domingo, 3 de abril de 2016

¿Las personas se resisten a la Atención Centrada en la Persona?

En 2013 escribí en este blog una entrada que titulé "La nueva atención a mayores. ¿Centrada en la persona o en el inspector?", en la que planteé una serie de cuestiones que creo que, casi tres años después siguen de actualidad.

Desde entonces han pasado muchas cosas, y una de ellas es que en Castilla y León, tras una visita a Suecia organizada por Inforesidencias.com a la que asistieron altos cargos de la Junta y que sirvió de embrión al programa "En Mi Casa", después de un proceso, se han aprobado unos Decretos de autorización y acreditación que incorporan por primera vez en España el modelo housing y la Atención Centrada en la Persona (ACP) a la reglamentación autonómica sobre residencias de personas mayores.

Quien lea lo que escribí en 2013 sabrá que en Suecia, Holanda o Alemania en las residencias de tercera edad trabajan principalmente enfermeras (os), fisioterapeutas y el equivalente a gerocultores.  Resulta extraño encontrar en la plantilla a terapeutas ocupacionales o médicos y casi imposible a psicólogos o trabajadores sociales.   Concretamente en Suecia, país que hemos visitado más veces, la atención que ofrecen las residencias, que podríamos considerar como un modelo de ACP, cuenta con equipos interdisciplinares reducidos.

Podría parecer que traer a nuestras latitudes un modelo inspirado en el sueco tendría que ser muy bien acogido por los usuarios y sus familiares.  Pero resulta que ya aparecen señales en el sentido contrario.  He leído en el Diaro de Valladolid que "La Plataforma Social de Valladolid ha pedido a la Junta de Castilla y León la retirada de los dos decretos aprobados el 4 de febrero que regulan tanto la autorización y funcionamiento de los centros de atención a mayores, como la acreditación de las unidades de convivencia para este colectivo.  Uno de los portavoces de la Plataforma, Jorge Félix Alonso, ha criticado las "contradicciones" que presentan estos decretos y ha lamentado el "recorte de derechos" que, a su juicio, suponen, puesto que "eliminan la obligación" de contar en los centros, en función del número de residentes, con terapeutas, fisioterapeutas, trabajadores sociales, enfermeros y médicos".

Esta plataforma es una de las múltiples que se crearon hace unos años para intentar revertir los recortes introducidos en la Ley de Dependencia y, aunque formalmente no representan a usuarios o familiares de residentes, critican con vehemencia la nueva normativa.

Así que, mientras los defensores de la implantación de la "nueva filosofía de atención" (entre los que, con algunas matizaciones, me encuentro) hemos celebrado el paso dado en Castilla y León, la primera reacción pública de alguien que parece hablar en nombre de los usuarios nos ha llegado en forma de crítica demoledora.

Analizando un poco lo que dice la Plataforma parece que la Junta no ha sabido comunicar lo que estaba haciendo.  Que hayan llegado a ver la implantación de unidades de convivencia y un equipo interdisciplinar con menos componentes como un "recorte de derechos" sólo puede ser, a mi entender, fruto de una información insuficiente, o sencillamente, mala.

El problema es que cambiar desde la administración un modelo de atención (al que yo llamo Paradigma del Plan de Intervención) que llevamos veinticinco años creando y que parecía bastante consolidado, no resultará fácil.

En 2013, en una entrada titulada  "Un modelo por favor" escribí  Pensemos que una clave del “nuevo modelo” es dar un gran protagonismo a la gerocultora, lo que comporta necesariamente  que lo pierda el equipo interdisciplinar.  En ese  “nuevo modelo”, si se acaba pareciendo a Suecia, sobran algunos de los profesionales que hoy forman parte reglamentaria del sistema.  

Sigo pensando lo mismo pero,

¿Qué haría si yo fuese uno de esos terapeutas ocupacionales o psicólogos que de repente "sobran"?
¿Qué haría yo si fuese el familiar de un residente convencido de que lo mejor es que haya un equipo interdisciplinar extenso y que en la residencia se "lo hagan todo" a mi madre que, al fin y al cabo, ya ha trabajado suficiente en su vida?

Sin duda, me resistiría

En 2008 ya planteé que ciertos cambios llevaban a la desprofesionalización de la atención.  Entonces parecía algo totalmente descartable pero hoy ya no lo es tanto.

Por todo ello, quizás hay que ampliar el trabajo de pedagogía que lleva unos años haciéndose con profesionales, empresarios y responsables políticos del sector y extenderlo a la ciudadanía.  No sea que les ofrezcamos algo que en muchos países ha demostrado ser el modelo a seguir y aquí  acabemos con un motín de Esquilache gerontológico.

Termino con otro "copia y pega" de una entrada de 2013: Vaya por delante que, cada vez que visito las residencias “tipo sueco” pienso que, si alguna vez necesito ingresar en una, me gustaría que fuese de este tipo.  Pero, dicho esto, cuando vuelvo a España me encuentro con nuestra realidad y me pregunto ¿Serán así las residencias aquí alguna vez?