Amigos del blog.
Este año he dejado bastante el blog. El motivo es que cada semana estoy escribiendo una tribuna semanal en Dependencia.info y cada dos un caso práctico sobre lo que pasa en residencias. Además, estoy colgando un vídeo semanal en el canal de Youtube de Inforesidencias.com
Con esto, no es que haya dejado de escribir sino que ahora lo publico de forma más repartida.
Lo último que he escrito es una reflexión sobre las fiestas navideñas y nuestros seres queridos que ya no están entre nosotros.
Como algo festivo, os envío algunas noticias Navideñas: Feliz Navidad
Cenas Navideñas para personas mayores
Esfuerzos en León para que los mayores no pasen solos la Navidad
Orpea apoya a personas mayores solas en Navidad
Opiniones sobre atención a personas mayores, Ley de Dependencia y políticas públicas. Cooperación público privada. Residencias, centros de día y servicios de ayuda a domicilio.
miércoles, 26 de diciembre de 2018
miércoles, 17 de octubre de 2018
¿Cuánta gente trabaja en una residencia?
Una residencia de personas mayores es básicamente un edificio adaptado, un equipo de profesionales y una forma de trabajar que dé apoyo a los residentes con calidad y respeto. El equipo de profesionales resulta pues una pieza básica.
Para muchas personas que
tienen algún familiar viviendo en una residencia la sensación es que nunca hay
suficiente personal. Pero, ¿Cuántas
personas suelen trabajar en una residencia?
Las normativas
autonómicas exigen ratios de personal de entre 0,30 y 0,50, o sea que haya un trabajador a jornada
completa por cada dos o tres residentes.
Como las residencias son servicios que están abiertos 24 horas todos los
días, ese personal hay que distribuirlo por lo que, al final la cantidad de
cuidadores presentes es más baja.
Además, junto con el personal “que se ve”, hay otro como cocina,
lavandería o mantenimiento, que también cuentan aunque pasan más
desapercibidos.
El personal que trabaja
en una residencia se puede distribuir en cuatro grupos:
Gerocultoras/auxiliares: son las que hacen la labor más importante que
consiste en dar atención, cuidado y apoyo a los residentes en sus actividades
cotidianas. Desde ayudarles a levantarse y moverse si lo necesitan, vestirse,
asearse, comer... También pueden desarrollar labores de mantenimiento del
entorno del propio residente como hacer la cama, ordenar su ropa y enseres y
otros similares.
Profesionales sanitarios: aquí
tenemos a la enfermera, que tiene un papel primordial en la atención a mayores;
al médico, al fisioterapeuta y al psicólogo.
Profesionales sociales: son la trabajadora social, el educador social y
terapeuta ocupacional.
Personal de servicio o de
atención indirecta: Limpieza,
lavandería, cocina, mantenimiento y administración.
Así como la casi
totalidad de residencias cuentan con gerocultoras y enfermeras y la inmensa
mayoría con médico y fisioterapeuta, el resto de profesionales varía de un
centro a otro por lo que vale la pena, cuando se comparan residencias conocer
quién forma el equipo profesional del centro.
Con los convenios
colectivos actuales, tener a un trabajador presente 24 horas todos los días del
año supone contratar a algo más de
cuatro personas. En suma, de cada Euro
que ingresa una residencia, entre 60 y 70 céntimos van para pagar personal.
Algunas residencias, para
que todo aquel que entra, tenga conciencia de lo grande del equipo de
profesionales, han empezado a reservar una pared en algún lugar concurrido del
centro para colgar retratos de todos los que trabajan. La sorpresa suele ser mayúscula para
visitantes y para los propios trabajadores.
miércoles, 10 de octubre de 2018
Imprescindible Grace y Franky, una serie de maravillas y mujeres en la tercera edad
Alguna vez en el blog he recomendado algún libro o película.
Esta vez, os quiero hablar de una serie cuyas protagonistas son dos mujeres mayores que muy poco tienen que ver con las queridas Chicas de oro que hace unas décadas pusieron una nota de humor en las tramas ligadas a las mujeres mayores y la vejez.
La serie que recomiendo vívamente también tiene un fondo de humor, pero el punto de partida que lleva a dos mujeres en edad de jubilación a vivir juntas es muy distinto.
