Entre Inforesidencias.com en internet, el perfil de Facebook, Twitter y, ahora que me he puesto también en Linkedin, además de este blog, cada vez ocupo más tiempo en leer lo que escribe la gente e intentar difundirlo. O sea que, a partir de ahora, voy a optimizar el trabajo repitiendo aquí en ocasiones, lo que, escribo en otros medios sociales.
Resulta que en un grupo de Linkedin que trata sobre residencias, un participante ha compartido esta noticia según la cual el gestor de una residencia municipal deja la gestión debido a los contínuos incumplimientos del Ayuntamiento.
Os invito a leer la noticia. Yo lo he hecho y después he escrito esto:
Existe un problema básico de viabilidad de algunas residencias públicas (y también privadas). Dar un buen servicio requiere de un equipamiento adecuado pero, sobre todo de un equipo de profesionales que, por supuesto, deben cobrar cada mes. Si más del 60% de la cuenta de resultados corresponde a gastos de personal, cuando las administraciones se retrasan en el pago, en seguida ponen al prestador en una situación crítica. Encima, los precios de licitación son "ajustados" de forma que el posible margen sólo se produce si existe una alta ocupación y el pago puntual. Durante los últimos años se ha ido incrementando el nivel de dependencia media de los residentes (cada vez ingresan más frágiles) lo que conlleva que se necesita más personal para cuidar al mismo número de residentes, también han aumentado los requisitos de personal que establecen las normas de funcionamiento y contratación, y el salario de los empleados (en aplicación de los convenios colectivos). Lo único que se ha mantenido estable es la tarifa pública. El precio medio de una residencia privada ha bajado casi un 3% (http://www.inforesidencias.com/noticias/detalles.asp?IDNot=1765 ). Ante esta situación no es de extrañar que algunas empresas lo pasen mal.
Lo sorprendente, y no lo comenta casi nadie, es que los profesionales continúan prestando un servicio de calidad, a pesar de la que está cayendo y las empresas, o la gran mayoría, están aguantando aún a costa de recapitalizarse y sobre endeudarse (las que lo consiguen). Quizás deberíamos pedir gestos a la admiinistración.
Opiniones sobre atención a personas mayores, Ley de Dependencia y políticas públicas. Cooperación público privada. Residencias, centros de día y servicios de ayuda a domicilio.
viernes, 24 de febrero de 2012
lunes, 20 de febrero de 2012
POR QUÉ PREOCUPA LA INSPECCIÓN
El viernes pasado tuve la ocasión de impartir un seminario sobre cómo afrontar inspecciones de servicios sociales en residencias para mayores. Aunque ya había impartido cursos similares en otras comunidades (Madrid, Castilla la Mancha y Cantabria), resultó una experiencia interesante hacerlo en casa ante directores de residencias geriátricas de Catalunya que durante casi diez años trabajé en la inspección de servicios sociales de la Generalitat y, aunque hace casi doce años que dejé de trabajar allí, todavía siento una vinculación íntima con ese servicio.
El seminario estaba a plena ocupación (o sea, había 22 asistentes) y lo curioso es que los 22 se apuntaron casi el mismo día en que lo convocamos, lo cual demuestra algo que se puso de manifiesto en seguida: aunque la mayor parte de residencias no viven la inspección como algo negativo, sí existen algunas para las que les un problema. Y no necesariamente son residencias que lo hagan mal.
Durante la sesión expliqué lo curioso que resulta en Cataluña que un hospitalo un centro Sociosanitario estén mucho menos inspeccionados que una residencia asistida para mayores.
Tanto en el hospital como en el centro Sociosanitario las personas atendidas tienen más necesidad de atención y son, por lo tanto, más susceptibles de abuso, no obstante, la normativa que regula estas actividadesa, las inspeccionesque reciben y el régimen sancionador al que podrían ser sometidos sus titulares y responsables son mucho menos rigurosos. La clave está en la desconfianza que siente la sociedad hacia quiénes hacen de cuidar a personas dependientes una actividad lucrativa ajena al sector sanitario.
