Mostrando entradas con la etiqueta residencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta residencia. Mostrar todas las entradas

martes, 2 de enero de 2018

VOLVIENDO DE DINAMARCA VISITO UNA RESIDENCIA NUEVA EN CORNELLÁ (BARCELONA)




 Llevo unos cuantos años organizando “viajes geroasistenciales” al extranjero en los que un grupo de profesionales de residencias españolas conocen cómo funcionan las residencias en otros países europeos.

Al principio, eran muchísimas las cosas que nos sorprendían, tanto en la distribución de espacios como en la organización del trabajo y en la atención a mayores.  Ahora, tras haber vuelto recientemente de un viaje a Dinamarca he tenido la ocasión de conocer la última residencia que se ha abierto en la zona de Barcelona, Sanitas Mayores en Cornellá.  La verdad es que resulta reconfortante saber que en la actualidad empieza a haber más cosas que nos unen con países nórdicos que las que nos separan.
Una de las dos terrazas ajardinadas

Desde el principio en los viajes vimos residencias en las que no se usaban contenciones, la tendencia a reducir su uso también llegó a España.  Ahora me ha parecido muy interesante ver que la nueva residencia de Sanitas en Cornellá nace con la idea de no usarlas nunca.

Un puf sustituye a ratos al sillón en una residencia sin contenciones
Camas bajas que permiten no utilizar barandillas

Visito una residencia con una distribución arquitectónica más parecida a las escandinavas que al modelo tradicional.  Eso quiere decir que notas un esfuerzo para que todo parezca más “una casa” que “una residencia”; con unidades para hacer vida en grupos reducidos con otras personas que tenga un parecido nivel de dependencia y manteniendo relación con los mismos cuidadores y profesionales.

Hace poco, participé en unas Jornadas sobre arquitectura yAlzheimer en las que Graham Stokes, director general de cuidados de la demencia en Bupa, matriz de Sanitas en Reino Unido, y uno de los mayores expertos en demencia de la actualidad, explicó cómo, por desgracia la cura de la enfermedad de Alzheimer está todavía lejana por lo que vamos a tener que acostumbrarnos a vivir en una sociedad en la que millones de personas necesitarán de cuidados y apoyo.

Me parece ver una plasmación de sus palabras en esta residencia que parece concebida desde su principio para atender a personas con deterioro cognitivo:  la gran proporción de habitaciones individuales, la señalización interna, el uso de la luz y de los colores o la sala de estimulación cognitiva Snoezelen, me recuerdan a residencias que he visitado en Estocolmo, Copenhague y Escocia.

Y algo que por nuestras latitudes solemos dejar desatendido como es el exterior, en esta residencia se ha afrontado mediante el uso de unas grandes terrazas que se abren como extensiones de los espacios interiores.

Llevo más de veinticinco años visitando residencias, antes como inspector y ahora como observador curioso y me gusta ver que el concepto de residencia avanza y se adapta a la realidad cambiante de una sociedad que envejece rápidamente.

Tal como va ese proceso de envejecimiento, si queremos mantener 4,5 plazas de residencias de mayores por cada 100 personas de más de 65 años, la inauguración de una nueva residencia no debiera ser algo que llame la atención.  Para mí esta residencia sí me ha parecido interesante y llamativa.

jueves, 5 de noviembre de 2015

¿De verdad se ha inundado un "asilo de ancianos" en Agramunt?

La noticia trágica de esta semana ha sido sin duda la muerte de cuatro personas que vivían en una residencia de mayores en Agramunt (Lleida) a causa de una avenida de agua.

Cuando escuché la noticia por la radio me quedé helado. Por desgracia, que de vez en cuando haya un incendio en una residencia y que, como consecuencia muera algún residente, es algo terrible pero no inaudito.  En cambio, que una residencia pueda inundarse con tan tristes consecuencias sí me lo pareció.

En seguida quise saber algo más sobre lo que había sucedido y allí fue cuando la sorpresa se convirtió en parte en abatimiento.

Esto es lo que leí en "El País"


Esto es lo que apareció en la portada de "El Periódico" al día siguiente


Yo pensaba que a estas alturas la idea de que las residencias de personas mayores son establecimientos donde se prestan servicios profesionales de calidad ya estaba implantada en la sociedad.

Los "asilos" eran lugares donde antiguamente se ofrecía, por caridad o beneficencia refugio a personas desvalidas. Se les daba lo mínimo para subsistir y se les hacía vivir en condiciones precarias. Aún así cumplían una función social ya que la otra opción era la muerte en la miseria.

Las residencias de hoy, entre ellas la de Agramunt, son edificios adaptados con un equipo de profesionales preparados que suelen asistir a personas mayores dependientes, que en muchos casos requieren de atención permanente y que, ¿por qué no decirlo? Lo suelen hacer muy bien.

