jueves, 4 de junio de 2015

BLOGUISTA INVITADO: MODESTO MARTINEZ

Hace pocos días una personas que es una institución dentro del sector de la atención a mayores en España me llamó por teléfono y me dijo que hacía un cambio en su vida que le llevaba a dejar el puesto con el que le conocí hace ahora quince años.

Modesto Martínez lleva siendo para mí, desde que empezó este milenio, más o menos cuando yo empezaba a montar Inforesidencias.com,  "el editor de Entre Mayores" esa publicación que desde tierras gallegas y en forma de periódico tradicional ha informado sobre atención a personas mayores.

He hablado con él muchas veces en su papel de editor y cara más visible del periódico por lo que el hecho de que lo deje me ha sorprendido sobre manera.

A pesar de que no me sorprenderá verle reaparecer en el mundo geroasistencial de una forma u otra, he aprovechado su llamada para pedirle una colaboración aquí como bloguista invitado.  Algo que quizás debería haber hecho hace tiempo.

Como buen periodista, no ha tardado mucho en contestarme y aquí os dejo su reflexión.  Gracias Modesto:

En los comienzos de 2001, corríamos buscando oficina, colaboradores, rotativa... en fin, todo lo necesario para editar un periódico especializado en contenidos para personas mayores de 55 años. Entre tanto, muchas fueron las llamadas a las entidades públicas y privadas más representativas del sector para contarles cómo se estaba materializando este proyecto de comunicación. En el número 0 de entremayores –que lanzamos en junio de ese mismo año–, los titulares principales eran “El 54% de la población española superará los 60 años en el año 2050” y “Madrid, sede de la Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento”. Con este primer ejemplar debajo del brazo, asistimos al II Congreso Estatal de Personas Mayores que se celebró en Madrid bajo el lema “Una sociedad para todas las edades”. ¡Fue un buen comienzo! Una parte importante del sector estaba allí. Los más importantes representantes del movimiento asociativo y de las políticas sociales discutían temas tan fundamentales y urgentes como: el envejecimiento de la población como fenómeno social; el compromiso de la sociedad respecto a los mayores; o la contribución de los senior a la sociedad. Allí conocí a Alberto Galerón, director general del Imserso, que me comentó que era un proyecto muy interesante porque “echaba de menos un periódico que abarcase los servicios sociales en general”. Yo le respondí que, en mi opinión, el futuro de la comunicación pasa por la especialización, y más concretamente en este sector, por las personas mayores y los profesionales que les atienden.
Modesto Martínez

En su intervención, Oilda Montoya, entonces vicepresidenta segunda del Consejo Estatal, les recordó al ministro de Trabajo, Juan Carlos Aparicio, y a la secretaria general de Asuntos Sociales, Concepción Dancausa, la necesidad de incrementar la cuantía de la pensiones, ya que el 58% de las mismas no alcanzaban el Salario Mínimo Interprofesional. Creo que fueron muy guerreros y elegantes defendiendo derechos y reclamando mayor autonomía y representación para este Consejo. Algo abrumados, pero con muchísima ilusión, cariño y fuerza, teníamos por delante una labor de titanes: pulir las aristas de esta joya en bruto y consolidar la cabecera. Desde mi despacho, en las oficinas de Vigo, ardía el teléfono. Los principales ejecutores de las políticas sociales en las comunidades autónomas debían conocer esta empresa, y la verdad es que fueron muy receptivos a ella. Nos abrieron las puertas acogiendo esta idea con entusiasmo y poniéndose a nuestra disposición para difundir los programas dirigidos a la población más envejecida que ellos mismos diseñaban. Después de hablar con la totalidad del sector, desde el movimiento asociativo, patronales, empresas, profesionales sociosanitarios, universidades, fundaciones, sociedades científicas y sociales y un largo etcétera, la idea inicial cobró vida.

La edición impresa nacional fue cambiando en contenidos. No eran solo las personas mayores las que teníamos que contemplar como nuestros lectores, sino todo su entorno, es decir, los profesionales que les atienden demandaban también un hueco informativo dentro de Entremayores. Nos pusimos manos a la obra. Nuevas maquetas, rediseño del logo, secciones diferentes y un planteamiento distinto al original, teniendo un referente al que dirigirnos: el conjunto del sector sociosanitario.
Con esta premisa, que encajó perfectamente entre los lectores, continuamos la misma idea en otro soporte con la puesta en marcha de un diario online: www.entremayores.es. La evolución no paraba y ese niño que habíamos parido seguía creciendo sin descanso. La edición impresa pedía muchos más contenidos específicos sobre comunidades autónomas. Pues que así sea. Euskadi, Castilla y León, Galicia y Andalucía crecieron en páginas y se convirtieron en ediciones propias.

Años más tarde, las ideas imparables nos llevaron a reunir al sector en diversas regiones para debatir y aportar diferentes visiones sobre los nuevos modelos de atención a la vejez. Así nacieron los Ateneos Gerontológicos.

Tras echar la mirada atrás de estos 15 años, como socio-fundador y editor-director de este Grupo de Comunicación, quiero transmitir que mi etapa en este proyecto ha llegado a su fin. Ahora dedicaré mi tiempo a explorar nuevos horizontes y proyectos aportando mi experiencia y saber hacer.

Le cedo el testigo a nuestra socia-fundadora, Vanessa Fariñas, que de esta empresa sabe, y mucho, ya que ha contribuido desde los comienzos a que este niño crezca fuerte y sano. Quedan en sus manos proyectos de futuro que se están fraguando, y tengo la seguridad y confianza en que se consolidarán y que nuestros lectores seguirán tomando como referencia estas cabeceras.

Me considero un privilegiado, ya que en este tiempo no le he llamado al trabajo “trabajo”, porque no lo he considerado como tal. He disfrutado todo y más. Me retiro con muy buen sabor de boca. Las personas con las que he tenido la oportunidad de trabajar y colaborar en el sector han sido muy profesionales, honestas y siempre con ánimo de ayudar. Me han transmitido conocimiento, calidez –mucha calidez– , crítica constructiva y... ¡siempre sumando! A todo mi equipo, que ha tenido muchísimo que ver en todo esto, y a vosotros, amigos, quiero agradeceros el tiempo, el cariño y la compresión que me habéis dedicado. Esto no es un adiós, sino un hasta pronto.