Hablamos de Grace y Frankie. Está protagonizada por Jane Fonda y LiLy Tomlin y ha sido todo un fenómeno mediático y un gran éxito; de hecho, está ya por su cuarta temporada.
La serie arranca con fuerza: La ordenada Grace (Jane Fonda) es una alta directiva de fuerte carácter retirada de la empresa de cosméticos que fundó y la excéntrica Frankie (Lily Tomlin) es una profesora de arte que lleva una vida bastante hippie. Sus tranquilas y dispares vidas de felices mujeres casadas, amigas-enemigas entre ellas, se ven alteradas cuando sus respectivos maridos, Robert (Sam Waterston) y Sol (Martin Sheen), socios de un bufete abogados de divorcios de éxito de San Diego, les piden el divorcio, les confiesan que son homosexuales, que están enamorados entre ellos y que se quieren casar.
Ellas, tan dispares, deben dar un giro de la noche a la mañana, abandonarán sus respectivas casas y se verán obligadas a vivir en la casa de la playa que ambas parejas compraron años atrás, mientras que los dos maridos deciden vivir en la casa que Robert compartía con Grace. Deberán reordenar sus vidas, aprender a convivir, superar las situaciones, volver a trabajar...Se enfrentarán a problemas de salud, a sus hijos, a situaciones comprometidas...e idearán increíbles y divertidos negocios juntas.
No vamos a contar más cosas, pues cada episodio aporta una nueva sorpresa que pone a prueba a estas dos mujeres que en el último tramo de sus vidas deben aprender a vivir de nuevo. Las actrices protagonistas están extraordinarias y se ven acompañadas por un espléndido reparto. Los guiones son ágiles y ocurrentes, de hecho, la creadora de la serie fue co-creadora de la mítica Friends. Lo maravilloso de esta serie es que nos hace caer en la cuenta de que las mujeres mayores tienen algo que decir, que nos son muebles aparcados.
Es una comedia sin perjuicios, llena de vitalidad, donde las mujeres se enfrentas a su propia edad, a la imagen que la sociedad tiene de las mujeres mayores, a sus limitaciones, a los nuevos modelos de vida y familia, al culto a la juventud, etc.
Grace y Franky se comportan como lo que son, mujeres que son personas y no el estereotipo que se espera de dos ancianas.Conducen, han tenido y tienen trabajos, saben usar ordenadores y móviles, son modernas en su manera de peinarse y vestir y, además, sus intereses son variados y no tienen nada que ver labores de costura o ganchillo.
Tampoco sus vidas giran alrededor de sus hijos y nietos. Pese a su edad, y sin importar la opinión ajena, son mujeres interesantes y atractivas, con impulsos vitales y sexuales, con mucho que aportar y una vida mucho más intensa que cuando estaban casadas criando a sus hijos.
Grace y Frankie es una serie protagonizada por dos mujeres maravillosas en la tercera edad, interpretadas por dos increíbles actrices de 80 (Jane Fonda) y 78 (LilY Tomlin). Son un ejemplo de profesionalidad y de amor a su trabajo, de sentido del humor y alegría por ser mujer, mayor y seguir vivas. La serie ha recibido siete nominaciones a los premios Emmy y una a los Globos de oro. Treinta años después de que Las chicas de oro abrieran camino y ya hablaran de todas estas cosas, Grace y Franky siguen mostrando que las mujeres mayores son subversivas, revolucionarias y atractivas. La serie se pude ver en plataformas como Netflix.
Supongo que un día la serie evolucionará al momento en el que estas activas damas maduras tengan que encontrar una residencia de mayores adecuada.
Esta vez, os quiero hablar de una serie cuyas protagonistas son dos mujeres mayores que muy poco tienen que ver con las queridas Chicas de oro que hace unas décadas pusieron una nota de humor en las tramas ligadas a las mujeres mayores y la vejez.
La serie que recomiendo vívamente también tiene un fondo de humor, pero el punto de partida que lleva a dos mujeres en edad de jubilación a vivir juntas es muy distinto.
