáis, hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque ellos dicen, y no hacen” (Mateo 23.3).

Yo estoy convencido de que no se inspecciona con los mismos criterios las residencias públicas gestionadas por la propia administración que el resto de residencias, pero, por supuesto mi convencimiento se basa únicamente en mi experiencia como inspector, que duró diez años y acabó hace quince, pudiendo estar equivocada. Cuando me propusieron  que sería bueno difundir de forma separada e inmediata los resultados de las residencias públicas me pareció que hacerlo ya quedaba integrado en la propuesta de publicar todas las actas de inspección, pero es cierto que, así como para generalizar esa medida haría falta cambiar alguna Ley, nada (más allá del sonrojo por lo que podría salir a la luz) impediría a una comunidad autónoma hacer públicas las actas de inspección de sus propios centros. El poder de la actuación transparente también podría obrar efectos positivos, por lo que lo añado como otra buena práctica.

Como decía al empezar este post.  Me ha gustado ver que lo que he escrito ha sido leído por muchas personas y aún más el recibir feedback de algunas de ellas. Mi alegría alcanzaría un nivel superior si alguno de los contactos hubiese llegado de la administración, pero no ha sido así  por lo que aplicaré eso de “si la montaña no viene a Mahoma, Mahoma irá a la montaña” y creo que pronto habrá una manera de hacer llegar las propuestas a los responsables de, por lo menos, una gobierno autonómico.  Por cierto, espero que eso de mencionar al profeta no provoque la ira de nadie y más aún  que a los más intransigentes no se les ocurra buscar el origen de la frase.


Anexo:  Nuevas buenas prácticas propuestas.


Eje de buenas prácticas: Transparencia

e) Publicación de una “Tabla de criterios de inspección”

Se trataría de que la inspección de servicios sociales publicase y mantuviese actualizada una matriz como la que reproduzco más abajo que serviría para poder tener claros los criterios de la inspección y  su adecuación a las exigencias jurídicas.

Criterio
Situaciones en que se aplica
Norma jurídica en que se fundamenta
Consecuencia de la aplicación del criterio para los usuarios
Consecuencia de la aplicación del criterio para los prestadores del servicio
Existencia de criterios similares en la inspección sanitaria








f) Publicación inmediata de las actas de inspección correspondientes a las residencias públicas gestionadas por la propia administración haciéndolas accesibles por internet a cualquiera que desee consultarlas.




jueves, 18 de septiembre de 2014

VICTORIA SOCIALDEMOCRATA EN SUECIA

Ciertamente no debería importarme demasiado si en Suecia ganan los conservadores o los democristianos pero, después de haber organizado durante los últimos años varios viajes a ese país para ver cómo funcionan los servicios sociales, leer que los conservadores han sido derrotados tras dos mandatos en el poder sí que me parece una cuestión interesante.

En Febrero de 2013 la revista The Economist sacaba en portada un primer plano de un vikingo con el título "El próximo supermodelo"y el subtítulo, "lo que los políticos de derechas e izquierdas deberían aprender de los paises nórdicos".

Leyendo un poco más el artículo, que hablaba en términos muy laudatorios de las reformas introducidas por los conservadores en el modelo de atención tanto en Suecia como en Noruega y Dinamarca, encontramos frases como ésta:

En lo relativo a servicios públicos, los países nórdicos han sido igualmente pragmáticos. Mientras se garantice que funcionen, no les importa quien los preste. Así, Dinamarca y Noruega permiten a las empresas privadas para gestionar  hospitales públicos. Suecia tiene un sistema universal de los "vales escolares", que permite que colegios privados con fines de lucro compitan con las escuelas públicas.

En el último número de la revista antes de las elecciones, un artículo decía que en Suecia, a pesar de los buenos datos económicos, la gente se había cansado de los conservadores.

Lo cierto es que, la privatización de la gestión de residencias públicas no ha estado exenta de polémica, e incluso de escándalo.  Así, si hoy hablas con un sueco y le preguntas qué es el "Escándalo Carema" seguro que te dirá que sí.

