viernes, 25 de noviembre de 2011

FLEXIBILIDAD Y CONFIANZA ¡QUÉ BONITO! ¿PERO QUIÉN HACE LAS CAMAS?

Ayer por la noche asistí a la entrega de los IX premios ACRA, patronal catalana de recursos asistenciales.  Un acto precioso que se convirtió en un homenaje a la persona que ha liderado la organización desde su creación hace veintiún años, Vicenç Vicente Lázaro.  La presencia del Conseller Cleries, del ex presidente de la Generalitat Pascual Maragall, de varios ex consellers y de, calculo, más de trescientas personas que llenaban varias salas del Palacio de Pedralbes, dio al acto el aspecto de las grandes ocasiones.

Felicito a Vicenç Vicente sinceramente y ahora entro en harina.

Bajo los oropeles de la celebración hubo sustancia de la buena.

Cinta Pascual, flamante nueva presidenta de ACRA, aprovechó su discurso, en presencia de tan nutrido grupo de políticos, para trenzar habilemente felicitaciones para los premiados, reconocimiento para el esfuerzo que estamos haciendo todos (gobernantes y sector) para salir de la crisis y un reproche disfrazado de sugerencia para el Conseller Cleries.  Cinta Pascual pidió flexibilidad y confianza, algo que normalmente se suele pedir cuando consideras que aquél a quien se lo pides es rígido y desconfiado.

Supongo que, cuando la presidenta habla de flexibilidad se refiere a que, esos criterios de flexibilidad que están intentando acordar las patronanes con la Generalitat, sean algo más que puras cuestiones anecdóticas como disminuir un 12% la exigencia de determinados perfiles profesionales en centros concertados y acreditados.  La flexibilidad pedida quizás querría decir, pedir una ratio de atención directa dividia en grupo social, sanitario y gerocultor permitiendo a cada centro configurar el equipo de profesionales que considere más adecuado a su forma de hacer las cosas.  Pero, claro, aceptar eso nos llevaría a la otra idea, la confianza.  A la Generalitat no le costaría ser flexible si se fiase del sector privado de atención a mayores pero en el fondo desconfía.  Cree sinceramente que, si concede la más mínima flexibilidad las empresas abusarán y darán mal servicio.  Sólo así se entienden algunas cosas.

Cuando Inforesidencias.com comunico la noticia, difundida previamente por alguna patronal, sobre la última reunión de la Taula Técnica de Gent Gran (organo de contacto entre patronales y Generalitat), en seguida me llegó información desde la propia administración que me decía que lo difundido no era correcto ni se ajustaba a lo dicho en la reunión.  Lo curioso es que, según algunos de los asistentes, al empezar la misma, desde la administración se dijo que no hacía falta que tomasen nota ya que recibirían un escrito comunicando el contenido de la misma y las medidas propuestas (casi dos semanas después no lo han recibido).

El Conseller Cleries habló también en la entrega de premios.  Con el poco tiempo que lleva, ya creo  que si no es el mejor conseller que hemos tenido, le falta poco.  Domina el tema, habla bien y tiene cintura.  En su intervención, empezó recordando que lo de ayer era una fiesta pero enseguida cogió el guante lanzado por Cinta Pascual y volvió a pronunciar las palabras flexibilidad y confianza.  Por supuesto que habló de lo difícil de la situación, de los sacrificios y esfuerzos que son y serán necearios (mencionó específicamente la congelación de tarifas, "que ya se produjo en el anterior gobierno") y remarcó que valora mucho la colaboración de las patronales.

Después una cena puso fin a la fiesta.  Felicidades a ACRA.

Y hoy es hoy.  De vuelta a la rutina la realidad, que es cruel evaluadora de las intenciones, nos ofrece una buena ocasión para saber si la flexibilidad y confianza son algo más que palabras en la mente del conseller Cleries.

Resulta que los inspectores de servicios sociales de Cataluña en los últimos tiempos están comunicando a las residencias que los gerocultores no tienen como función hacer las camas por lo que, si las hacen, están incumpliendo una norma de acreditación que es que el personal de atención directa no pueda realizar labores de atención indirecta (limpieza, cocina, lavandería, administración, dirección y mantenimiento).  El tema podría haber sido interesane el año 1999 cuando se empezó a exigir este requisito a centros colaboradores, pero hoy, doce años después, resulta cuanto menos llamativo.

ACRA ha hecho llegar a sus asociados una nota en la que ofrece dos argumentos para considerar que las gerocultoras sí pueden hacer las camas: 1) Así queda establecido de forma expresa en el convenio colectivo del sector. 2) La exigencia que establece el pliego es que "los servicios de limieza, lavandería, cocina, mantenimientoy administración se deben prestar con personal que no preste servicios de atención directa".

He ahí los argumentos. Los mismos que han hecho que, con la misma norma se haya hecho una interpretación durante once años.  Ahora qué.

Quizás soy un optimista patológico pero casi puedo imaginarme al conseller, irradiando hacia toda la organización de la que él es cúspide, las máximas de la flexibilidad y confianza.  Le veo preguntándose, ¿Pasa algo si seguimos aplicando el criterio de los últimos once años? ¿No? Pues adelante. Y como esto de la confianza tiene una fuerza expansiva considerable, le veo preguntando, ¿Y si establecemos una ratio para personal sanitario, otra para social y otra para gerocultores y dejamos que cada residencia se adapte eligiendo sus profesionales?   Podrían engañarnos, le dirá algún técnico.  Probemos la confianza, responderá el Conseller.

