martes, 2 de junio de 2015

Una residencia en Edimburgo

Ya llevamos unos cuantos viajes geroasistenciales organizados.  La idea es sencilla: viajar a un país diferente para conocer cómo funciona allí las residencias y los servicios de atención a mayores.

Los asistentes son empresarios, directores y profesionales de residencias y otros servicios para personas mayores.

Empezamos yendo a Suecia (hemos ido ya cinco veces) y ahora ya hemos visitado además, Alemania (2 veces), Austria, Holanda, Suiza y Francia.

La clave para que los viajes salgan bien es encontrar un partner que conozca bien el país y que pueda contactar con residencias e instituciones que resulten interesantes y novedosas para ser visitadas.  Hasta ahora hemos lo hemos encontrado en Astrid Lindstrom, en Tioman&Partners y en la empresa holandesa Transfer.

El último viaje lo hemos organizado con Tioman&Partners y nos ha llevado a visitar tierras escocesas.

Han sido cuatro días interesantes de los que me gustaría explicar ahora  una

En Glasgow tuvimos la ocasión de visitar la residencia Blenham House del grupo Randolph Hill.



El centro lleva funcionando doce años y atiende a sesenta personas en tres plantas.  Cada planta se divide simétricamente en dos unidades que están abiertas y comunidadas entre sí por espacios comunes

Fuimos a la hora de cenar (o sea no muy tarde) y vimos como algunos residentes cenaban en su habitación, otros en los comedores y otros, lo que nos resultó llamativo, en las salitas de estar mientras miraban la televisión.  ¿El motivo?  Nos dijeron que muchas personas en Escocia cenan mirando la televisión por lo que intentan que puedan seguir haciéndolo.

Otra cosa llamativa de la residencia fue la sala de reminiscencia.  Una habitación en la que todo es de los años 50 del siglo XX.  Sin llegar al “extremo reminiscente” que vimos en la residencia Akropolis de Rotterdam, la sala te traslada en el tiempo.  Nos explicaron varios casos en los que las personas mayores con demencia, llevadas a la sala, al cabo de un rato se transforman positivamente.  Dos asistentes al viaje nos explican que en sus residencias en España ya tienen salas de reminiscencia parecidas y adaptadas a su entorno geográfico.  Algo que demuestra que a veces no hay que ir a miles de quilómetros para aprender.n sobre la vida previa familiar, laboral, el que se pide mucha informacinales del centro baseminiscencia parecidas y adaptadas a

La directora nos explica cómo funciona el centro y cómo el documento principal sobre el que trabajan es la historia de vida de la persona.

Desde hace unos años la residencia recibe a personas cada vez más dependientes y necesitados de atención médica.  Así, si hace doce años la media de estancia de un residente en el centro era de cuatro años; ahora es de entre doce y dieciocho meses.  Esto les ha obligado a cambiar la forma de trabajar en muchos sentidos.  Además, el hecho de que cada vez ingresen más personas con demencia avanzada, hace que les sea difícil preguntarles qué desean y cómo desean ser tratados.  Algo a lo que se han tenido que ir adaptando.



Cuando alguien ingresa en la residencia obtienen un informe y una valoración de los servicios sociales; otro del médico de cabecera (general practitioner) y uno elaborado por los profesionales del centro basándose en los datos que aporta la familia.  Disponen de cuatro profesionales cualificados para elaborar los planes de vida.  Para poder sacar el máximo de información útil, utilizan la primera visita que éstos hacen a la residencia y después les piden que rellenen un formulario en el que se pide mucha información sobre la vida previa familiar y laboral; sobre preferencias, gustos, aficiones y otros aspectos de la vida de la persona mayor.


Así, cada residente tiene un expediente muy completo que guardan en administración y un resumen de sólo una página que está colgado en la pared detrás de la puerta del dormitorio y en el que se contiene lo más básico:  “Cómo prefiere que le llames”, “¿Qué es lo que más le gusta y lo que más le disgusta?” y cosas por el estilo.