Resulta que en la residencia Koppargården que era gestionada por la empresa  Carema (y a su vez de un grupo de inversores con vínculos con paraísos fiscales), según publicó un periódico se estaban recortando drásticamente los presupuestos de todo lo esencial para la atención, incluso faltaba jabón, papel higiénico, pañales u otro material para incontinencias.  El periódico llegó a referirse a la residencia  com la "casa de la muerte".   La prensa siguió con relatos sobre cómo los empleados tenían que pesar los pañales antes de cambiarlos para asegurarse que estaban siendo utilizados a su máxima capacidad y cómo los gestores del centro recibían más bonos cuanto mayor fuera el ahorro que obtuviesen.

No importó que después las acusaciones fuesen matizadas, o que descubriesen que pesar el pañal, algo que fue de lo más llamativo cuando se daba la noticia, era una práctica habitual en hospitales para registrar ciertos casos de continencia.

La residencia modifico su forma de trabajar, perdió la gestión de algún centro y ahora, separó la gestión de hospitales de la de residencias y vendió la primer.  Ahora, tres años tras el escándalo, según su Consejero Delegado Fredrik Gren, el nivel de satisfacción de sus residentes ha subido del 75% al 84%.

También a raíz del escándalo, los municipios Suecos aumentaron la supervisión de las empresas gestoras y los requisitos para gestionar.

A pesar de todo, lo que caló en la opinión pública fue que una empresa, que ni siquiera pagaba todos sus impuestos en Suecia, estuviese teniendo beneficios basados en un recorte sobre la atención de los mayores, y eso es algo que molesta en Suecia y en cualquier otro lugar.

Dudo que ese escándalo haya sido determinante en el vuelco electoral, pero, según leo, parece que sí ha tenido que ver.

Al final  los suecos no se han dejado impresionar por los resultados de un gobierno que ha rebajado la presión fiscal y el peso de lo público en la economía.  En contra de lo que se cree en latitudes más meridionales, la economía no es lo único que interesa.    Puedes ser un gobierno con una política considerada como modélica por todo el mundo y que tu electorado se canse de ti si no cuidas "el lado humano de las cosas".

Como decía al empezar, lo que pase en Suecia tendrá poca relación directa con lo que pase en España pero, cuando te pones a darle vueltas, ves que siendo tan diferentes podemos ser muy parecidos.

Autor del post:  Josep de Martí


lunes, 18 de agosto de 2014

DEBATES VERANIEGOS SOBRE MALTRATO EN RESIDENCIAS

Este verano he dedicado un rato a leer otros blogs que tratan sobre atención a personas mayores en residencias y, navegando de uno a otro llegué a http://maltratoalanciano.blogspot.com.es/, un blog en el que una persona que se identifica como Barlovento, explica los maltratos que recibe un familiar suyo en una residencia, cómo ha denunciado al centro ante la inspección y los juzgados y cómo, al parecer los procesos se van dilatando en el tiempo.

Se me ocurrió hacer un comentario en su blog indicando que, sin poder entrar en su caso concreto (que desconozco), sí quería decir que la casi totalidad de residencias geriátricas ofrecen un trato digno y adecuado a sus usuarios.

El (o la) misterioso Barlovento me escribió entonces un mail que contesté y que ha acabado siendo un intercambio epistolar veraniego curioso.

Como me da pena que todo se quede en la intimidad de alguien que no dice quién es y de un servidor, he pensado que nuestro intercambio de mails podría resultar interesante a alguien más por lo que aquí os lo pongo en orden cronológico.

Me gustaría recibir algún comentario:


13 de Agosto

Estimado D. Josep Marti:


Hace unos días usted entró en mi blog y dejo un comentario con el cual coincido y le agradezco.

El motivo de mi correo está relacionado con otro comentario suyo, en el blog del periodista Luis Soria sobre el Grupo Geriatros de residencia privadas de ancianos y la entrada que usted realizó el 14 de julio del presente año. Manifiesta como experto en este tema  que; “ era malo generalizar sobre las residencia”.

