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jueves, 4 de septiembre de 2014

COMO EN CASA EN "LA CASA" DE "MI CASA"

Vuelvo a estar en Estocolmo en un nuevo viaje que hemos organizado desde Inforesidencias.com para que profesionales españoles puedan conocer cómo funciona la atención a mayores en este país escandinavo.

Ya hemos hecho este viaje tantas veces que cada vez se lo ponemos más difícil a Astrid Lindstrom, encargada de la organización técnica y académica del viaje, para que encuentre residencias y centros de atención a personas mayores que hagan algo interesante digno de ser visto y que estén dispuestos a enseñárnoslo.

En este viaje, entre las visitas ha destacado un centro por tener una peculiaridad y carácter entrañable especial.

Se trata de la residencia "La Casa" especializa en la atención a residentes de habla española, que curiosamente está situada en un edificio del que es propiedad una empresa pública del Ayuntamiento de Estocolomo que se llama "Mi Casa".

Nos explican que la empresa que gestiona la residencia Kavat Vård, ha tenido la iniciativa de crear tres residencias para colectivos específicos.  Una para personas de habla hispana, otra para los de habla árabe y otra para los que hablan persas.

La casa tiene 33 apartamentos, repartidos en 3 unidades de convivencia. 2 unidades para personas mayores con discapacidades físicas y una para personas con demencias. Cada unidad dispone de cocina, abierta al comedor, balcones y terrazas. Los apartamentos son de 30–60 m2 con baño y una pequeña cocina, lo que permite a algunos residentes seguir conviviendo con su pareja. La atención y las actividades se adaptan a la cultura, costumbres y preferencias de los residentes, así como la comida, que se prepara en la casa.  Aquí hay algo de información en español.

Durante la visita conozco a Charo, de Santander, que hace "muchos" años se casó con un pescador sueco que atracó en su ciudad y se la trajo para aquí.  También conozco a señoras de Lugo y Madrid, además de algunas otras de Chile y Perú.

Iñaki, el cocinero, Alavés, nos enseña con orgullo los menús que lleva preparando desde su llegada a la residencia.  Es una verdadera fusión española y latina.  Hoy para cenar hay ensalada, quesadillas,

chistorra y patatas hervidas.  Siempre hay algo para elegir.   Cuando le preguntamos a Iñaki sobre dónde están en el menú las calorías y contenidos nutricionales nos dice que eso no se lo piden y que eso de especificar tanto le parece más algo de "los hospitales de los años setenta".

La residencia sigue el patrón de las que hay en Suecia.  Como las personas, por ley, tienen derecho a que las residencias les ofrezcan una "vivienda completa", no existen habitaciones al uso, como en las residencias españolas sino que todas son un mini-apartamento con su dormitorio su cocina americana y lavabo.  Algunas también tienen una salita.

La Casa lleva funcionando un año y medio y, ahora que está llena, la empresa propietaria la considera un éxito.   Para los residentes, el hecho de que todos los empleados (salvo la directora) hablen español les supone tener una mejor calidad de vida.

Suecia es un país de refugio para muchas personas de diferentes países que han huido de conflictos por lo que la iniciativa de ofrecer una atención especializada diferente para personas de distintos orígenes podría plantear tanto una oportunidad como problemas.

La experiencia hasta ahora, tal como nos han explicado es que hay más ventajas que inconvenientes.  Los residentes latinos parecen más sociables y tienen una relación con sus familias más cálidas que los nativos escandinavos.  De momento, parece que todos están contentos con la iniciativa.


Autor del post:  Josep de Martí


lunes, 24 de septiembre de 2007

DE VIAJE POR SUECIA

Pasar una semana en Suecia visitando residencias, centros de día, servicios de atención domiciliaria y administraciones puede resultar muy ilustrativo y enriquecedor para alguien que trabaje en el ámbito geroasitencial español.

Eso es lo que pensamos en Inforesidencias.com y AMRTE así que, a finales de junio, nos fuimos de viaje para ver qué podíamos aprender en tierras suecas con la inestimable ayuda de Astrid Linstrom.

Lo primero que nos sorprendió es saber que reciben tantas visitas “geroasistenciales” que el gobierno sueco ha decidido crear una empresa pública que se dedica a coordinar a los grupos que llegan para conocer su sistema de servicios sociales. Lo segundo, el concepto mismo de residencia que pudimos ver en las diferentes visitas.

Suecia es un país en el que los servicios sociales dirigidos a personas mayores tiene una tradición casi centenaria por lo que los sistemas de atención han sufrido sucesivas reformas hasta llegar en nuestros días a unas residencias formadas por grupos de ocho o diez mini-apartamentos (entre 20 y 40m2) de uso individual situados alrededor de un espacio común de unos 70 m2 en el que los residentes del grupo pasan parte del día. En ese espacio suele haber una cocina de tipo americano en la que las auxiliares preparan parte de la comida (las mismas auxiliares que cuidan, limpian y hacen las habitaciones). Cada uno de esos módulos son atendidos por dos auxiliares en turno de mañana, una en turno de tarde. Por la noche se queda una auxiliar para cada dos o tres módulos. Además de las auxiliares hay enfermeras contratadas, personal de dirección y mantenimiento. ¿Médicos, psicólogos, terapeutas ocupacionales..? “Durante los años 70 y parte de los 80 teníamos mucho personal especializado pero después nos dimos cuenta de que una residencia debe ser lo más parecido a un hogar y no a un hospital por lo que el personal sanitario y el especializado sólo viene cuando se les necesita, igual que pasa cuando una persona mayor vive en su casa”, estas palabras del director quedaron en nuestra memoria.

Pudimos ver registros y programas de funcionamiento de los centros (con claras explicaciones en español procedentes de auxiliares chilenos). Conocimos cómo funciona un sistema de ayuda a domicilio que atiende a los mayores en sus casas, en muchas ocasiones, dos o tres veces al día. Nos explicaron cómo el 10% de la población total de Suecia tiene teleasistencia y como cada año 60.000 personas mayores ven cómo la administración arregla su casa para hacerla accesible.

Y de forma machacona en cada una de las visitas nos aparecía las mismas dos preguntas: ¿Cuánto vale y quien lo paga?

El coste de la atención en una residencia oscila entre los 100 y los 160€ diarios (a parte está el coste “hotelero”). Una hora de atención domiciliaria se paga a 28€. Las personas mayores tienen un copago que depende de su capacidad económica y que raramente sobrepasa el 30% del coste total. ¿Qué gana la gente? Un auxiliar, unos 1.300€/mes, una enfermera unos 2.400.

Pero en algo si nos parecemos. Desde hace un tiempo se han dado cuenta de que la gestión privada de servicios públicos es más eficiente por lo que en los últimos años se está produciendo un acusado proceso de privatización de la gestión.  Esto es algo que conocen bien las residencias de tercera edad en Barcelona, Madrid o cualquier otro lugar de España.