La directora de la residencia es “mapadora” de la herramienta Dementia Care Mapping (DCM), una técnica que permite valorar muchos aspectos del bienestar de personas con demencia mediante una observación estructurada.  En el grupo de residencias de la que forma parte XXXX son tres los profesionales preparados para poder hacer esas observaciones.  Lo que suelen hacer es ir a “mapear” en las residencias en la que no trabajan normalmente.  Aunque la directora es una ferviente defensora de la técnica y nos explica varios casos en los que ha servido para introducir cambios que han mejorado la vida de las personas, también nos avisa de que uno de los retos más importantes con los que se encuentra es el de conseguir que los cuidadores no se sientan cuestionados o amenazados por el hecho de ser observados y por las observaciones posteriores.


Las actividades del centro se basan en la historia de vida personal y en una especie de “historia de vida social”.  Así, nos explican que muchos de los residentes hombres, en su vida laboral cobraban los viernes en metálico y, antes de volver a sus casas pasaban por el pub a tomar una cerveza.  En consecuencia, una de las actividades programadas del centro es la visita al pub local los viernes para tomar una pinta de cerveza.  Otra actividad programada es la “salida de compras” y el “momento de arreglarse las uñas” que junto  la visita semanal de la peluquera, nos dicen, son de las que más éxito tienen.  También tiene éxito la “salida en autocar”, que en ocasiones consiste en ir a hacer algo algún sitio y en otras, sencillamente subir a un vehículo adaptado y dar una vuelta por Glasgow sin bajar del autocar.  Nos dicen que pasar un rato circulando en un vehículo forma parte de la vida de las personas y que ellos lo disfrutan. De vez en cuando, tienen programada una actividad “one-to-one” (algo así como uno a uno), que consiste en hacer algo en la residencia o fuera de ella que sólo implique a un residente y a una cuidadora; por ejemplo salir de la residencia para ver una obra de teatro que sabemos les gustará; o comer en un restaurante o visitar algún monumento.  Estas actividades one-to-one son únicas y dependen mucho de cada persona y sus circunstancias. La clave, nos explican, es hacer cosas que no parezcan actividades programadas sino “cosas que surgen”.

Otro caso interesante: un residente que suele dormir mal, no quiere irse nunca a la cama, por la mañana está agitado y no desayunaba bien.  Tras trabajar en su historia de vida descubren que durante toda su vida laboral había sido minero de turno de noche, su costumbre era llegar a casa, tomarse una pinta (medio litro) de cerveza y dormir durante la mañana.  En la residencia probaron acostarle más tarde y darle una cerveza en el desayuno.

Hablando de números nos dicen que la residencia acoge a 25 usuarios financiados por la administración y 35 privados.  Esta es la proporción máxima de usuarios financiados que pueden acoger ya que, debido a que el precio que les pagan es inferior del que pueden cobrar de los privados resulta que los privados están financiando parcialmente la estancia de los “públicos”.

En la residencia trabajan 85 personas para atender a los 60 residentes.  La norma es que haya presente un empleado por cada cinco residentes durante el día y 4 personas por la noche (2 enfermeras y dos cuidadoras). Si se cuentan jornadas completas en vez de personas, resulta que tienen unas 70 empleados o lo que equivale a una ratio de más o menos un 1,1.

Sobre los precios que pagan :

Un usuario privado paga 1.114 Libras a la semana mientras un usuario “público” paga 649 Libras.

Esto equivale a 6.200 Euros al mes para las plazas privadas y unas unos 3.700 Euros para las públicas.

Más del 80% de los gastos en que incurre la residencia se corresponden con el personal.


Como siempre, salimos de la residencia con la sensación de que algunas cosas nos sonaban y otras pueden servir de inspiración.

Espero que alguien de los que haya venido al viaje escriba algo más ya que seguro que me dejo algo de esta visita.

Dejo para dentro de unos días tratar sobre otras cosas que hemos visto y resultaron también interesante como la posibilidad de que los farmacéuticos sean prescriptores de medicamentos.