Antes iban a los asilos los que no tenían ninguna otra opción, los pobres menesterosos los que, según el dicho popular "no tenían donde caerse muertos".  Hoy día van a a las residencias algo menos de un 4% de la población mayor, reciben cuidados profesionales y , en muchos casos, viven sus últimos años y mueren en unas condiciones mucho mejores de las que tenían en sus casas.

El problema de las residencias es que el servicio que prestan resulta costoso y hay muchas personas que necesitarían vivir en una pero no pueden hacerlo porque no pueden pagar el precio ni encuentran a una administración dispuesta a hacerlo por ellos.

La residencia de Agramunt se construyó hace 10 años con todos los requisitos de accesibilidad, arquitectónicos y de funcionamiento que exigen las administraciones. Dispone de todas las licencias, autorizaciones y acreditaciones posibles, recibe inspecciones periódicas (al menos una al año) que acreditan su buen funcionamiento, y, aún así ha sufrido la desgracia.

Siempre hay diferentes formas de explicar la realidad. Cuando los periodistas utilizan la palabra "asilo de ancianos" predisponen negativamente a quien lea la noticia, algo que considero terriblemente injusto.

Creo que las administraciones tienen que investigar por qué ha sucedido la desgracia.  Cómo es posible que una crecida del río pueda inundar una zona habitada sin que los habitantes tengan un aviso. Más que nada para evitar que algo parecido pueda suceder.

Si yo fuera periodista creo que hubiese puesto el foco en ese punto.  Supongo que como no lo soy  me me conformaré escribiendo este blog, enviando el pésame a las personas cercanas a las fallecidas y mi ánimo a todo el equipo de la residencia Ribera del Sió.



martes, 21 de julio de 2015

Incendio en una residencia: pelotas fuera y marear la perdiz



He esperado unos cuantos días a escribir sobre este tema ya que me parecía que, en los momentos posteriores a una tragedia como el incendio de la residencia de tercera edad de Zaragoza con ocho personas fallecidas, son los periodistas los que tienen que escribir.


Pasados unos días, leyendo diferentes medios de comunicación me parece que lo relevante es que en una residencia que cumplía las medidas de incendios una residentes quemó un colchón generando un incendio y la muerte de ocho personas.


En un primer momento las noticias parecían decantarse por la opción del "terrible accidente" sin buscar culpas, pero al cabo de pocos días una rueda de prensa de responsables de la administración autonómica aragonesa lo lió todo.


Esto es sólo un fragmento de la noticia, tal como la refleja la web de la cadena de televisión Tele5:


La residencia dejó de tener la autorización provisional favorable de apertura por no haber subsanado carencias de mantenimiento e higiénico-sanitarias y no en materia de personal, en el que "no había problemas", ni de incendios, que es competencia del Ayuntamiento de Zaragoza. Además, ha apuntado que hay un expediente en el Departamento y "una investigación" sobre lo ocurrido este fin de semana pero ni este ni en ningún otro caso, "se puede plantear el cierre inmediato de ninguna instalación condicionado a esta situación", ha señalado.

Por su parte, el consejero de Sanidad, Sebastián Celaya, ha remarcado que "los procedimientos administrativos son muy complejos" y, por el momento, "no podemos avanzar más "ya que "estamos en una fase provisional". Sin embargo, se ha comprometido a "ir hasta el final y a tomar las medidas que creamos que debamos tomar".


En el Heraldo de Aragón leemos otras frases interesantes

La resolución del procedimiento definitivo sancionador a la residencia de Santa Fe en la que fallecieron ocho ancianos por un incendio, tras varias actas de inspección fechadas entre 2011 y 2014, consistió en una multa de 1.500 euros por tres sanciones leves por las que no pidió el cierre del centro.

Así lo reflejan documentos como son el Acta de Inspección 40/2014, que propuso la incoación de un procedimiento sancionador, y la resolución del mismo, del 10 marzo de 2015, que se limitó a multar a la residencia con 1.500 euros por tres infracciones leves, sin que en ella constara solicitud alguna de cierre del centro.


Me quedo con la frase del Consejero de Sanidad de Aragón: "Los expedientes administrativos son muy complejos".  Me permito añadir que lo pueden ser para un biólogo marino o para un  mozo de almacén pero no para un funcionario.

Lo voy a explicar de forma fácil:

Decir que la residencia dejó de tener la autorización provisional favorable por no haber subsanado carencias, quiere decir que la normativa  Aragonesa de servicios sociales es tan mala técnicamente que requiere tres autorizaciones para poder abrir una residencia geriátrica.  Primero necesitas que el ayuntamiento te dé la licencia municipal de actividades, después que el gobierno aragonés te dé una autorización provisional y después (cuando a ellos les parezca adecuado) te den la definitiva. 

El sistema es tan malo que hay residencias "no autorizadas" que han funcionado incluso con una "orden de cierre sin ejecutar" durante cinco años. Ya en 2007 el Justicia mayor de Aragón (la versión local del defensor del pueblo) recomendó al gobierno autonómico que mejorase el sistema. Aquí está la prueba.