Que una residencia de 40 usuarios reciba una inspección que pase diez o doce horas en el centro y que a esta inspección siga un requerimiento de documentación que supone a los responsables del centro unas cuantas horas más de dedicación, no es lo más común pero ha dejado de ser extraño.
Según me comentan los asistentes al seminario, la inspección en sí no es problema. Lo que sí ven cómo tal es la inseguridad que viven cuando no saben si la documentación que utilizan, y que un inspector ha dado cómo buena, seguirá siendo "buena" a los ojos del siguiente inspector.
Este seminario, más que cualquier otro, se convierte en un diálogo al final del cual intento dar unas pautas para intentar sacar lo mejor, o como mínimo sufrir el menor menoscabo. La clave está en dedicar un tiempo (el mayor) a hacer bien las cosas y otro a poder demostrar que hacemos bien las cosas.
Durante la sesión también dedicamos un rato a pensa cómo pidría ser un "protocolo de inspección", un documento necesario sólo para aquéllos a los que les preocupe especialmente.
En el fondo sigo pensando que, si se hiciese una auditoría a la inspección aparecerían algunos problemas (oportunidades de mejora)pero la mayor parte del trabajo de la mayor parte de inspectores saldría muy bien parada. El problema es que, o no se hace la auditoría, o, si se hace, los resultados no se publican.
En fin, pronto tendremos una nueva edición del seminario, esta vez con una dedicación de tiempo a las cocinas y lo que camelos residentes.
Autor del post: Josep de Martí
El seminario estaba a plena ocupación (o sea, había 22 asistentes) y lo curioso es que los 22 se apuntaron casi el mismo día en que lo convocamos, lo cual demuestra algo que se puso de manifiesto en seguida: aunque la mayor parte de residencias no viven la inspección como algo negativo, sí existen algunas para las que les un problema. Y no necesariamente son residencias que lo hagan mal.
Durante la sesión expliqué lo curioso que resulta en Cataluña que un hospitalo un centro Sociosanitario estén mucho menos inspeccionados que una residencia asistida para mayores.
Tanto en el hospital como en el centro Sociosanitario las personas atendidas tienen más necesidad de atención y son, por lo tanto, más susceptibles de abuso, no obstante, la normativa que regula estas actividadesa, las inspeccionesque reciben y el régimen sancionador al que podrían ser sometidos sus titulares y responsables son mucho menos rigurosos. La clave está en la desconfianza que siente la sociedad hacia quiénes hacen de cuidar a personas dependientes una actividad lucrativa ajena al sector sanitario.
Que una residencia de 40 usuarios reciba una inspección que pase diez o doce horas en el centro y que a esta inspección siga un requerimiento de documentación que supone a los responsables del centro unas cuantas horas más de dedicación, no es lo más común pero ha dejado de ser extraño.
Según me comentan los asistentes al seminario, la inspección en sí no es problema. Lo que sí ven cómo tal es la inseguridad que viven cuando no saben si la documentación que utilizan, y que un inspector ha dado cómo buena, seguirá siendo "buena" a los ojos del siguiente inspector.
Este seminario, más que cualquier otro, se convierte en un diálogo al final del cual intento dar unas pautas para intentar sacar lo mejor, o como mínimo sufrir el menor menoscabo. La clave está en dedicar un tiempo (el mayor) a hacer bien las cosas y otro a poder demostrar que hacemos bien las cosas.
Durante la sesión también dedicamos un rato a pensa cómo pidría ser un "protocolo de inspección", un documento necesario sólo para aquéllos a los que les preocupe especialmente.
En el fondo sigo pensando que, si se hiciese una auditoría a la inspección aparecerían algunos problemas (oportunidades de mejora)pero la mayor parte del trabajo de la mayor parte de inspectores saldría muy bien parada. El problema es que, o no se hace la auditoría, o, si se hace, los resultados no se publican.
En fin, pronto tendremos una nueva edición del seminario, esta vez con una dedicación de tiempo a las cocinas y lo que camelos residentes.