Que duda cabe D. Josep que no debemos generalizar, a mi la realidad, el contacto con familias que tienen a sus seres queridos en las residencias y mi propia experiencia, me indican que pocas se salvan y que queda mucho por hacer.

Las residencias en general son un mundo opaco, cuanto más impedimentos para visitar al anciano; más opacidad. La actuación de la justicia en este ámbito cuando hay denuncias parece mirar hacia otro lado y no precisamente hacia el denunciante.

Es la hipocresía de un país que se dice civilizado como el nuestro, que se asombra por maltratar a un animal y se insensibiliza ante el maltrato al anciano en muchos ámbitos. Aquel en el que los servicios de urgencias de los hospitales bronquea a los familiares e incluso avisan a la policía cuando un anciano llega con síntomas de haber sido maltratado desde ese entorno familiar y que mira hacia otro lado cuando provine de un entorno de una residencia de mayores.

Las residencias privadas como modelo de negocio societario, la mayoría carecen de una dirección profesionalizada y en muchos casos ni está cualificada, donde  prima más los objetivos de beneficio, que el bienestar de los ancianos y el trato. Donde los médicos de esas residencias, atienden más a las directrices de la dirección que a la salud de los ancianos, preocupándose más del patrimonio que de su salud.

Lo desproporcional e ilegal que es solicitar garantías adicionales de pago en muchas residencias privadas, como puede ser la vivienda del anciano, subas en función de la enfermedad, etc, etc. Cuando la vivienda es ofrecida a cambio de cuidados; deberá revestir la máxima transparencia y eso no ocurre. Quien habla de esto, habla de la gestión de cuentas de ahorro por parte de la dirección o trabajadora social de estas residencias.

Labor de inspección por la Administración, ¿de qué inspección?, de aquella que cuando van hacerla avisan antes…dando tiempo a ocultar las irregularidades.  

Resumiendo Sr. Martí, los ancianos no interesan comenzando por los propios hijos que ni visitan a sus padres, cómo les va a importar al personal de esas residencias que en la mayoría han accedido a un trabajo sin vocación, cualificación y no les gusta. Reciba un saludo.

Barlovento.

14 de Agosto

Sr.

Muchas gracias por responder directamente a mis comentarios.

Por supuesto que puedo equivocarme pero sigo pensando que la inmensa mayoría de reisdencias prestan un buen servicio y los maltratos son la excepción.

Por supueso que hay un aspecto muy relevante que tiene que ver con la institucionalización.  El hecho de tener que compartir habitación, de estar sometido a unos horarios o de no poder elegir muchas cosas que antes del ingreso formaban parte de la esfera de autonomía, supone un menoscabo a la calidad de vida de los residentes.  Lo bueno sería que nadie necesitase una residencia, o sea que todos los mayores fueran autónomos, heterónomos e independientes.  Por desgracia eso no es así.   Pardiendo de allí, las residencias tienen mucho que hacer para mejorar pero sabiendo que el punto de partida no es necesariamente de maltrato.  Llevo trabajando en este sector desde 1991 y creo que las cosas ham evolucionado mucho desde entonces.

Llevo unos cuantos años organizando viajes para conocer cómo funcionan las residencias en otros países (he podido conocerlas en Alemania, Suiza, Austria, Holanda, Suecia, Dinamarca y Noruega).  En todos estos países, incluso en los que aplican modelos de atención muy centrados en la elección de las personas aparece la visión negativa de las residencias como espacios en los que el mayor pierde su autonomía (le recomiedo leer el libro del abuelo que se escapó por la ventana para cómo se ven los suecos).

Estoy totalmente de acuerdo con usted en que para mejorar, las residencias neceistan más transparencia y en Inforesidencias.com, antes de final de año lanzaremos un indicador de transparencia para potencia que se comparta más información.

Saludos cordiales y gracias de nuevo por su mensaje.

Josep de Martí

15 de Agosto

Estimado Josep Martí

Muchas gracias por su respuesta. En absoluto quiero polemizar con usted, sino dialogar dentro del respeto y la discrepancia.  

