domingo, 8 de septiembre de 2013

TRES CLAVES PARA ELEGIR UNA BUENA RESIDENCIA PARA MAYORES

Al rededor de un 5% de las personas de 65 o más años necesitarán en algún momento de su vida ingresar en una residencia geriátrica.  Esto quiere decir que diecinueve de cada veinte, nunca pasarán por la difícil situación de tener que tramitar una plaza pública o por el trance de tener que buscar y encontrar la residencia para mayores más adecuada a sus necesidades y que, además, pueda pagar.

Hace poco estuve leyendo en una web que los supermercados Eroski dedican al consumidor, un artículo titulado "Cómo elegir una residencia de ancianos" en el que, basándose en la información recibida de una asociación madrileña que se define como de ayuda al anciano, exponían tres claves para llevar a cabo la elección de una buena residencia de tercera edad.

El trinomio estaría formado por Salud, Dinero y Zona.

Me parece muy interesante y creo que podría añadirse a otros lugares como uno que recomienda como encontrar una residencia geriátrica en Madrid, u otro en el que aparecen los cinco errores más comunes a la hora de encontrar residencia.

La primera pregunta a hacerse, sabiendo que atender a una persona mayor en una residencia es costoso, es si la administración podría hacerse cargo del coste (todo o parte del mismo) y si la persona podría ir a una residencia pública o concertada.

A pesar de que la Ley de Dependencia nos vendió universalidad y servicios para todos, lo cierto es que hoy en día el tiempo que se tarda en tramitar las ayudas supera fácilmente el año (según la web de Eroski "el acceso a las plazas públicas de residencias solo se puede efectuar a través de los servicios sociales y las personas que intentan acceder por esta vía tardan entre 5 y 7 años en conseguir una".

El estado de salud de la persona mayor y la necesidad de atenciones que son difíciles de prestar en el domicilio por parte de los familiares  son los factores principales a la hora de decidir que hace falta ingresar en un centro residencial geriátrico.  Por eso, resulta importante saber si la persona se puede mover por sí misma y realizar alguna de las actividades de la vida diaria (AVD), si va en silla de ruedas, si está encamada o si tiene demencia senil (incluida la enfermedad de Alzheimer).

Es muy importante aportar el informe médico a los profesionales del centor y, cuando se visita la residencia que se está considerando, obtener toda la información sobre qué servicios ofrece y si éstos se adecuan a la situación y necesidades del anciano.

Algunas residencias ofrecen programas específicos para personas con demencia.  Hay que tenerlo en cuenta.

Dinero: ¿Cuánto cuesta una residencia de tercera edad? Esta pregunta tiene una difícil respuesta ya que hay una gran variabilidad dependiendo de la zona en que se encuentre la residencia y de otros factores.  Inforesidencias.com ha difundido informes sobre el precio de las residencias geriátricas privadas en España y resulta que un precio medio rondaría los 1.700€/mes.  Como siempre, las medias engañan ya que en Madrid y Barcelona, éstos serán bastante superiores.

Un factor que interviene mucho en el precio es si la habitación es individual o compartida.  Hay que tener en cuenta que para muchas personas tener que compartir habitación con un desconocido es un obstáculo importantísimo por lo que, siempre habrá que tener en cuenta la opinión de quien ingresará en el centro,

También hay factores importantes como qué está incluido en el precio y qué no, la existencia de un depósito de garantía; la previsión de lo que se descontará si la persona mayor pasa tiempo en el hospital, el plazo de preaviso de baja voluntaria o cómo se efectuará la liquidación cuando acabe la estancia.

Con las pensiones actuales, muchas personas necesitarán, si no obtienen financiación pública ayuda de sus familiares o obtener una "licuación patrionial", o sea, obtener recursos de algún inmueble del que sean propietarios y no tenga cargas.  Entran aquí figuras como la hipoteca inversa, la pensión hipotecaria o la renta vitalicia.

La situación de la residencia: Este es otro factor que puede influir mucho a la hora de elegir una buena residencia.  En este caso hay que tener en cuenta a la persona mayor, que si puede, querrá mantener contactos con su entorno habitual (quizás pueda salir a pasear sola o acompañada y prefiera hacerlo por el barrio donde siempre ha vivido; si está cerca de su casa anterior podrá recibir visitas no únicamente de sus familiares sino de amigos o conocidos).  Quizás el factor a tener en cuenta, si la persona sufre deterioro cognitivo es la cercanía a algún familiar de referencia que pueda visitar asiduamente a su padre/madre/tía, si tiene la residencia cerca de casa.

