viernes, 5 de noviembre de 2010

LA "PAGUILLA" DE LA DEPENDENCIA

Acabo de volver de Granada donde he participado en un congreso sobre nuevas tecnologías en la atención a personas mayores. Como en todos los actos en que se habla de mayores, había una mesa dedicada a la aplicación de la Ley de Dependencia en la que una persona que venía de la Diputación de Granada habló sobre lo bien que están prestando la ayuda a domicilio y la teleasistencia en esa provincia; después un representante del Ayuntamiento comentó lo mucho que gastan en dependencia y lo poco que reciben para hacerlo (mencionó también el SAD y la teleasistencia).

Como no noté ningún atisbo de crítica hacia la ley en sí se me ocurrió preguntar si no resultaba sorprendente que se estuviese hablando en una ponencia sobre esta Ley de servicios cuando lo que más se presta son ayudas económicas. La respuesta fue sorprendente: el de la Diputación me dijo que cada vez se piden menos (en octubre de 2010 representa el 45% del total de ayudas en Andalucía y más del 55% en toda España) y que es normal que lo pidan porque en la actual situación económica muchas familias pueden llegar a fin de mes gracias a la prestación de la dependencia. El del ayuntamiento dijo textualmente que “la paguilla” de la dependencia era preferida por muchos dependientes y familiares.

Se me quedó en la cabeza lo de “la paguilla” y espero que se le quede a todo el mundo porque la Ley lleva el camino de convertirse en seo.

Como me gusta gritar en el desierto sigo clamando para que se pare la entrada de nuevos grados y niveles de dependencia bajo el paraguas de cobertura universal, que se establezca una moratoria y que se espere a tiempos mejores. De esta forma podríamos centrar todos los esfuerzos en crear un sistema verdaderamente universal para la gran dependencia en vez de ir extendiendo la capa de mantequilla sobre una tostada cada vez más grande. Nadie me escucha y en enero tendremos un nuevo grupo con bajos niveles de dependencia que tendrán derecho a una serie de prestaciones de servicios o a una “paguilla” de 180 euros.

José Manuel Ramírez, presidente de la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales también intervino y fue un contrapunto de realidad. Presentó datos del Observatorio de la Ley que esa asociación ha elaborado por quinta vez en julio de 2010 y presentó un interesante estudio titulado “El Servicio de Ayuda a Domicilio en la Encrucijada” (ambos en la Geriateca de http://www.inforesidencias.com/geriateca/index.asp). Sus tres grandes preocupaciones: el parón que está sufriendo la Ley en los últimos meses, el aumento de los ciudadanos que viven en el “Limbo”, o sea con una valoración pero sin recibir servicios ni prestaciones y la rebaja de un 6% de la cantidad asignada en los presupuestos de 2011 para el Plan Concertado que impedirá en parte la prestación de servicios por parte de los ayuntamientos.

En fin, que con una paguilla lo arreglaremos todo.