viernes, 30 de noviembre de 2012

REFLEXIONANDO EN MADRID

Esta semana, gracias a la invitación de los directivos de AMADE, he asistido a una jornada de reflexión sobre el sector de la dependencia en la Comunidad de Madrid.   Una mañana interesantísima.  Sólo siento haberme perdido la última intervención en la que Alberto Echevarría habló sobre la situación de la Ley de Dependencia en España.

El presidente de AMADE Javier Gómez aprovechó la ocasión para plantear de forma cruda algunas de las deficiencias de un sector que, en buena parte vienen provocadas por la actuación de una administración que, aunque nominalmente apueste por la calidad, cada vez pone más peso en la oferta económica a la hora de formar conciertos.  Javier Gómez pidió que se impulsase el flexicheque, una especie de prestación económica vinculada que permite elegir con facilidad al usuario a qué centro quiere ir.

Cuando empezó a hablar el Director General José Ramón Menéndez por un momento pensé que estaba escuchando al conseller catalán de servicios sociales: "El sistema de financiación de las comunidades autónomas penaliza a la Comunidad de Madrid", "el esfuerzo se concentra en dependencia y renta de inserción".  Parece que al final, quitando un matiz muy relevante, el problema de la consejería madrileña y catalana no es tan diferente.

Esta concentración del esfuerzo en Madrid supone que el presupuesto del Departamento bajará el año que viene el 10% aunque crece su peso relativo en comparación con otros departamentos.  El 80% del presupuesto va a pagar servicios (plazas propias, prestaciones y conciertos).

Y sobre el modelo de concierto algo interesante que fue saliendo durante diferentes momentos de las jornadas:  en Madrid, a medida que van venciendo los conciertos y hay que renovarlos la Comunidad aplica una reducción del precio que suele ser del 5% y que tiene  a que, en ningún caso se cobre más de 1.600€ por una plaza concertada.  La medida se acompaña por la creación de un pliego único de claúsulas para la concertación de plazas en el que se habla de ratios asistenciales y no por categoría, se reduce la obligatoriedad de presencia de médicos y se deja de hablar en algunos casos de ratios presenciales.  O sea, que se acompaña una reducción del precio con una reducción de los requisitos.

Por las caras de los asistentes y los comentarios que me hicieron, la rebaja económica sobrepasa los ahorros que pueden obtenerse con los menores requisitos, pero, algo es algo.  El Director General habló de futuros cambios normativos para establecer acuerdos marcos con el sector, establecer precios de referencia y potenciar el "flexicheque" PEV, algo que ahora es difícil porque la Ley lo considera como transitorio antes de obtener una plaza concertada.

Eso me hizo mucha gracia.  Como creo que la Prestación Económica Vinculada debería ser la columna vertebral del sistema (da más libertad de elección, potencia la competencia y requiere de menos burocracia), cada vez que oigo decir a un político que no se puede potenciar porque la Ley no lo permite, me entra la risa.  La Ley también dice que la prestación para el cuidador no profesional es extraordinaria pero a nadie le preocupa que ocupe el primer lugar en el ránquing de "cosas que da" la Ley de Dependencia.

El final de la intervención del señor José Ramón Menéndez también me hizo sentir bastante en casa.    Acabó diciendo algo así como, "La situación es muy difícil  y ahora se puede elegir ser parte de la solución o parte del problema".

Viniendo de Cataluña, algunos empresarios me preguntaron por qué los empresarios catalanes se quejan tanto porque se hayan retrasado en pagar lo de Julio cuando a ellos les han pagado a seis meses durante un tiempo y ahora anuncian, como gran avance, que el año que viene intentarán pagar a tres.  Cuando les expliqué que lo de Julio no era un atraso sino una especie de "quita temporal"  me miraron bastante extrañados.

Esto era sólo un aperitivo.  Durante el resto del día oí hablar de cómo las residencias de Madrid tienen que pedir una nueva autorización  como "prestadores de servicios sanitarios en establecimiento no sanitario", de cómo tienen que ir administrando el copago de medicamentos y de cómo resulta muy difícil evaluar la calidad de una residencia sin ir dando besos a los residentes (lo tengo grabado).  Pero de eso escribo otro día.