Hecha esta aclaración, sí me permite; me da la impresión D. Joseph  por sus respuesta que está echando “balones fuera” a las cuestiones que le planteé y enfocando a problemas triviales presentes en todas las residencias, como son los horarios y/o compartir habitaciones, que seguramente para muchos ancianos es un “problemón”  pero que dista mucho de la cuestión planteada; el maltrato al anciano.

No creo que las residencias tengan esa mala fama, porque las personas pierden su autonomía por las normas  que deben existir en todos los centros ¿qué seria una casa sin normas, horarios o disciplina?.  

Dice usted que: “lo bueno seria que nadie necesitase una residencia”. Creo que esa opción como otras debe ser elegida dentro de ese principio de autonomía de la voluntad cuya elección es única y exclusivamente del anciano. ¿Se respeta esa voluntad?. Claro que con la que está cayendo, antes el abuelo era un estorbo, hoy son un salvavidas para muchas familias.
Me comenta que en sus residencias a finales de año tendrán un indicador de transparencia. ¿Evitará este indicador el maltrato?. ¿Qué hacen en sus residencias para prevenir y evitarlo?.

D. Joseph el maltrato en ancianos institucionalizados es una realidad (a mayor dependencia, más maltrato y negligencias). Existe porque no solo hay maltratadores, sino que otros profesionales bien por acción u omisión lo consienten, prueba de esa realidad oculta es la afloración de denuncias que van en AUMENTO, siendo lugar de referencia algunas residencias de mayores, desconozco sí en inforesidencias se da esas circunstancias.

Reciba un cordial saludo y permítame seguir con mi seudónimo Barlovento, indicativo de cual es mi objetivo hacia el maltrato al anciano y en concreto a la situación personal que estamos viviendo.
Barlovento

15 de Agosto

Apreciado Barlovento,

Me gusta la polémica respetuosa por lo que creo que podemos seguir intercambiando ideas y comentarios.

Yo no tengo ninguna residencias pero sí un portal que trata de residencias.  Es en ese portal en el que introduciremos el indicador de transparencia.

Sobre maltrato, insisto en que el maltrato institucional es el que más me preocupa.  En un seminario que imparto sobre esa cuestión empiezo haciendo una pregunta para entrar en situación:  Si tuvieses que ingresar e una residencia y el director te preguntase “obligatoriamente tiene que elegir una de las dos opciones que le voy a plantear:  prefiere aceptar que ahora mismo le dé un puñetazo en el ojo o que le asigne como compañero de habitación a alguien con demencia que grita toda la noche, se arranca los pañales y le estará siempre revolviendo las cosas de su armario”.   Casi todo el mundo elige el puñetazo.   Utilizo esta historia para decir que a veces algo que no consideramos como maltrato (a quien te ponen como compañero) es percibido como peor que algo que todos consideraríamos como negativo (una agresión).

Digo que me preocupan especialmente este maltrato institucional porque puede afectar a muchos más residentes que el maltrato “llamativo”.

Por supuesto que creo que las residencias deben tener un protocolo de actuación ante sospecha (o confirmación de maltrato).  De hecho conozco muchas que lo tienen.

El maltrato a personas mayores es en sí una cuestión de máxima relevancia y, como dicen los expertos, (por ejemplo http://www.serviciossocialescantabria.org/uploads/documentos%20e%20informes/hablandoMayoresMalosTratos.pdf) la mayor parte de maltratos a mayores se producen en el domicilio de la persona mayor.  Como usted dice, en residencias es más fácil interponer denuncias y, aunque usted crea que sí, las inspecciones no avisan cuando van a hacer una inspección y menos aún si ésta es por denuncia.

Si quiere lo podemos seguir tratando o, podemos poner lo que llevamos escrito en algún foro abierto para que más gente opine.

Saludos cordiales

Josep de Martí

16 de Agosto

Estimado D. Josep:

Muchas gracias por sus palabras e invitarme a intercambiar mi humilde opinión de una persona ajena al mundo de la geriatría, pero con una importante vivencia en sus carnes.
Agradecerle también seguir en el anonimato y “como la buena amistad” en este caso regarlo con estos intercambios de emails y quién sabe con el tiempo descubrir  algún día mi identidad que nada tengo que ocultar.