Así que en Aragón te dan una autorización provisional y puedes estar con ella años y años sin que pase nada.  Si un día hay una desgracia, la administración se cubre las espaldas diciendo que no estás autorizado.

No es el que el sistema sea complejo sino, sencillamente, deficiente.  Por eso, algunos medios, en vez de hilar fino directamente dicen que la residencia geriátrica funcionaba sin autorización administrativa.

Sobre lo de las multas la explicación también es sencilla.  La administración vuelve a marear la perdiz.

Primero dicen que entre 2011 y 2014 se han detectado irregularidades. Que una acta de inspección de 2014 propuso un expediente sancionador y que éste acabó en sanción en 2015 sobre hecho leves que no tiene nada que ver con el incendio o lo que lo pudiera haber causado.

Al hablar de "procedimiento definitivo sancionador" dan a entender que ha habido otros procedimientos "no definitivos" cuando la verdad es que de 2011 a 2014 las inspecciones no habían encontrado nada que sancionar y que  sólo en 2014 la inspección propuso la apertura de un expediente.

Creo que lo que hace el gobierno de Aragón es decir medias verdades (algo que se parece bastante a mentir), con la intención de protegerse ante la tragedia.

Si ha habido una tragedia porque una residente que sufría una enfermedad mental ha quemad un colchón habría que preguntarse si el lugar más adecuado para una persona con una enfermedad mental es una residencia y no sacar a la luz alguna deficiencia leve que extienda sombra de sospechas sobre la residencia sin que nada tenga que ver con el incendio.

Ahora la Comunidad Autónoma va a replantearse la situación y va a comprobar las condiciones de todas las residencias con autorización provisional.  E incluso anuncia un plan de inspección para todas las residencias geriátricas de Aragón ¡A buenas horas, mangas verdes!  Mi experiencia en situaciones similares me hace temer que acaben pagando justos por pecadores y que ahora se haga un "plan de inspección de choque" cuando lo correcto sería mantener una inspección constante basada en la confianza y orientada a la mejora.

Quizás la desgracia de las ocho personas que han muerto en el incendio adquiriría un sentido si sirviese para que, no sólo en Aragón, se plantease la necesidad de tener un sistema racional de autorización de residencias.

Yo creo que lo más lógico sería que la autorización se diese en el nivel local con un único trámite de solicitud de licencia municipal.  Dentro del trámite de la licencia, el Ayuntamiento tendría que pedir un informe a la Comunidad Autónoma, pero de cara al ciudadano sólo habría un trámite.

Dando un paso más, quizás deberíamos plantearnos tener unos únicos requisitos arquitectónicos y de funcionamiento para las residencias a nivel estatal.  Entiendo  que el número de metros cuadrados por cama en una habitación, la anchura de los pasillos o cuantas duchas debe haber en una residencia puede ser algo igual en Cádiz que en Santander.  Siendo la competencia sobre servicios sociales autonómica habría que encontrar la forma en que un "ente técnico independiente" plantease los requisitos y las comunidades los suscribiesen.  Creo que si los requisitos fuesen comunes podríamos generar economías de escala que nos permitirían mejorar, aunque eso ya es otro tema.

viernes, 22 de mayo de 2015

MEJORAR LA ADAPTACIÓN DE LAS FAMILIAS A LA RESIDENCIA


Amigos blogueros.

Hace unos días hablaba con Jordi Pageo, director de  la residencia Bellaire, situada en Cabrils (Barcelona) y durante la conversación surgió un tema que me gustaría compartir.  Jordi Pageo es un director con un perfil particular (al pie de este post lo describo un poco más) en el que, comparte experiencias laborales geroasistenciales con otras  de otros sectores, algo que le ha dado una perspectiva original sobre lo que se hace en las residencias.  Después de hablar le pedí si podía convertir lo que habíamos hablado en un caso práctico. 

Ahora os propongo un experimento. 

Os invito a leer el texto y a plantear, mediante comentarios, posibles soluciones a lo que se expone.  Dentro de unos días será Jordi Pageo quien exponga cuál es la opción que él mismo defiende.

A ver si sale bien y empezamos un  rincón de casos prácticos de residencias.

CÓMO MEJORAR EL PROCESO DE ADAPTACIÓN DE LAS FAMILIAS ANTE LAS DUDAS EXISTENTES Y EL POSIBLE RECHAZO EMOCIONAL QUE SE CREA EN EL INGRESO DEL MAYOR DEPENDIENTE EN UNA RESIDENCIA


El siguiente caso se centra en las barreras y dudas que tienen muchas familias cuando se enfrentan a “la necesidad real”  de optar por el ingreso permanente de un familiar mayor dependiente en una residencia para la tercera edad.

“..Todo empezó el día que recibimos la llamada de una hija de un mayor dependiente que nos explicó que buscaba una residencia para su padre con Alzheimer y no sabía realmente que es lo que debía hacer al respecto. El Director de la residencia la invitó a visitarnos.