Autor del post: Josep de Martí
viernes, 17 de febrero de 2012
CUBRIENDO BAJAS EN UNAS RESIDENCIAS PÚBLICAS
A veces hay que leer entre líneas para sacar la "chicha" de una noticia.
Leo en una web que se llama Oretania.net, El periódico de la Provincia de Ciudad Real, que, gracias a la insistencia del sindicato CSI-F, la comunidad autónoma ha hecho algo tan básico como cubrir las bajas laborales del personal de unas residencias de mayores y otra de discapacitados
. Entiendo que había algún trabajador enfermo y la administración no ponía a sustitutos con lo que el servicio se veía afectado perjudicando a los otros empleados y a los residentes.
Según la noticia, el sindicato, a través del trabajo, de la presentación de propuestas, del diálogo y la negociación, consiguió que la Consejería de Sanidad y Asuntos Sociales, así como a su Secretario General y la directora General de Presupuestos y Hacienda, recapacitaran y empezasen a cubrir las bajas de 40 empleados.
Ahora que parece que el problema se ha arreglado, me pregunto. ¿Cuántos empleados tienen en total las residencias en que trabajaban esos empelados que ahora se sustituyen? ¿Es parecida la ratio de absentismo en las residencias públicas y en las privadas?
Trabajar en el cuidado de personas mayores es algo que carga de forma especial a las personas, tanto física como psíquicamente. Resulta que por muy bien que hagas el trabajo la persona mayor dependiente se irá deteriorando. Así, no estás trabajando para obtener un éxito claramente visible (una curación) sino para dar atenciones y dignidad a alguien que está en situación de dependencia.
El fenómeno del burn out es muy típico de este tipo de ciudados por lo que, ¿no sería hora de que alguien preparase un estudio a fondo sobre el absentismo en residencias? ¿Quién lo sufre más? ¿Afecta el tipo de centro, la titularidad, el tamaño?.. Creo que si pudiésemos saber más sobre esta cuestión podríamos mejorar la calidad de vida de los que trabajan en el cuidado, de paso la de los cuidados y, quién sabe, quizás podríamos incluso ahorrar dinero.
Leo en una web que se llama Oretania.net, El periódico de la Provincia de Ciudad Real, que, gracias a la insistencia del sindicato CSI-F, la comunidad autónoma ha hecho algo tan básico como cubrir las bajas laborales del personal de unas residencias de mayores y otra de discapacitados
. Entiendo que había algún trabajador enfermo y la administración no ponía a sustitutos con lo que el servicio se veía afectado perjudicando a los otros empleados y a los residentes.
Según la noticia, el sindicato, a través del trabajo, de la presentación de propuestas, del diálogo y la negociación, consiguió que la Consejería de Sanidad y Asuntos Sociales, así como a su Secretario General y la directora General de Presupuestos y Hacienda, recapacitaran y empezasen a cubrir las bajas de 40 empleados.
Ahora que parece que el problema se ha arreglado, me pregunto. ¿Cuántos empleados tienen en total las residencias en que trabajaban esos empelados que ahora se sustituyen? ¿Es parecida la ratio de absentismo en las residencias públicas y en las privadas?
Trabajar en el cuidado de personas mayores es algo que carga de forma especial a las personas, tanto física como psíquicamente. Resulta que por muy bien que hagas el trabajo la persona mayor dependiente se irá deteriorando. Así, no estás trabajando para obtener un éxito claramente visible (una curación) sino para dar atenciones y dignidad a alguien que está en situación de dependencia.
El fenómeno del burn out es muy típico de este tipo de ciudados por lo que, ¿no sería hora de que alguien preparase un estudio a fondo sobre el absentismo en residencias? ¿Quién lo sufre más? ¿Afecta el tipo de centro, la titularidad, el tamaño?.. Creo que si pudiésemos saber más sobre esta cuestión podríamos mejorar la calidad de vida de los que trabajan en el cuidado, de paso la de los cuidados y, quién sabe, quizás podríamos incluso ahorrar dinero.
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