Veo esa imagen y me imagino a un sector que ve en la Generalitat a ese cliente que te aprieta con el precio pero que hace lo posible por faclitarte el trabajo.  A alguien con quien te sientes cercano ya que, a pesar de los problemas, te apoya en lo que puede. Alguien en quien puedes confiar porque sabes que confía en tí.  Creo que esa Generalitat existe, me pareció verla ayer durante un momento.

A ver si esta vez no me equivoco.

martes, 22 de noviembre de 2011

HABLANDO DE INSPECCIÓN EN SANTANDER

La patronal FED Cantabria, antes llamada ACESDE  he invitó hace algún tiempo a impartir una seminario sobre cómo actuar ante una inspección de servicios sociales.  En principio tenían que asistir al mismo un grupo de directores de residencias para mayores de Cantabria.

Quizás por haber sido inspector durante casi diez años pero este se ha convertido en uno de los temas que suelo tratar en seminarios dirigidos tanto a inspectores como a directores de residencias.  Normalmente, cuando una patronal convoca un curso de este tipo suele tene éxito, aún así lo de Cantabria ha sido exagerado.  Ochenta directores de residencia asistiendo al acto ponen de manifiesto que algo pasa en esa comunidad con la actuación inspectora.

Los asistentes me han explicado que, la existencia de diferentes normas sucesivas, con unas disposiciones transitorias complejas y el reciente cambio de gobierno, ha provocado que la dispersión de criterios que suele existir en las diferentes inspecciones de servicios sociales haya llegado en Cantabria a un nivel preocupante.

Lo curioso es que en esta comunidad sólo hay seis inspectores por lo que la existencia de diferencias de criterios tienen nombres y apellidos.  Como siempre, hablando con los asistentes durante el café y después del acto.  La gran mayoría de acciones inspectoras no comporta problema pero, cuando la diferencia de criterio en inspectores que actuan sucesivamente sobre la misma residencia supone que los propietarios tienen que hacer obras o cambiar instalaciones, entonces la situación sí supone una gran frustración para el empresario.

Han sido cinco horas hablando sobre cómo preparar un protocolo para afrontar la inspección, sobre cómo intentar evitar denuncias o afrontarlas y sobre cómo la normativa, en este caso Cántabra, tiene un problema básico que mediatiza mucho la actuación de la propia inspección.  Es una norma supersancionadora y basada en la desconfianza hacia el sector privado.  Como muestra dos botones:
- La sanción económica máxima por una infracción muy grave es de 600.000€.
- Si se impone una sanción de este tipo la administración puede optar por publicarla en los medios de comunicación con el nombre de los sancionadod.
- Los tipos de infracción son el algún caso muy poco concretas.   Estos son algunos ejemplos:

Art 91.1. d) Mantener los locales instalaciones, mobliario o enseres con deficiencias en su estado de conservación o funcionamiento, en su limpieza e higiene, sin que se derive de ello riesgo para la integridad física o la salud de las personas usuarias.

Art. 91.1. e) Prestar una asistencia inadecuada a las personas  usuarias, siempre  que no se les causen perjuicios de carácter grave.

Quizás cambiando la reglamentación cántabra ya cambiaría la acción inspectora, aún así, no estaría de más plantear una auditoría para saber si de verdad existe dispersión de criterios y plantear un protocolo de inspección que conociesen los inspeccionados.





Autor del post:  Josep de Martí

lunes, 21 de noviembre de 2011

MAYORÍA ABSOLUTA, ¿Y AHORA, QUÉ?

La voluntad de cambio manifestada en "casi" toda España por la enorme mayoría de votantes ha propiciado una victoria histórica del Partido Popular y un desplome del Partido Socialista.

Sólo en Cataluña y en el País Vasco la "marea azul" ha sido frenada por dos partidos (me refiero en número de votos), CiU y PNV que tienen en común ser los dos únicos que votaron, en su día, en contra de la aprobación de la Ley de Dependencia.  Duran dijo durante la campaña electoral que esa Ley era una "estafa de los socialistas", Rajoy que, tal como estaba no era sostenible.

Sé que el nuevo gobierno tiene que enfrentarse a muchos desafíos que quizás, a vista de pájaro, sean más relevantes, pero la Ley de Dependencia, sin duda, será una de las cuestiones con las que tendrá que lidiar Rajoy.

La primera decisión que nos permitirá saber hasta qué punto el nuevo presidente da o no importancia al asunto será el nombramiento de la nueva ministra (o ministro).   Cuando Zapatero nombró a Leire Pajín, supimos, y así lo escribí en este blog, que verdaderamente no le importaba la dependencia más allá de como herramienta de confrontación política.  Ahora el nuevo presidente in pectore, tiene la ocasión de congraciarse con los dependientes, profesionales y proveedores, públicos y privados, nombrando para el cargo a alguien que conozca de qué va la cosa.  No creo que volvamos a tener un Ministerio de Asuntos Sociales como en época de Felipe González, pero un indicador relevante será con quien se "ajunta" la materia:  puede ser con Trabajo (así fue en la época de Aznar y una parte de Zapatero), con Sanidad, como ahora.  Creo que podemos descartar las ocurrencias peregrinas de crear un nuevo Ministerio de Educación, Deporte y Servicios Sociales, pero tendremos que esperar para saberlo.

Me pongo a escribir una carta a los Reyes Magos con lo que me gustaría que en Enero trajesen al Sistema de la Dependencia.  Si a alguien se le ocurre algo, espero sugerencias.