Llegado el día, cuando escuchó los motivos, reconoció que había muchas dudas en la decisión de ingresar a la persona mayor. Notó que les hacía sentir realmente mal aun sabiendo que en casa no tenían ni los medios ni el tiempo suficiente para atender a su mayor óptimamente…”

Después de analizar la situación el Director estuvo un rato pensando y finalmente concluyó que había tres opciones razonables para afrontar la situación  y  que debía exponer a la familia para que escogiera.  Estas eran las opciones

1ª Opción:

Plantear que el ingreso inmediato es la mejor solución tanto para el mayor como para su familia, e insistir en que tomen la decisión del ingreso.

2ª Opción:

Preparar y exponer a la familia un plan de adaptación del mayor dependiente a la residencia a corto plazo para disipar las posibles dudas y aumentar la sensación de seguridad.


3ª Opción:

Ofrecerles un servicio alternativo como el centro de día como una opción con la que puedan sentirse mejor y que pueda ser el primer paso hacia la residencia.


La pregunta es… ¿Cómo actuarías en una situación como esta?

Os invitamos a responder insertando comentarios.



Un poco sobre Jordi Pageo

Tras años de ir creando  mi perfil profesional en finanzas y marketing en aulas como ESERP, EADA, la Universidad de Barcelona y más recientemente la UOC y teniendo en cuenta mi experiencia como ejecutivo de grandes cuentas en marketing y ventas en grandes empresas decidí emprender en el 2005, mi propio proyecto en el sector de la tercera edad, con la creación de un centro de día para personas mayores de valor dentro de un mismo establecimiento geriátrico, que hasta esa fecha solo tenia plazas de residencia asistida.

Para aumentar mis conocimientos en el ámbito gerontológico estudié el Máster en Gerontología Social de la Universidad de Barcelona.

Este proyecto me permitió poner en práctica  todo el "know-how"  del que soy conocedor des de mi infancia, por la dedicación de mi  propia familia en la gestión de centros geroasistenciales y conseguir así el logro de importantes objetivos a nivel de gestión hasta la actualidad.

Hoy, soy Cuidador y Director General al frente del mismo geriátrico.

Dentro de la gestión diaria, mi premisa fundamental es potenciar al máximo las relaciones internas con las familias de mis clientes, y del mismo modo, las externas, con los clientes potenciales que vienen a visitarnos y conocernos.

Es en ésta, donde puedo aplicar todo el marketing relacional adquirido en los diferentes sectores en los que he trabajado: consumo, industrial, venta directa… ya sea trabajando, por ejemplo, la recomendación con mis propios clientes o las relaciones futuras de ventas mediante técnicas de captación innovadoras en este sector.

Sobre este último apartado, por experiencia diré, que la venta, hay que enfocarla des de una perspectiva personal y poniendo especial atención, primero, a escuchar al cliente y segundo, adaptarse  a sus  necesidades siempre que sea posible. Con  esto, será más fácil crear una atmosfera de empatía mutua y conseguir así los resultados esperados.

Explicado esto último,  será más fácil entender,  como podemos aplicar según cada caso, diferentes técnicas de ventas como: el ingreso escalonado, la venta a la carta, las promociones, los días gratis o los regalos como un valor añadido para la captación y entendiéndose por parte del futuro cliente,  como algo solo exclusivo para él.


Resumiendo, La clave de todo es personalizar  la información de ventas en relación a aspectos tan importantes como el tema personal, emocional o simplemente el económico y sobretodo, como aspecto decisivo: el entorno familiar.

miércoles, 29 de enero de 2014

NOVEDADES SOBRE EL COPAGO EN SERVICIOS DE ATENCIÓN A LA DEPENDENCIA

Una de las cuestiones que ha pasado desapercibida cuando se habla de cómo se creó y aplicó la Ley de Dependencia (LAPAD) es la relativa a la”participación del usuario en el coste del servicio”, algo conocido popularmente como “el copago”.

La memoria económica de  la Ley previó que el coste del nuevo sistema debía repartirse a partes iguales entre el Estado, las Comunidades Autónomas y los propios usuarios, que acorde a su capacidad económica, pagarían una parte del coste cuando recibiesen un servicio o verían reducida la cuantía de la prestación económica que pudiera corresponderles.

En el mundo antes de la LAPAD el copago era algo existente aunque heterogéneo.  En todas las comunidades autónomas quien ocupaba una plazas residencial financiada por la administración debía pagar algo si tenía recursos.  Lo cierto era que, como no había un derecho universal, sólo los que tenían poca capacidad económica podían acceder a una de esas plazas en residencias asistidas por lo que el copago solía ser bastante bajo.  A partir de allí, algunas comunidades introdujeron aspectos originales: en algunas se obligaba a los familiares directos a colaborar en el coste, en otras se introdujo el reconocimiento de deuda que permitía a la administración recuperar una parte de lo pagado tras el fallecimiento del residente, y otras iniciativas por el estilo.

