viernes, 4 de mayo de 2012

SOBRE EL COPAGO SANITARIO

Aunque normalmente la salud me acompaña, hace dos semanas he pasado uno de esos días que, cuando pasan te hacen valorar lo maravilloso que es encontrarse bien.

Todo empezó con un leve dolor de barriga, seguido por un malestar  intenso y, por la noche, un viaje al lavabo que se truncó  a causa de un mareo, un desmayo y un golpe en la cabeza durante la inconsciente caída.  Como en casa somos del "seguro público", mi mujer llamó al 061 y en unos diez minutos teníamos en casa una ambulancia y dos profesionales que se quedaron durante unos cuarenta minutos, tomándome la tensión, el nivel de azúcar y observándome hasta que, vuelto en mí, decidimos que me quedaba en casa y, si seguía encontrándome mal acudiría a un servicio de urgencias no hospitalario.

Dicho y hecho, al día siguiente, visita al centro Dos de Maig de Barcelona.  Más observación, examen físico, analítica de sangre y orina, medicación inyectada, receta de Omeprazol y, ¡para casa!.

Dos días después, todavía no me encontraba bien y pedí hora al médico, ese mismo día por la tarde, visita.  Ya estoy algo mejor pero sigo "no bien".  La doctora me escucha, me envía a hacer un electrocardiograma, descarta la afección cardíaca y me envía a casa.  Al día siguiente  me llama por teléfono para saber si me encuentro mejor y, efectivamente, en cuestión de dos días más, después de cinco mal, vuelvo a ser el de siempre.

No puedo hablar por toda la sociedad pero en mi caso, con mi nivel de renta y mi situación familiar, si me hubiesen dicho que tenía que participar en el coste de la atención que he recibido, lo hubiese encontrado totalmente razonable.  Es cierto que tuve que esperar bastante en el Dos de Maig y en el ambulatorio pero cuando llamamos a la ambulancia ésta vino en seguida.  Para mí la cuestión no es el copago en sí, sino encontrar una cantidad que sea lo suficientemente alta como para que "se note" (reduciendo costes y atenciones no necesarias) y lo suficientemente ajustada como para que no suponga que alguien pueda quedarse fuera de cobertura.

Estoy muy contento con la atención recibida y, podría decir lo mismo de las otras veces que he necesitado atención médica (para mí u otros miembros de mi familia).  Quiero que se mantenga un buen nivel de calidad y me parece que el copago razonable debería haber existido siempre (como existe en casi todos los países de nuestro entorno).  Por eso no creo que el copago deba implantarse como un remedio contra la crisis actual sino como parte de un modelo racional y equitativo.

Se me olvida una cosa.  Después de mi visita al Dos de Maig hablé con mis padres, ambos jubilados, les comenté lo que me estaba pasando y me dijeron: "no compres el Omeprazol" nosotros tenemos varias cajas que ya no necesitamos y te podemos dar una. ¿Por qué tenían mis padres varias cajas del medicamento? ¿Lass tendrían en casa si hubiesen tenido que pagar aunque fuera una pequeña cantidad por ellas?

miércoles, 2 de mayo de 2012

¿SE IRÁ IMPONIENDO LA CORDURA?

Hace tres años en Inforesidencias.com apareció una noticia titulada "La Sangría de las Residencias Públicas" en la que, basándose en una información aparecida en el Heraldo de Soria y sacando la calculadora se ponía de manifiesto que a la Diputación Provincial de Soria le costaba mantener cada una de las 350 plazas de residencia pública que gestionaba la no desdeñable cifra de 4.000 Euros al mes.

Ahora en La Razón encontramos una continuación a esta historia en forma de nuevo cálculo y toma de decisiones.

Resulta que tres años después, la Diputación gestiona cuatro residencias con 291 residentes cuidados por 206 empleados, una tasa de absentismo del 13% y un coste 28.332 Euros al año por plaza de los que 8.484 Euros son asumidos por el residente.

Dejando de lado que me cuesta mucho creer que el copago medio en Soria sea de 707 Euros al mes.  Centrémonos en los datos.

Estamos hablando de un coste de 2.330 Euros al mes por plaza (un coste que, con toda seguridad excluye los los capítulos de alquiler y amortizaciones); con una ratio del 0,7 y un absentismo bárbaro.  En conjunto, estamos hablando de una gestión mejorable.

Lo sorprendente de este caso concreto es que, no sólo se han hecho públicos los datos sino que, además, la administración ha decidido tomar cartas en el asunto y plantear que alguna empresa pueda asumir la gestión de las residencias, respetando el derecho de los residentes.