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Grace y Frankie, dos damas maduras |
La serie arranca con fuerza: La ordenada Grace (Jane Fonda) es una alta directiva de fuerte carácter retirada de la empresa de cosméticos que fundó y la excéntrica Frankie (Lily Tomlin) es una profesora de arte que lleva una vida bastante hippie. Sus tranquilas y dispares vidas de felices mujeres casadas, amigas-enemigas entre ellas, se ven alteradas cuando sus respectivos maridos, Robert (Sam Waterston) y Sol (Martin Sheen), socios de un bufete abogados de divorcios de éxito de San Diego, les piden el divorcio, les confiesan que son homosexuales, que están enamorados entre ellos y que se quieren casar.
Ellas, tan dispares, deben dar un giro de la noche a la mañana, abandonarán sus respectivas casas y se verán obligadas a vivir en la casa de la playa que ambas parejas compraron años atrás, mientras que los dos maridos deciden vivir en la casa que Robert compartía con Grace. Deberán reordenar sus vidas, aprender a convivir, superar las situaciones, volver a trabajar...Se enfrentarán a problemas de salud, a sus hijos, a situaciones comprometidas...e idearán increíbles y divertidos negocios juntas.
No vamos a contar más cosas, pues cada episodio aporta una nueva sorpresa que pone a prueba a estas dos mujeres que en el último tramo de sus vidas deben aprender a vivir de nuevo. Las actrices protagonistas están extraordinarias y se ven acompañadas por un espléndido reparto. Los guiones son ágiles y ocurrentes, de hecho, la creadora de la serie fue co-creadora de la mítica Friends. Lo maravilloso de esta serie es que nos hace caer en la cuenta de que las mujeres mayores tienen algo que decir, que nos son muebles aparcados.
Es una comedia sin perjuicios, llena de vitalidad, donde las mujeres se enfrentas a su propia edad, a la imagen que la sociedad tiene de las mujeres mayores, a sus limitaciones, a los nuevos modelos de vida y familia, al culto a la juventud, etc.
Grace y Franky se comportan como lo que son, mujeres que son personas y no el estereotipo que se espera de dos ancianas.Conducen, han tenido y tienen trabajos, saben usar ordenadores y móviles, son modernas en su manera de peinarse y vestir y, además, sus intereses son variados y no tienen nada que ver labores de costura o ganchillo.
Tampoco sus vidas giran alrededor de sus hijos y nietos. Pese a su edad, y sin importar la opinión ajena, son mujeres interesantes y atractivas, con impulsos vitales y sexuales, con mucho que aportar y una vida mucho más intensa que cuando estaban casadas criando a sus hijos.
Grace y Frankie es una serie protagonizada por dos mujeres maravillosas en la tercera edad, interpretadas por dos increíbles actrices de 80 (Jane Fonda) y 78 (LilY Tomlin). Son un ejemplo de profesionalidad y de amor a su trabajo, de sentido del humor y alegría por ser mujer, mayor y seguir vivas. La serie ha recibido siete nominaciones a los premios Emmy y una a los Globos de oro. Treinta años después de que Las chicas de oro abrieran camino y ya hablaran de todas estas cosas, Grace y Franky siguen mostrando que las mujeres mayores son subversivas, revolucionarias y atractivas. La serie se pude ver en plataformas como Netflix.
Supongo que un día la serie evolucionará al momento en el que estas activas damas maduras tengan que encontrar una residencia de mayores adecuada.
miércoles, 3 de octubre de 2018
Residencias de tercera edad ¿Grandes o pequeñas? Trece años después
En 2005 escribí un artículo titulado "¿Residencias grandes o pequeñas?"
Por aquel entonces se estaban
construyendo e inaugurando muchos centros residenciales para mayores de entre
150 y 200 plazas y, a pesar de ello, España seguía siendo un país de
residencias pequeñas con un sector privado formado eminentemente por centros
que acogían a menos de 50 residentes (y con un gran número de miniresidencias
de menos de 25 plazas). Residencias que,
en muchos casos encontraban enormes dificultades para adecuarse a los nuevos
requisitos que surgían en las diferentes comunidades autónomas en lo que
respectaba a contratación de profesionales, exigencias arquitectónicas y de
calidad. Parecía que las autoridades, a través de requisitos de autorización y
acreditación iban encaminadas a acabar con el sector de las residencias
pequeñas. Y esto era así hasta el punto que
en poco tiempo surgió en Cataluña Upimir, una patronal que agrupaba y agrupa,
precisamente a residencias pequeñas y medianas.