En el caso de la ayuda a domicilio la cosa era aún más variopinta ya que, siendo un servicio que prestaban básicamente los ayuntamientos, cada administración local establecía “su” sistema, siendo en la mayoría de los casos el “gratis total”.

Como la LAPAD suponía el advenimiento del cuarto pilar del Estado de Bienestar, uno de los objetivos que se planteó fue el de armonizar los sistemas de copago existentes hasta entonces.   Para hacerlo importaron de más allá de los Pirineos conceptos como “capacidad económica” basada en ingresos y patrimonio o separación entre costes hoteleros/manutención y de servicio.   Como he tenido la suerte de poder organizar y participar en diferentes viajes geroasistenciales (aquellos en que se visita otro país para conocer su sistema de atención a personas mayores), no me resultó nada novedoso escuchar que el coste de una residencia tiene tres partes:  la hotelera, la de atención y la sanitaria.  Tampoco me resultó novedosa la propuesta de separar estos costes y hacer que quién tenga capacidad económica pague íntegramente el coste hotelero/manutención como haría si estuviese en su casa.

Para establecer el nuevo sistema de copago el Consejo Territorial de la Dependencia elaboró un “acuerdo” estableciendo los elementos comunes que debería contener aquél. Las comunidades autónomas por su lado hicieron lo que han estado haciendo desde que entró en vigor la Ley, o sea, cada una lo que le dio la gana. “¿Por qué tengo que adaptar mi normativa a lo que diga el Estado?”, parece que pensaron casi todas “Al fin y al cabo la competencia en servicios sociales es mía”.

En poco ayudó al esfuerzo armonizador que el Estado fuese tan chapucero que ni siquiera había sabido tramitar correctamente el acuerdo del copago.  La Audiencia Nacional acordó que técnicamente estaba mal por lo que acabamos con algo “muy de la Ley de Dependencia”: una sentencia que anula un acuerdo que de todas casi no se estaba aplicando.

A todo ello ya llevábamos cuatro años de vida de la Ley y de aquél reparto del coste  “a tercios” que se había previsto (recordemos: 1/3 el Estado, 1/3 las CCAA y 1/3 los dependientes) no se veía ni la sombra.  Resultó que el copago se quedó en el 14% (menos de la mitad de lo previsto), que no se distinguió entre costes hoteleros y de manutención y que la mayor parte del SAD seguía prestándose de forma atomizada, mayoritariamente gratuita.

Y llegó el PP.

Por supuesto que la Ley estaba mal hecha y peor desarrollada.  Por supuesto que necesitaba modificaciones a fondo para hacerla viable.  Es más, lo que necesitaba la Ley era una derogación y sustitución por una nueva redactada bajo los principios de “universalidad para la gran dependencia”, “servicios profesionales”, “copago equitativo” y “sostenibilidad”.  Necesitaba un esfuerzo de humildad por parte de alguien que la votó y que ahora nos tenía que decir que se había equivocado.

Pero el nuevo gobierno optó por hacer ese cambio sin decírnoslo.  Se puso a manosearlo todo con la avidez de quien acaba de descubrir las funciones “corta y pega”.  Al final mutiló la esencia de una ley defectuosa y la convirtió en otra igualmente deficiente.

A pesar de hacer lo que ha hecho cómo lo ha hecho, el gobierno ha dejado una Ley que, obsesionada con la reducción del gasto, se ajusta más a nuestras posibilidades reales como país.  Eso no es malo en sí.  El problema es que las modificaciones no parecen haber seguido una línea maestra sino  que han sido respuestas a una pulsión  ahorrativa demasiado cortoplacista.

Las críticas que ha recibido el gobierno han sido furibundas, especialmente por parte de usuarios y de asociaciones profesionales.   Sinceramente me sorprende que el oprobio no se haya repartido un poco más.  Al fin y al cabo ¿A quién hay que vilipendiar más? ¿al pirómano o al bombero negligente que intenta apagar el incendio y destruye media casa en el proceso?

¡Qué tontería de pregunta!  Mejor seguimos hablando del copago.

En 2012, en la penúltima vuelta de tuerca, el Estado planteó un nuevo sistema que debía servir de base para que las Comunidades Autónomas estableciesen “su copago”.  Y en esta ocasión parece que las Comunidades sí lo están haciendo.

Sólo hay que leer los periódicos para ver como en diferentes lugares de España 2014 ha llegado con una subida considerable en lo que pagan los usuarios.

Con el nuevo sistema, parecido en su mayor parte al anterior, la capacidad económica de las personas incluye sus ingresos y un porcentaje del valor de su patrimonio neto.  Se descuentan las obligaciones familiares y se reserva para los usuarios una cantidad para sus gastos que varía según el servicio que reciban.  Lo que pagará como máximo un dependiente será el 90% de un “coste de referencia” que establecerá cada comunidad pero que rondará en los 1.550€/mes en el caso de las residencias.