La Diputación considera que, sólo aplicando el convenio de residencias privadas a los trabajadores de los centros, se alcanzaría un 35% de rebaja en los costes de personal.  Por supuesto, si la nueva gestora pudiese adecuar la ratio de empleados a la necesidad real de los centros y consiguiese bajar el absentismo, seguro que la Diputación podría encontrar empresas que pudiesen gestionar los centros a precio de concertación.

Es un asunto que tendremos  que seguir ya que, el coste razonable de la atención es uno de los pilares sobre los que de tendrá que asentar la viabilidad de la nueva Ley de Dependencia que parece estarse redactando.

lunes, 23 de abril de 2012

¿ES COPAGO O NO?

Nuestro gobierno tiene una doble personalidad que resulta inquietante: es audaz a la hora de tomar medidas  necesarias y timorato a la hora de defenderlas.

He tenido la ocasión de participar en viajes para visitar residencias geriátricas y otros sedrvicios para mayores en varios paises (Suecia, Dinamarca, Noruega, Alemania y Francia).  ¿Saben que tienen todos en común?  Que la medicina no es gratuita para los jubilados.  Siempre pagan algo y, cuando les dices que en España es totalmente gratuita te dicen que eso puede ser muy poco equitativo.

Al señor Rajoy le ha tocado gobernar en un momento histórico peculiar.  Por desgracia para su ego más narcisista, es casi seguro que no le tocará presidir unos juegos olímpicos o una Expo Universal; no será un presidente inaugurador que vaya cortando cintas en palacios de congresos, aeropuertos y super-mega estructuras.  En cambio, si es persistente en su empeño, su ego más racional se vea compensado, dentro de unos años, con el título de "quien con sacrificio nos sacó de la crisis".   Esto puede implicar que tenga que tomar medidas que le cuesten las próximas elecciones generales.  Si hace ese sacrificio y persiste, en lo que puede estar seguro es en que el futuro gobierno se cuidará mucho de tocar los cimientos que él pone ahora para nuestra futura prosperidad.

Digo todo esto porque creo que las medidas que se van tomando deben ser defendidas desde argumentos de equidad, justicia y sostenibilidad.

Imaginemos a una mujer de ochenta y dos años, bien peinada y levemente enjoyada que, empujada por una asistenta, entra apaciblemente sentada en su silla de ruedas en el ambulatorio. Sin duda a Doña Carmen le ha ido bien la vida.  No sólo cobra una pensión de viudedad sino que además tiene la renta de tres pisos que compró junto a su marido, un fondo en el banco y unas cuantas acciones que le dan de cuando en cuando unos dividendos.

Pasada una hora, Doña Carmen y Gladis, su cuidadora, que recibe por sus servicios 790 Euros a mes, entran en la farmacia.  Ambas han aprovechado la visita al ambulatorio para recoger recetas.  Las de Doña Carmen son rojas, las de Gladis verdes.   Al salir de la botica Doña Carmen está igual que cuando entraron, en cambio el monedero de Gladis  es un poco más ligero.

¿Es justo que "todos" los pensionistas tengan "todos" los medicamentos gratis?  Yo creo que no y que deberíamos explicarlo y defenderlo.

Creo que nadie debería tener miedo a hablar de copago. Es más, deberíamos irnos preparando para hacer más equitativo el sistema de sanidad y servicios sociales mediante una participación mayor en el coste. Pero no pidiendo perdón sino convencidos de que se está haciendo lo que se debe.

Es más, estoy convencido de que habría que ir más allá.  No debería decir el gobierno que lo siente mucho y que sabe que son medidas dolorosas sino que estamjos garantizando el futuro y corrigiendo errores que, si no se hubiesen cometido en un principio, nos hubieran traido a una realidad diferente.m

Aun peor me parece que nieguen la evidencia.  Me hace reir que digan ahora que lo que proponen no es copago sino otra cosa.  Creo que deberían hablar claro y defender su posición.   Si no lo hacen, sin darse cuenta generan rechazo. Si quieren, pueden aprender del gobierno catalán que les están superando en audacia, dentromde sus competencias.

Comunicar bien es casi tan importante como hacerlo bien. Recuerd ocuando Iberia empezó a cobrar por el café en los aviones.  Al principio, ibas en un avión y por megafonía te decían que, "para mejorar el servicio" habían introducido un nuevo menú con el que aumentaba la calidad. Lo cierto es que pasaban del café incluido en el billete al "café de pago" pero en vez de decirlo claramente, te tomaban por tonto y te contaban una milonga.