Mi opinión, hace trece
años era la siguiente: “Yo creo que hay
motivos para pensar que, al menos durante unos cuantos años, van a coexistir en
el sector residencias grandes, medianas y pequeñas y uno de ellos es que, a
pesar de que las residencias más grandes suelen ofrecer un buen servicio en
mayores espacios y un equipo de profesionales más extenso, las residencias
pequeñas cuentan con “la simpatía” del público”.
Una prueba de esta
“simpatía” se ponía claramente entonces de manifiesto en un estudio llevado a
cabo por el IMSERSO con el título “ Situación
y evolución del apoyo informal a los mayores en España” en el que mediante
una radiografía en movimiento que permitía comparar la atención que prestaban
familiares y amigos en 1994 con la de 2004. Dentro del estudio se planteaba una
pregunta a 1.500 cuidadores no profesionales: “¿Cómo cree que deberían ser las residencias para
las personas mayores?”. Casi el 40% decía
que deberían tener menos de 15 plazas; el 16% dice entre 15 y 50. Si tenemos en cuenta que el 21% dice que no
sabe o no contesta.
Con la perspectiva del tiempo veo que las
residencias pequeñas deben mimar a una demanda que, a priori dice preferirlas y
las más grandes seguir cultivando un movimiento que ha empezado hace unos años
y es el de la Atención Centrada en la Persona que, desde un punto de vista arquitectónico
propone unidades de convivencia en las que los residentes conviven con un grupo
reducido de personas.
Nota: pueden verse los resultados del
estudio en https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0211139X0575068X
Sea del tamaño que sea, siempre será bueno contar con una buena herramienta on line para encontrar la mejor residencia de ancianos. Sé que no debería usar esa palabra pero según Google trends, es la preferida para referirse al servicio que prestan las residencias.
miércoles, 26 de septiembre de 2018
UN SUPERMERCADO Y UN RESTAURANTE REMINISCENTES EN UNA RESIDENCIAS DE MAYORES
Una de las bases de la Atención Centrada en la Persona es que las actividades que lleva a cabo una persona que vive en una residencia de mayores sean significativas y, una forma de que lo sean, sobre todo cuando esa persona sufre deterioro cognitivo o Alzheimer, es que sean reminiscentes, o sea que les vinculen con un momento o una experiencia de su pasado.
He visto rincones de reminiscencia en España y en el extranjero. Normalmente son espacios con decoración y utensilios que permitan remontarse a la niñez o juventud.
En Noruega he visitado algo que supone un paso más. Está inspirado en una experiencia holandesa, los "pueblos de la demencia" y consiste en un supermercado totalmente equipado donde los residentes de las unidades de convivencia acuden a hacer la compra acompañados por alguna gerocultora. En la tienda hay muchas cosas y una caja donde se paga. La idea es que en cada unidad se decida qué se va a comer, se haga la lista de la compra, se baje a la tienda y se haga la compra. En todas las fases participan residentes que sufren deterioro cognitivo y que pueden participar quizás sólo "estando" o de forma más activa. Según nos contaron, el hecho de sentarse a ver qué falta, comprobarlo en el armario y apuntarlo, coger el carrito o una cesta y "salir a comprar" es algo que llegan a entender personas que quizás han perdido la capacidad de entender otras cosas.
En el sótano de la residencia también hay un "restaurante" y un "pub". Al igual que el supermercado, están integrados en el centro y sólo son utilizados por los residentes en turnos. De nuevo, el hecho de "salir a comer fuera" o "ir a tomar algo" son actividades que muchas personas, incluso con deterioro cognitivo, todavía pueden disfrutar. En ese caso, se sientan en la mesa y son atendidos. No van cada día sino que, en las unidades de convivencia prepararan, como las familias, una salida a comer fuera.
Si una imagen vale mil palabras, un vídeo supone que vale millones. Aquí tenéis el que hice durante el viaje a Noruega de Junio de 2018. Espero que os guste y que os sucribáis al canal de youtube, a este blog y me ayudeis a difundirlo por las redes. Gracias.
He visto rincones de reminiscencia en España y en el extranjero. Normalmente son espacios con decoración y utensilios que permitan remontarse a la niñez o juventud.