No se puede olvidar el factor de situación como algo económico.  A veces, ir a una residencia que está a 50 kilómetros del domicilio habitual puede suponer un precio un 30 o 40% más bajo.  Como siempre, se trata de sopesar.

¿Existe la residencia mejor situada, con el precio más ventajoso y más adecuada al nivel de necesidades de la persona a ingresar?  Si no la buscamos bien no lo sabremos nunca.

Toda ayuda es buena a la hora de buscar residencia de mayores, mejor no descartar ninguna.

martes, 3 de septiembre de 2013

¿DE QUÉ ESTAMOS HABLANDO?

Aunque llevo más de veinte años trabajando en cuestiones relacionadas con servicios sociales y atención a personas mayores.  Primero desde la administración, después como formador y, desde 2000 dirigiendo un portal sobre residencias de personas mayores, sigo sin tener claro del todo cómo deben llamarse esos establecimientos que ofrecen un sustituto del hogar a personas de más de determinada edad (normalmente 65 años) dependientes y en el que reciben atención en sus actividades de la vida diaria (VAD) y apoyo personal:  Las opciones pueden ser

- Residencia geriátrica
- Residencia asistida
- Residencia de ancianos
- Residencia de tercera edad
- Residencia de séniors

Estas son las más comunes.  También podemos sustiuir la palabra "residencia" por "servicio de atención residencial para.." o quitarla del todo en algunos casos y hablar de "geriátricos" o, más en desuso, "asilos".

Las reglamentaciones autonómicas han ido creando nomenglatura ya que, según dónde estemos nos hablarán de "hogares residencia", "psicogeríatricos", "miniresidencias" u otras aportaciones más.

No creo que sea una cuestión muy relevante, de hecho, durante unos años la cuestión no me preocupaba demasiado. Sí lo hizo cuando, con la intención de mantener el buscador de residencias  bien situado en Google, un experto del tema me preguntó, "¿Cómo llama la gente a las residencias?".  Descubrí entonces que palabras que teníamos descartadas entre profesionales como "tercera edad" y "ancianos" se utilizan mucho a la hora de navegar por internet, las utilizan los periodistas al escribir noticias y la gente en general al hablar. Entonces sí fue importante saber, no cómo se llama correctamente una residencia sino qué palabra pondrá en Google una persona que busque residencia.

Me hizo gracia este divorcio conceptual entre profesionales y gente común.

Por supuesto, no hemos llegado al límite que pude ver en un viaje a Chile.  Allí, la palabra "correcta" para definir una residencia es ELEAM (Establecimiento de Larga Estadía para el Adulto Mayor).  En una conferencia a la que asistí, uno de los ponentes repitió varias veces "Establecimiento de Larga Estadía para el Adulto Mayor Autovalente", o sea, residencia de válidos.  Me hizo gracia que no utilizase el acrónimo sino todas las palabras.  Cuando, acabado el acto, pregunté a otros asistentes cómo llamaba en Chile la gente normal a los ELEAM, me dijeron tranquilamente "asilos o casas de reposo".

Lo tendremos en cuenta cuando abramos Inforesidencias.com en Chile.


jueves, 29 de agosto de 2013

"GANAR MENOS PARA MANTENER EL TRABAJO" EL DILEMA LLEGA A LAS RESIDENCIAS

Esta mañana he leído dos noticias que aparentemente no tienen demasiado que ver entre sí pero que en el fondo lo tienen todo.

Por un lado, en el Diario de Sevilla leo que los sindicatos andaluces presionan a la Junta para que reactive la Ley de Dependencia frente a la situación de marasmo que vive actualmente.  Las residencias de mayores, donde trabajan las personas que los sindicatos dicen defender, ven como, del total de 11.100 plazas concertadas por parte de la Junta, 2.800 no están ocupadas.  A esta situación hay que sumar los atrasos en los pagos de las plazas que sí están ocupadas.

La Junta de Andalucía ofreció a los propietarios de residencias el año pasado, según la misma noticia, un recorte del 12% en el precio de concertación (actualmente está en 1.488 Euros al mes)  a cambio de una flexibilización en los requisitos de personal (bajada de ratios, menos exigencia de dedicación de determinados perfiles profesionales) y la posibilidad de aplicar rebajas de salarios (algo que más que ofrecerlo la Junta lo permitió la reforma laboral).  Esta medida fue descartada después de las movilizaciones de los sindicatos que se negaron en redondo a admitir una rebaja de ratios o de salarios.