En referencia al seminario que imparte y la pregunta que hace. ¡¡CARAY!! me lo pone difícil con este ejemplo extremo. Para mi ambos ejemplos son situaciones de maltrato. Con lo cual yo no elegiría, ni recomendaría esa residencia y ya ve; ¡¡HAY TRASPARENCIA!!. Uno cabria preguntarse; sí la dirección sin motivo me pega un golpe en un ojo. ¿Qué hará si le presento una reclamación?...supongo que como todo maltratador negaría los hechos. Creo suponer que ambos estamos de acuerdo que no deben darse ninguna de las dos situaciones. 

En cuanto a las denuncias e inspecciones de los Servicios de la CCAA que me pone.

Ya que usted me cita un ejemplo, le lanzo una pregunta de caso real, sobre la actuación de  los Servicios de Inspección de la CCAA, en la que resido. Como actuaron en mi caso concreto, por tanto hecho real documentado . Dejemos para otra ocasión las denuncias al juzgado que también las hay y siempre con aporte documental de partes de urgencias.

Creo que ambos tenemos claro qué son los LIBROS/HOJAS DE RECLAMACIONES, todo menos de dedicatorias y alabanzas. Después de presentar una queja en el citado libro de reclamaciones de la residencia de mi familiar, la primera vez que lo hacia. ¿Qué hacen esos Servicios de Inspección?. En este Pais de MIEDO E IGNORANCIA me remiten una carta en plan amenazas, indicándome que el centro según la calificación y licencia otorgada; es para personas autónomas… y que tenia que trasladar a mi familiar. Por supuesto faltaría; sin aportar documento alguno de tal aseveración.
Decir al respecto que; esa residencia privada con más de 35 años de existencia, toda una planta es de dependientes; alzheimer, demencias, etc. Mi familiar lleva 24 años y aproximadamente unos 8 siendo dependiente, está en silla de ruedas y tiene un deterioro cognitivo moderado por la pila de años. Mi familiar a fecha de hoy, sigue en ese Centro.  
Espero su respuesta y ya que la cosa va de docencia... razone su respuesta...ja, ja.... y como la calificación según la tipologia del centro da para mucho más aún.
Reciba un afectuoso y cordial saludo D. Josep.
Barlovento

18 de Agosto

Sr o Sra Barlovento,

Como pasa casi siempre con los dilemas éticos, se tienden a plantear de forma que destaque lo extraordinario.  La residencia del dilema del puñetazo no existe pero sirve para hacer pensar.  Yo nunca he trabajado cuidando a personas mayores en una residencia.  Mi experiencia en este sector viene, por un lado desde la vertiente personal al haber tenido a mi abuela viviendo sus últimos dos años en una residencia (ya hace casi veinte años).  Después trabajé en la inspección de servicios sociales de la Generalitat de Cataluña durante casi diez años; ocho como inspector de residencias y dos como jefe de la sección de inspección.  Hace catorce años dejé la administración y me dedico por u nlado a gestionar un portal de internet que ayuda a personas a buscar residencia y por otro a dar clases y conferencias.  También he escrito un libro “Cómo nos engañaron con la ley de Dependencia”.

Le digo todo esto para que vea que tengo un sesgo si hablo de inspección de residencias aunque creo que éste no invalida totalmente lo que le pueda decir.

Durante los diez años como inspector visitaba unas dos residencias cada día por lo que pude ver cosas muy bonitas y alguna que me puso los pelos de punta.  Como dejé de ser inspector el año 2000 mi opinión ya no tiene tanta validez pero ya entonces podía decir que la casi totalidad de las residencias ofrecían servicios correctos y ajustados a lo que cobraban.  Por supuesto que había residencias que no (cada año la Generalitat cerraba algunas y multaba a otras tantas).  Las denuncias, provinientes de familiares era una herramienta de trabajo.