En Noruega he visitado algo que supone un paso más. Está inspirado en una experiencia holandesa, los "pueblos de la demencia" y consiste en un supermercado totalmente equipado donde los residentes de las unidades de convivencia acuden a hacer la compra acompañados por alguna gerocultora. En la tienda hay muchas cosas y una caja donde se paga. La idea es que en cada unidad se decida qué se va a comer, se haga la lista de la compra, se baje a la tienda y se haga la compra. En todas las fases participan residentes que sufren deterioro cognitivo y que pueden participar quizás sólo "estando" o de forma más activa. Según nos contaron, el hecho de sentarse a ver qué falta, comprobarlo en el armario y apuntarlo, coger el carrito o una cesta y "salir a comprar" es algo que llegan a entender personas que quizás han perdido la capacidad de entender otras cosas.
En el sótano de la residencia también hay un "restaurante" y un "pub". Al igual que el supermercado, están integrados en el centro y sólo son utilizados por los residentes en turnos. De nuevo, el hecho de "salir a comer fuera" o "ir a tomar algo" son actividades que muchas personas, incluso con deterioro cognitivo, todavía pueden disfrutar. En ese caso, se sientan en la mesa y son atendidos. No van cada día sino que, en las unidades de convivencia prepararan, como las familias, una salida a comer fuera.
Si una imagen vale mil palabras, un vídeo supone que vale millones. Aquí tenéis el que hice durante el viaje a Noruega de Junio de 2018. Espero que os guste y que os sucribáis al canal de youtube, a este blog y me ayudeis a difundirlo por las redes. Gracias.
Últimos vídeos publicados sobre viajes geroasistenciales de Inforesidencias.com
Para todos aquellos a quienes les gustaría venir a alguno de los viajes geroasistenciales que organiza Inforesidencias.com pero por algún motivo no puede venir, seguimos difundiendo vídeos en el canal de youtube del portal.
Aquí tenéis los últimos que hemos difundido, todavía son del viaje a Noruega de junio pasado que dió mucho de sí.
Empezamos con una pequeña entrevista al consultor gerontológico Xavier Paradell que es especialista en aspectos de funcionamiento de residencias como el económico, organizativo y de recursos humanos. Es profesor universitario y dirigió durante ocho años una residencia.
Seguimos con un vídeo de la visita a una residencia de mayores de los alrededores de Oslo en la que, además de practicar Atención Centrada en la Persona en Unidades de convivencia han aplicado una arquitectura muy respetuosa con el medio ambiente.
Y para acabar, una última entrevista, aquí tenéis la de la directora de una residencia que visitamos cerca de Oslo y que, al haber vivido en suramérica durante unos años, nos explicó en español algunos aspectos interesantes sobre las residencias de tercera edad en Noruega.
Aquí tenéis los últimos que hemos difundido, todavía son del viaje a Noruega de junio pasado que dió mucho de sí.
Empezamos con una pequeña entrevista al consultor gerontológico Xavier Paradell que es especialista en aspectos de funcionamiento de residencias como el económico, organizativo y de recursos humanos. Es profesor universitario y dirigió durante ocho años una residencia.
Seguimos con un vídeo de la visita a una residencia de mayores de los alrededores de Oslo en la que, además de practicar Atención Centrada en la Persona en Unidades de convivencia han aplicado una arquitectura muy respetuosa con el medio ambiente.
En los viajes se aprende tanto visitando residencias de mayores como conviviendo durante unos días con otros directores y profesionales geroasistenciales de diferentes comunidades autónomas. Esta es la opinión de Jose Luis Monserrat, enfermero y director de una residencia que ha participado en muchos viajes geroasistenciales.
Seguimos con una residencia en la que la reminiscencia y las actividades significativas para residentes con alzheimer les ha llevado a construir un supermercado y un restaurante ficticios en los que los residentes pueden hacer la compra y "salir a comer"; todo con el apoyo de las auxiliare de las unidades. Cada día pueden hacer la lista de lo que necesitan "salir a comprar" y después cocinar en la misma unidad. Toda una experiencia.
Os recomendamos también ver esta entrevista a otro asistente al viaje, el arquitecto especializado en el diseño de residencias con inspiración escandinava, Marc Trepat. Lleva 25 años siendo uno de los pioneros en la "geroarquitectura" y ya ha venido a viajes a Alemania, Suecia, Dinamarca y Noruega. Ya hay proyectos en España que están impregnados de su experiencia.
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