martes, 20 de junio de 2017

GEROCULTORAS SUB-MILEURISTAS

A veces las cosas más sencillas acaban convirtiéndose en las más complicadas.

El VI Convenio colectivo Marco que rige las relaciones laborales en el sector de la dependencia (residencias de mayores, centros de día o servicios de teleasistencia) en la mayor parte de España tenía unas previsiones de incremento salarial que se hacían depender de la evolución de la economía española.

En aplicación del convenio (vigente hasta que se apruebe el séptimo), este año tocaba un aumento automático de salarios.

El problema llegó en el momento de hacer públicas las tablas salariales que contuviesen el mencionado incremento salarial.

En años anteriores, con los salarios congelados, no parecía problemático el no publicar nada en el BOE pero ahora sí.

La cosa ha ido avanzando lentamente. Primero se difundieron las "tablas oficiosas" después las partes llegaron al acuerdo de publicarlas y ahora, finalmente el BOE las ha plasmado oficialmente.

Aquí están


Ahora lo que cabe preguntarse es: si apostamos por ofrecer servicios de calidad a nuestros mayores (que somos nosotros mismos en unos años); si queremos aplicar modelos de Atención Centrada en la Persona en los que la gerocultora/auxiliar es la protagonista, junto con el propio mayor, del proceso de cuidado, ¿Podemos tener un sistema en el que esta profesional gana menos de mil euros al mes?

La respuesta es obvia: lo tenemos.  Pero ¿lo podremos seguir teniendo?

Cada vez hay menos personas jóvenes en proporción a los mayores.  Dentro de unos veinte años, cuando nos  estemos acercando al 30% de personas de más de 65 años (hoy son el 18%), será verdaderamente difícil encontrar a quien quiera trabajar haciendo labores de gerocultor.  Tenemos que ir preparando el camino y, la verdad, salarios sub-mileuristas son un ingrediente amargo de la receta.

El problema es que todo forma parte de la misma ecuación.   Allí donde la administración paga más  sus plazas concertadas, (vease País Vasco, en Guipúzcoa, por ejemplo 2.700 Euros al mes), los profesionales que trabajan en el sector tienen salarios más altos; en los mismos lugares, quienes no pueden acceder a plaza pública se ven incapaces de pagar los precios de las plazas privadas y optan por acudir a comunidades cercanas con convenios menos elevados y un precio más acorde con sus bolsillos.

Si alrededor de lo que factura una residencia de tercera edad lo gasta en personal y la demanda pública y privada pueden pagar determinados precios, los salarios de los profesionales acabarán adaptándose a los mismos.

Ya lo he explicado muchas veces pero lo voy a hacer de nuevo:  Cuando empecé a trabajar como inspector de residencias en 1991, el precio mensual de una residencia para mayores en Barcelona era de unas 65.000 pesetas al mes, cantidad que coincidía más o menos con lo que ganaba una gerocultora.  En los siguientes veinticinco años hemos introducido normativas y el sector ha hecho un gran esfuerzo de profesionalización que ha conllevado un incremento en los costes de los centros.  Ahora, el salario base de una gerocultora es algo inferior a los mil euros y en Barcelona la plaza en una residencia privada ronda los 1.750€ (sobrepasando muchas de ellas los 2.000€).

La consecuencia de esta evolución la vemos en el día a día de las residencias.  La posibilidad de ingresar a un familiar dependiente en una residencia privada requiere ahora un sacrificio mucho más elevado ahora que hace veinte años.  En consecuencia los residentes ingresan en un estado mucho más comprometido y requieren muchas más atenciones socio-sanitarias.  Las residencias son cada vez más centros residenciales para personas frágiles, con enfermedades crónicas, con polimedicación y con una elevada necesidad de apoyos.

Difícilmente podrán pagar más las residencias a sus empleados si nose incrementan los precios y difícilmente se incrementarán de forma importante los precios en una situación como la actual, en la que todavía nos estamos recuperando de la crisis.

Es en momentos como éste cuando necesitamos a gente imaginativa que planteen iniciativas originales.   ¿Alguien así está leyendo estas líneas?