jueves, 11 de octubre de 2012

TAN LEJOS, TAN CERCA


Durante esta semana estoy en México donde me han invitado a participar en el II Congreso Internacional de Residencias para personas mayores.

No hay nada como viajar para romper esterotipos y enriquecerse humanamente.

Llegué el lunes por la noche a México DF y aproveché el martes para visitar algo la ciudad acompañado de un médico geriatra argentino y un arquitecto de la misma nacionalidad especialista en diseño de edificios para personas mayores.  Ambos serán ponentes en el congreso.  A pesar que es mi tercer viaje a este país siempre me ha dado un poco de reparo moverme por esta enorme ciudad salvo que fuese acompañado de un local.  En esta ocasión, acompañado de mis nuevos amigos y moviéndonos en metro y autobús pasamos un día visitando algunos puntos relevantes, como la catedral, el palacio de gobierno o los canales de Xochimilco.  Mi primera sorpresa, a pesar de tomar el metro con cinco transbordos en total y dos autobuses, la sensación fue de normalidad y seguridad.  Lo digo por aquéllos que, como yo, se dejan convencer sólo por las imágenes negativas que nos llegan de este país.

Ahora aprovecho para escribir mientras voy en un autocar entre México DF y Guadalajara, sede del congreso.  Más estereotipos rotos.  Vamos por una autopista comodísima (en tres horas de viaje el autocar ya ha pagado cuatro peajes lo que me ha hecho sentir verdaderamente en casa) atravesando un paisaje verde, casi exuberante y bordeando enormes lagos.  O sea, nada que ver con la imagen de país atrasado y desértico que muchos pueden tener de México.

Yendo al lado gerontológico,  como en el viaje vamos varios de los ponentes, he tenido ocasión de charlar un rato con  un médico geriatra Boliviano que me ha estado explicando como llevan unos años intentando poner en marcha un proyecto de atención a personas mayores.  De momento han construido con fondos públicos una  residencia de 90 plazas que gestionan con un equipo interdisciplinar con médicos, enfermeras, fisioterapeutas, psicóloga y otros profesionales. ¿Su gran reto? Encontrar los recursos humanos para mantener el proyecto.  En Bolivia los estudiantes de medicina no quieren ser geriatras. Prefieren ser cirujanos o ginecólogos.  Además, muchos de estos médicos y muchísimas de las enfermeras que acaban sus estudios lo que verdaderamente quieren es emigrar a otros países.  Cuando me habla de los grandes problemas del envejecimiento en Bolivia no se refiere a los números y porcentajes españoles pero sí a problemas acuciantes como la desnutrición.  Pero una desnutrición particular, la que produce la ausencia de algún micronutriente, especialmente el Zinc en el caso de Bolivia, que hace que el cuerpo reacciones de forma diferente ante algunos medicamentos y que acorta la vida de las persona.  Resulta que la desnutrición por falta de micronutrientes sería relativamente fácil de cubrir administrando suplementos, pero hay que convencer a quien toma las decisiones de que es hay que hacer algo.  La pregunta es clara, en un país con tantos retos que afectan a la población general, cómo atraer el interés de los gobernantes hacia los mayores.

Se presentan  unos días muy interesantes.