Cuando leo sus líneas veo que usted escribe con un alto grado de implicación emocional ya que está explicando algo que le ha sucedido a un familiar suyo y usted ha vivido personalmente.  Entiendo perfectamente que para usted ese hecho real que tiene documentado debió ser doloroso y no dudo que en su caso hubiese algúna irregularidad o maltrato. También acepto que en su caso la inspección quiso “tirar pelotas fuera”.  De ninguna forma me atrevo a poner en duda lo que ha sido su experiencia.  Lo que sí me atrevo es a mantener que, incluso casos como el del asesino de Olot (que mató a varios residentes), son insuficientes para decir que en las residencias se maltrata de forma generalizada.  No lo digo porque me parezca sino porque durante estos años he tenido contacto y he impartido clases a asociaciones de familiares, de mayores, trabajadores sociales y muchos otros colectivos que me han permitido saber que tenemos, a pesar de un bajo porcentaje de excepciones, un buen nivel de atención en las residencias.

Algo que me ha intrigado mucho en estos años y que en su caso parece producirse es que, entiendo que cuando ingresas a un familiar dependiente en una residencia (porque él mismo no puede tomar la decisión de hacerlo) estás depositando una gran confianza en la institución y sus profesionales.  Si sucede algo que te hace perder la confianza en uno o ambos, ¿te sientes cómodo dejando a tu ser querido allí?  Cuando usted me ha explicado que desde la inspección le dijeron que tenía que trasladar a su familiar me he preguntado “¿Pero no lo había cambiado ya?”.  Se lo digo porque usted me habla de una residencia privada o sea que no tienen ninguna obligación de mantener el ingreso. Entiendo que lo que pasó en la residencia no fue tan grave como para que usted tomase la decisión de cambiar de centro.  Todo esto se lo digo porque hoy la mayor parte de residencias privadas tienen camas libres y la mayor sanción que se le puede imponer a una residencia privada es llevarte a tu familiar de la misma porque no estás satisfecho con el servicio.   Entiendo que si tuviese a mi madre en una residencia y un día viese algo que me pareciese tan grave como para denunciarlo, lo primero que haría es buscar otra residencia o llevármela a casa;  después denunciaría.   Si decido dejarla en el centro será porque no habré considerado el hecho como tan grave, en ese caso, quizás más que una denuncia, intentaría resolver el asunto con la dirección del centro.  Sé que es difícil cambiar a una persona dependiente de residencia y aún más llevársela a casa pero me imagino que más lo debe ser volver “tú” a “tu casa” dejando a un familiar en un lugar en el que le maltratan.

Durante mis años e trabajo he visto en muchas ocasiones a pesonas que se sienten culpables por haber ingresado a un familiar en una residencia y compensan esa culpa ejerciendo un control exhaustivo sobre lo que hace el centro y encontrando defectos en casi todo.  En mi tiempo de inspector atendí a varios familiares así.  Estos familiares solían presentar muchas denuncias y casi siempre consideraban que la  inspección estaba compinchada con la residencia.  Estos familiares casi nunca cambiaban al residente de centro y en muchas ocasiones acumulaban documentación (quejas, denuncias, informes, fotografías…) sobre su famiiliar.   A mí siempre me resulto sorprendente la aparente contradicción entre alguien que demuestra con unos hechos que ha perdido totalmente la confianza en un equipo de profesionales pero, a la vez, deposita en ellos el cuidado de un ser querido frágil.

Estas son mis reflexiones y, como ahora ya he vuelto al trabajo, serán las últimas en relación a este tema.

La verdad me resulta un poco extraño platicar con alguien que oculta su identidad tras un pseudónimo.  

Aún así ha sido una forma interesante de pasar unos días de verano reflexionando sobre algo que me preocupa de verdad:  Cómo hacer que la atención a los mayores que viven en residencias geriátricas en Cataluña o en cualquier otra comunidad sea cada vez mejor. Cómo ser capaces de detectar y actuar sobre el maltrato y como ser capaces de gestionar los poderosos sentimientos que rodean la atención en residencias a mayores y asus familiares.

Estoy seguro, viendo lo vehementemente que defiende su postura, que reclamará ante la inspección y los juzgados por lo que usted y su familiar han vivido.  Esa es otra muestra de que las cosas funcionan más o menos bien.

Saludos cordiales