miércoles, 8 de junio de 2011

UN MUNDO SIN ALZHEIMER (PRIMERA PARTE)

Hace pocos días un científico y un laboratorio anunciaron que, gracias a una terapia que utiliza células madre y en la que están investigando, en cino o seis años podríamos tener una cura para la enfermedad de Alzheimer.

Mi primera reacción fue de sorpresa y alegría por lo que parecía rotundidad de la noticia. Una segunda lectura me permitió ver que la clave estaba en que decía que se “podría curar” no que se “iba a curar”. Al final me quedé con la idea de que un laboratorio y un equipo de investigadores buscan financiación para su proyecto y lo hacen lanzando una noticia que atraiga la atención hacia ellos.

Desde entonces el imagina un mundo sin Alzheimer me ronda la cabeza. Creo que para llegar al mismo tendríamos que pasar por varias fases: En la primera, el laboratorio que patentase el medicamento querría recuperar su inversión y gratificar generosamente a sus inversores lo que haría que el tratamiento fuese muy caro. De esta forma, los primeros “sin Alzheimer” serían aquéllos que se pudieran permitir pagar la cura. Es posible que hubiese muchos ya que creo que miles de personas priorizarían la cura de la demencia por encima de muchas otras cosas. ¿Se imagina alguien con su cónyuge afectado a quien se le plantea el dilema de vende su casa para pagar un tratamiento que le devolviese a su marido?

Las seguridades sociales de los países europeos se lanzarían a intentar cubrir el tratamiento con fondos públicos y se enfrentarían a un serio dilema: ¿Podrían permitírselo? ¿Sería el Alzheimer la máxima prioridad de gasto?. Creo que la presión social sobre los gobiernos y la de los gobiernos sobre el sector farmacéutico (prometiéndoles pedidos millonarios) harían que, tras un plazo de “tratamiento sólo privado” los precios del tratamiento bajarían y entrarían en la cobertura pública. Así, en unos años ya no habría Alzheimer en el mundo. Perdón, quise decir, yano habría Alzheimer en el “primer mundo”.

¿Y en el resto? Es cierto que hay muchos más casos en países con tasas de envejecimiento elevadas, como Europa, Japón o Estados Unidos pero no lo es menos que en la América Latina la población envejece a ojos vista y el número de personas que sufren la enfermedad se incrementa. Creo que en esos países, las personas con más recursos accederán al tratamiento desde un primer momento pero ¿tendrá que esperar el resto a acceder a la cura a que venzan las patentes? ¿Tendrán que ver como un familiar se deteriora y deja de conocerles sabiendo que hay algo que podría curarle? La respuesta es, sí.

Y ¿se podría hacer algo para evitarlo?

Se me ocurre que podría financiarse la investigación con fondos públicos, pero eso plantearía un serio problema ya que habría que determinar qué es prioritario para el interés general: ¿No deberíamos antes gastar en erradicar la malaria o el dengue que matan cada año a cientos de miles de personas, muchas de ellos jóvenes y niños? Además, si se financian muchas investigaciones con poco dinero el resultado es peor que si se concentra.

Otra medida podría ser obligar a las farmacéuticas a ganar menos cuando descubren un medicamento que puede tener una alta utilidad pero sabemos que entonces dejarían de invertir en investigación. Las farmacéuticas que investigan siempre dicen que muchos de los proyectos que inician no acaban en éxito por lo que, cuando triunfan en uno, tienen que recuperar lo invertido en ese y en otros.

Entonces, ¿No hay más posibilidades que la descrita?

Me gustaría conocer opiniones.

Otro día sigo con el tema ya que creo que hay otro tema interesantísimo. ¿Cómo sería nuestra sociedad si los que pierden la memoria la mantuviesen? Y me atrevo a aventurar: imaginemos que en los próximos 20 años vencemos la demencia, arrinconamos el cáncer, evitamos la osteoporosis, y reducimos drásticamente la degeneración macular, y las insuficiencias cardíacas. O sea, ¿Cómo sería la sociedad de los viejos jóvenes?

Mientras el Alzheimer no se cure, seguiremos teniendo que convivir con la demencia.