La solución que ha encontrado la Junta es la de eliminar la cantidad que paga a la residencia cuando una plaza concertada está vacía (actualmente les paga 888 Euros al mes por plaza libre) y, por supuesto, desocupar plazas.

¡Vaya solución!  Una residencia concertada ha "vendido" una parte de sus camas a la administración durante un tiempo y se compromete a ofrecer un servicio con unos profesionales a cambio de recibir un dinero.  La residencia no puede ocupar libremente las camas por lo que la administración es la responsable de que estén ocupadas.  Por eso se establece el pago por "cama libre".  Lo que hace la administración andaluza (que ya han hecho otras comunidades autónomas con anterioridad) es pasar el coste de su ineficiencia a las espaldas de sus proveedores.

Los sindicatos piden que se reactive la Ley, que se concierten más plazas pero que, de ninguna manera se rebajen ratios ni salarios.

La actitud de la Junta me parece cobarde y la de los sindicatos miope.

En casi toda España se está hablando de reducir los precios de concertación y flexibilizar los requisitos a las residencias concertadas de forma que prestar el servicio sea más económico.  Lo cierto es que en los últimos años la calidad que ofrecen las residencias ha crecido muchísimo.  Un indicador claro de esta mejora salta a la vista si se comprueba cuántas personas trabajan actualmente en una residencia y cuántas lo hacían hace veinte años.  El perfil profesional también ha cambiado mucho pasando, básicamente de un  equipo "antiguo" de cuidadoras, médico y enfermera a equipos interdisciplinares formados por gerocultoras y profesionales de cinco o seis disciplinas.

El precio que pagan los clientes (sean los propios ciudadanos en residencias privadas o las administraciones en plazas concertadas), también se ha incrementado de forma considerable durante los últimos años a la vez que lo ha hecho el número de personas mayores.  Este crecimento de precio ha sufrido un estancamiento en los últimos dos años.

La consecuencia es que actualmente, viendo cómo está el panorama económico, uno de los retos más importantes a que se enfrenta el sector es el de encontrar una forma más económica de atender a residentes en residencias geriátricas intentando reducir costes en aquéllos aspectos que no afecten de forma dramática la calidad de vida de los residentes.

Por supuesto se puede tomar la posición de que "no se puede recortar nada", "no se puede bajar la calidad en absoluto", "no se pueden tocar las ratios".  Esa posición maximalista es la que lleva a que sin recortar nada lleguemos a cerrar residencias porque las camas no se ocupan.

También se puede plantear en nuestro sector el mismo dilema que ha vivido la industria española y que, según parece, la empieza a hacer competitiva de nuevo: rebajar costes laborales a cambio de estabilidad en el empleo.

Millones de funcionarios han visto recortado su salario; millones de empleados y de empresarios han visto reducidos sus ingresos.  ¿Hay que plantear una solución así en nuestro sector?

Ayer vi en la web de UGT de Andalucía que los empleados de un grupo de residencias se han manifestado contra la medida tomada por la empresa consistente en aplicar una reducción de salario del 15%, según dice la web, "sin dialogar ni informar absolutamente a nadie".

Creo que es una medida que hay que seguir con detalle ya que lo que nos estamos jugando actualmente es la supervivencia del sector, tal como la conocemos.

La acusación de haber tomado la medida "sin consultar" debería tomarse con cierta cautela y transformarla en una pregunta: "¿Se ha seguido el cauce que establece la legislación laboral?" (Si alguien quiere profundizar sobre este cauce puede leer el libro de Antonio Molina "Ajustes salariales en un momento de crisis económica").

Creo que la atención profesionalizada a personas en situación de dependencia debería ser vista como un reto de país.  Las administraciones deberían mostrar la fortaleza que han mostrado en otras decisiones y los sindicatos deberían ver algo más allá del ahora y plantearse que un paso atrás, en muchas ocasiones, sirve para poder dar después muchos pasos adelante.  Así lo han visto en la industria de la automoción y gracias a eso se han quedado algunas fábricas en España.  Si no lo ven aquí nos podemos quedar con un gobierno que base la ley de dependencia en "microayudas económicas" para familiares de dependientes, abandono del sector profesional y consecuente ruina de miles de empresas y profesionales.