lunes, 29 de abril de 2013

BLOGUISTA INVITADO: ANTONIO BURGUEÑO. DIEZ AÑOS DEL PROGRAMA DESATAR AL ANCIANO

Empiezo con esta entrada algo que creo puede ser interesante, y es invitar a personas que son relevantes en nuestro sector a escribir una entrada en mi blog.

El Dr. Antonio Burgueño, promotor del Programa Desatar al Anciano y al Enfermo de Alzheimer de CEOMA, es sin duda una persona a la que aprecio y admiro. Empezó levantando polémica en el sector al preconizar, desde 2003, primero la racionalización y después la eliminación de contenciones en residencias de mayores.  Con el paso de los años, y a medida que han aumentado las residencias que han aplicado el programa, la polémica ha disminuido y se ha centrado.

Le conozco casi desde que empezó esta singladura y he tenido la ocasión de coincidir con él en diferentes congresos en España y México.

Creo que en la actualidad Antonio Burgueño es de las pocas personas que levantan pasiones dentro del sector geroasistencial..  No sólo por el mensaje que difunde sino también porque ha sabido extebder su programa de una forma muy activa en internet y en las redes sociales. Le agradezco que haya aceptado escribir unas líneas para el blog.  Esto es lo que ha escrito:


En el año 2001 inicié una experiencia profesional como responsable asistencial del Servicio Regional de Bienestar Social de Madrid, dejando eventualmente mi trabajo en el hospital. Allí aprendí mucho, pero solo quiero destacar que en esa experiencia empezó mi interés por el uso de sujeciones en residencias. Unos colegas y yo identificamos dicho uso como un problema endémico de España, de grandes proporciones, que en la práctica se traducía en un fenómeno complejo y multifactorial, aspectos claves para dar carácter de Programa a la respuesta que se nos ocurrió dar. Así, en el 2003 el Programa toma forma y nace de la mano de la Confederación Española de Organizaciones de Mayores, plataforma que se consideró idónea, por representar la defensa de los derechos de las personas mayores, y por permitirnos trabajar de forma totalmente independiente.

Las sensaciones que tuve cuando empecé a hablar de este problema en foros del sector fueron de estar “predicando en el desierto”, a pesar de que entonces nuestra propuesta era solo de reducción-racionalización del uso de sujeciones físicas en personas mayores, mucho más humilde que la actual. Las reacciones a la defensiva eran la norma, y los profesionales se sentían ofendidos cuando se cuestionaban las sujeciones que estábamos utilizando en España, a pesar de ocupar el número del ranking internacional en prevalencia de uso. Ahora recuerdo con una sonrisa aquellas discusiones en las que se entraba en la esquizofrenia de afirmar que las sujeciones eran beneficiosas para los residentes y a la vez decir que ellos estaban trabajando en reducir su uso, sin reparar en que no es coherente minimizar el uso de algo que es tan claramente beneficioso. Pero lo curioso del fenómeno es que 10 años después aún está prevalente ese argumento entre muchos profesionales y directivos del sector de residencias, a los que se ha añadido uno más nuevo y mas repetido en los últimos años en boca de quienes lideran centros con una todavía elevada prevalencia de uso, que dicen que su uso se debe a que en sus centros se atienden a personas mas dependientes y en peor estado de salud. Este argumento emergió cuando empezaron a existir todo tipo de centros libres de sujeciones en España.

He sacado una serie de conclusiones al hacer balance de estos 10 años, y aquí me voy a referir a las más personales o que no son objeto de estudio reglado. He visto que el Programa ha servido para hacer visibles las sujeciones en España, algo de lo que hace 10 años no se hablaba en público. He aprendido que “desatar” es un reto al que solo le entran organizaciones de valor, o que quieren verlo como una cuestión de valor. Hace ya muchos años ya que acuñé la expresión “desatar es querer”. Pero también he aprendido que el Programa tiene defectos y que el mas grave de ellos es que provoca respuestas a la defensiva y hostiles por parte de muchos profesionales del sector.

Los centros libres de sujeciones me han enseñado, no solo que puede ser, sin un mayor coste, sino que la percepción sobre la necesidad de utilizar sujeciones no cambia hasta que se comprueba en la práctica que se puede trabajar sin ellas con seguridad. Es un asunto de "ver para creer", ya que los profesionales y líderes de esos centros libres de sujeciones no lo creían posible al principio.

He aprendido que muchos profesionales siguen viendo a las sujeciones como algo que es muy útil para salvar ciertas situaciones, pero que otros muchos han empezado a ver que la posibilidad de utilizar sujeciones para resolver ciertos problemas les conduce a un empobrecimiento de su práctica asistencial, y están desarrollando un actitud de tolerancia cero, es decir, de no ver desde el principio la sujeción como una opción. Hemos acumulado experiencia y conocimientos en esos 10 años como para alimentar 10 sólidos argumentos para proponer a los profesionales esa actitud, si bien somos conscientes de que esos profesionales se mueven en un escenario que no es aun del todo adecuado para establecer ese nuevo paradigma de cuidado con tranquilidad.

Como bien se ha dicho en inforesidencias.com en su nota sobre el décimo aniversario del Programa Desatar, hoy día el Programa es conocido en la práctica totalidad del sector. Es de agradecer a INFORESIDENCIAS el apoyo que siempre ha dado a la divulgación de nuestras actividades.

Me siento muy satisfecho de los resultado que ha tenido el Programa, y de la proyección internacional que ha adquirido más recientemente, especialmente después de recibir el premio internacional Príncipe de Viana de atención a la dependencia, y me conformaría con que el resultado de nuestro trabajo de 10 años sea que las organizaciones aceptan el reto de trabajar para erradicar las sujeciones sin reticencias, dándose el tiempo que necesiten, volcando su voluntad para lograrlo, y con una buena estrategia, y con que no se les persiga jurídicamente, por intentar trabajar sin sujetar.