El texto del acuerdo incluye varias menciones a los costes hoteleros pero sin llegar a indicar de una forma clara cómo se diferenciarán éstos dentro del “coste de referencia”.

Ahora estamos en ese momento en el que muchas comunidades han introducido ya el nuevo sistema, otras “están en ello” y otras lo acabarán haciendo.

Las dudas que se plantean son varias:

¿Se conseguirá alcanzar el objetivo de que un tercio del coste de la dependencia salga del copago?

Lo más seguro es que no.  Aunque el Gobierno se ha comprometido ante Bruselas a aumentarlo de forma considerable lo cierto es que para alcanzar los objetivos casi se debería doblar lo que se recauda, cosa poco realista.  Lo que sí es posible es que un aumento del copago suponga un “ahorro perverso” consistente en que personas que necesitan atención y tienen derecho a obtenerla prefieran estar en sus casas en condiciones precarias pero sin pagar nada.

¿Qué pasará con los costes hoteleros y de manutención?

Dicho está que el texto no lo deja nada claro.  Imagino que, por un lado esa diferenciación podría permitir a los prestadores privados de servicios públicos establecer “servicios hoteleros opcionales” que se pudieran cobrar a los usuarios.  Imagino poder cobrar un plus por disponer de habitación individual o con características más lujosas en una residencia concertada (ya existe en alguna comunidad); o por poder acceder a un sistema de elección de menús.  La clave estaría en que los servicios básicos estuviesen cubiertos para todos los beneficiarios y que lo que se ofreciese como opcional fuese realmente algo valorable pero no esencial.

Más allá de esto me imagino un sistema en el que se calculase lo que cuesta de verdad el alquiler del espacio y los servicios hoteleros (alimentación, lavado de ropa, limpieza de espacios..) y se determinase de forma separada en el precio total.  Esta cantidad la debería pagar íntegramente el usuario y podría ser diferente en cada residencia.  Quien no pudiera pagar pero tuviese bienes inmuebles debería garantizar con los mismos que en algún momento la administración recuperaría el coste de la atención hotelera.  Al fin y al cabo ¿por qué debemos pagar entre todos que a alguien le laven las sábanas y le den de comer cuando tiene capacidad económica para pagárselo él mismo?.

Creo que puede ser un debate interesante y, para tenerlo planteo lo siguiente:  Una misma persona dependiente puede obtener del sistema unas horas de ayuda a domicilio o el ingreso en una residencia.  ¿Tendría lógica que de forma generalizada como parte del SAD le ofreciésemos pagarle la factura de la luz, el agua, el gas además de todas sus comidas?

Dejo el debate abierto y me encantaría recibir comentarios cuanto más críticos y razonados mejor.

¿Son realistas los costes de referencia que puedan establecer desde la administración?

Esa es otra cuestión interesante.  Cada comunidad establece su coste según considera adecuado y sin ninguna relación  con lo que a la propia administración le cuesta atender a una persona mayor residente en una residencia pública gestionada por la propia administración.

En Madrid ronda los 1550€/mes, en Cataluña se establecen diferentes precios, según el nivel de dependencia (el más alto al rededor de los 1850€/mes) y se determina arbitrariamente una cantidad que se conoce como módulo social que queda exenta de copago.  En muchas otras comunidades (Castilla La Mancha o Cantabria) los precios de referencia se han reducido en los últimos años para afrontar la crisis.

Lo cierto es que debido, sobre todo a las diferencias en las exigencias normativas y en los convenios colectivos, hoy por hoy resulta mucho más caro prestar el mismo servicio en una comunidad que en otra.

Como casi siempre, la transparencia debería ser nuestro faro.  Estaría bien poder considerar qué cuesta realmente atender a una persona mayor dependiente en una residencia en los diferentes modelos de gestión.  Después, con datos fiables, se podría hablar de un precio de referencia real.

Como casi siempre, ahora hay que esperar a ver cómo se acaban de desarrollar las cosas. Qué efecto tienen los nuevos reglamentos de copago y cómo reaccionan los dependientes, sus familiares  los prestadores de servicios.

Seguiremos atentos. ¡Qué remedio!

lunes, 7 de octubre de 2013

HIBERNATUS

Hay un tiempo en mi vida marcado por el cine.  Entre los ocho y los doce años las tardes de los domingos eran para ir con mi hermano mayor a una sesión doble.  El rito empezaba por la mañana cuando, después de Misa íbamos a ver qué películas pondrían por la tarde.  Examinábamos detalladamente el cartel y las fotos y,  si "echaban" una de guerra o de romanos estábamos contentos, si era "de amor", chascados. No sé exactamente por qué lo hacíamos ya que el "qué echasen" no era relevante.  Fuera lo que fuese, iríamos.

De ese tiempo se me han quedado algunas películas en la memoria que ahora rebrotan ante determinadas circunstancias.

Así, estos días, a raíz de haber recibido el mensaje de una residencia no hago más que pensar en Hibernatus, una película de 1969 protagonizada por Louis de Funes en la que un explorador que lleva muchos años enterrado en hielo es rescatado y resucitado.  La película explota las reacciones de alguien que despierta en un mundo que ha cambiado por completo.

Se me ocurre que alguien podría hacer un remake de Hibernatus y le propongo un argumento más actual y con un toque geroasistencial:

Me imagino a una mujer de mediana edad, empresaria, propietaria de una residencia geriátrica de cien plazas que en 2008 mientras está tranquilamente en su casa sufre un desfallecimiento y cae inconsciente.  Una sucesión de imágenes (ambulancia, hospital, médico hablando con marido abatido, mujer en cama, hijos que se hacen mayores, más mujer en cama) nos dan a entender que no ha recuperado la consciencia y que ha pasado unos años en algo parecido a un coma.

Pero, como es una película, la mujer despierta.

Imaginémonos ahora la escena en la que ella, aún desmejorada está sentada con cara de preocupación en un despacho.  En la mesa, un hombre con un Ipad y unos cuantos papeles le está dando una información ante la que ella se muestra incrédula.

Ella: ¿Cómo que ya no va tan bien?  Pero, ¿No dices que la residencia está casi a plena ocupación y seguimos teniendo setenta plazas de colaboración?

Él: Es que muchas cosas han cambiado desde 2008.

Ella:  Sí, ya me han dicho que lo de la crisis acabó siendo verdad. Pero, la residencia está llena.. y además, ¿No está lo de la Ley de Dependencia?

Él:   Sí, está casi llena pero, si me escuchas entenderás:   Lo que nos paga la administración por atender a los mayores financiados se ha mantenido congelado durante estos últimos años.  Encima han empezado a valorar a los residentes de forma más restrictiva con lo que, en la práctica nos pagan menos.

Ella: ¿La administración no ha subido el precio en cinco años? ¿Y los privados?

Él:  Por allí no se arregla la cosa.  Hace unos cuatro años, muchos de los que pagaban como usuario privado pasaron a "plaza pública" con lo que tuvimos que bajarles la cuota.  Después la competencia y la crisis nos obligaron a bajar el precio privado ya que si no no conseguíamos ocupar las plazas. Total que hoy los usuarios privados nos pagan lo mismo que hace cinco años. Bueno, un poco menos ya que nosotros asumimos una de las dos subidas del IVA para que no hubiese una desbandada.

Ella:  ¿Dos subidas del IVA?

Él: Sí.  La primera del 7% al 8% en 2010 y después otra hasta el 10%.

Ella:  Claro, con eso el precio les parece más caro a los clientes aunque para nosotros el IVA es neutro porque lo repercutimos, ¿No?.

Él:  No, no fue así.  Es que tengo tantas cosas que contarte....  Aunque a los clientes privados el IVA les supuso un incremento la primera vez, la segunda decidimos no aplicárselo del todo y asumir nosotros una parte. Con los públicos fue diferente.  A los que tienen concierto el IVA les bajó del 7 al 4% y esto sí tuvo efecto neutro, pero a los de plazas colaboradoras nos obligaron a asumir nosotros la subida con lo que la broma nos ha costado un 3% de nuestra facturación pública, o sea que, entre públicos y privados nos costó más o menos un 2,2% de la facturación total.

Ella:  Pero, ¿eso no es ilegal?.  Es que me parece una pasada.  Me acuerdo perfectamente que los políticos decían que éramos un sector que iba a crear 300.000 puestos de trabajo.  Nosotros mismos hemos contratado a mucha gente.  Es cierto que a cambio nos dan bonificaciones en las cuotas de la seguridad social pero...

Él:  Espera, no sigas.  Las bonificaciones también nos las han quitado.

Ella:  ¿Pero es posible?

Él:  Sí, y calcula que esto se nos come casi otro 3% de nuestra facturación.

Déjame que te explique varias cosas que han pasado:

El IPC desde 2008 a 2013 ha subido un 10,2%, eso quiere decir que nos han subido la comida, el alquiler, así como todos los suministros.  Como lo que cobramos a los residentes y a la administración no ha subido en proporción, todo eso que hemos perdido.  Nuestro problema, además ha sido que la luz, el agua y el gas han subido muy por encima de la inflación.  Imagínate, sólo lo que han incrementado los suministros en estos cinco años se nos lleva el 3,6% de nuestra facturación anual.

Por otro lado, como el convenio colectivo que hemos aplicado hasta hace cuatro días se pactó en época de vacas gordas, hemos tenido que subir el salario a los empleados en un 8% durante tu ausencia.  Eso equivale al 5% de nuestra facturación.

Y aún hay más: La administración en estos años ha empezado a pagar  de forma errática.  Por un lado, todavía no nos han ingresado lo que corresponde al mes de mayo de 2012 y por otro, entre que tardan en tramitar la documentación y en empezar a pagar por un residente nuevo "la pelota" ha ido creciendo. Hace ya un par de años nos vimos obligados a extender la póliza de crédito, contratar una línea de descuento, o sea, a pagar intereses y comisiones que antes no pagábamos.  Cada vez nos cuesta más que los bancos nos dejen así que esto nos lleva a tener que gastar en costes financieros un 1,8% de nuestra facturación más de lo que gastábamos hace cinco años.

Ella:  ¿Y la Ley de Dependencia no ha hecho nada?

Él:  Al principio creíamos que sí, pero ahora me parece que ha hecho más mal que bien.  La cuestión es que los políticos han visto que lo que prometía la Ley no se podía mantener y en vez de cambiarla han ido haciendo remiendos y tapujos.  Mira un ejemplo:  Aquí tengo la valoración que hacían de los mayores en 2008 y la que hacen ahora.  En esta columna, lo que a ellos les sale, en ésta, la valoración que hacemos nosotros al ingreso. ¿Ves el cambio?  Muchos de los que en 2008 se consideraban grandes dependientes, o sea los que cuesta más cuidar y vienen con un precio superior, ahora se valoran como de dependencia severa.

Ella:  ¿Y eso qué nos supone?

Él:  Pues que cuesta el mismo esfuerzo atenderlos pero te pagan menos. Mira al pie de la columna.  He hecho un cálculo y, si se valorase igual que entonces estaríamos  facturando un 3,4% más de lo que facturamos ahora.

Ella:  ¿Hay más cosas que hayan cambiado a peor?

Él: Déjame ver... Sí.  Dejamos de recibir una subvención que teníamos para formación, cambiaron la compatibilidad del servicio de centro de día..

Ella: ¿Y no habéis podido hacer nada para compensar todo esto mientras yo no estaba?

Él:  Sí. Nos presentamos a una concertación de plazas que hubo en 2009 pero como la zona en que estamos no era prioritaria...  Además, los que se presentaron y ganaron también han visto cómo las cosas iban empeorando para ellos.   Ahora hemos estudiado presentarnos a un concurso para gestionar una residencia pública pero el precio máximo que puedes ofertar es un 8% más bajo que el que pagaban hace cuatro años con lo que no nos hemos atrevido.  También pensamos lanzarnos a construir otra residencia en otra zona pero le nuevo Código Técnico de Edificación ha encarecido en cerca de 10.000€ el coste por cada plaza, así que no nos atrevimos sin estar tú para ratificarlo.

Ella:  (Con la mirada perdida en el techo del despacho).  Pues vaya...  O sea que.. entre IVA, bonificaciones, suministros y demás ¿hemos perdido casi un 12% de la facturación?.

Él:  No, la bajada es más grande ya que antes la residencia estaba casi siempre llena y ahora tenemos una media de cinco plazas libres.  Eso supone otro 4% de merma.

Ella: Me dejas de piedra.  ¿Y qué hacemos?

Él: Yo me alegro mucho de que hayas vuelto ya que se nos plantea un futuro difícil y me gustaría que tú cogieses las riendas.  Ahora la residencia, aunque sobre el papel pierde un poquito, tiene un problema muy serio de tesorería.  La administración nos debe 200.000 euros entre lo que no nos pagaron en julio de 2012 y todos los atrasos generados por ingresos públicos que no tienen regularizada su situación con la administración.  Esperamos cobrar algo en Octubre pero, si no se arregla esto podemos hundirnos por falta de tesorería.  

Si hacemos caso a la Administración, pronto flexibilizarán algún requisito de los que tenemos que cumplir pero, de momento sólo van a crear una comisión.  Además, la última inspección ha escrito en el acta que tenemos que pintar el centro ya que se nota falta de mantenimiento y nos ha "recomendado" que apliquemos atención centrada en la persona y algún programa de eliminación de contenciones.  Ya me he informado de qué va y parece bonito pero no sé cómo vamos a empezar ahora esos cambios si no sabemos si podremos pagar a Hacienda el 20 de Octubre...

¿Alguien se imagina cómo puede seguir la película?

Mientras agradezco a quien amablemente me ha enviado un excel con los datos que he utilizado para redactar este post (todos ciertos), invito a quiénes lo lean a escribir en el comentario cómo creen que podría seguir y acabar la película.

Nota:  Antes de publicar este post me he permitido contrastar los datos que recibí con los de otros directores de residencias geriátricas.  Alguno que comenta que la retirada de las bonificaciones a la Seguridad Social no les ha supuesto tanto como se describe más arriba pero que el aumento en el precio de suministros ha tenido un aumento superior al descrito.  También encuentro discrepancias en lo que ha supuesto la subida de salarios con motivo de aplicación del convenio y en lo que supone el efecto global de los cambios respecto a la facturación total.  Creo que, a pesar de que puede haber discrepancias en relación a alguno de los datos, éstas no desvirtúan el mensaje.  Si alguien opina de otro modo, abajo hay un espacio para hacerlo.