jueves, 5 de noviembre de 2015

¿De verdad se ha inundado un "asilo de ancianos" en Agramunt?

La noticia trágica de esta semana ha sido sin duda la muerte de cuatro personas que vivían en una residencia de mayores en Agramunt (Lleida) a causa de una avenida de agua.

Cuando escuché la noticia por la radio me quedé helado. Por desgracia, que de vez en cuando haya un incendio en una residencia y que, como consecuencia muera algún residente, es algo terrible pero no inaudito.  En cambio, que una residencia pueda inundarse con tan tristes consecuencias sí me lo pareció.

En seguida quise saber algo más sobre lo que había sucedido y allí fue cuando la sorpresa se convirtió en parte en abatimiento.

Esto es lo que leí en "El País"


Esto es lo que apareció en la portada de "El Periódico" al día siguiente


Yo pensaba que a estas alturas la idea de que las residencias de personas mayores son establecimientos donde se prestan servicios profesionales de calidad ya estaba implantada en la sociedad.

Los "asilos" eran lugares donde antiguamente se ofrecía, por caridad o beneficencia refugio a personas desvalidas. Se les daba lo mínimo para subsistir y se les hacía vivir en condiciones precarias. Aún así cumplían una función social ya que la otra opción era la muerte en la miseria.

Las residencias de hoy, entre ellas la de Agramunt, son edificios adaptados con un equipo de profesionales preparados que suelen asistir a personas mayores dependientes, que en muchos casos requieren de atención permanente y que, ¿por qué no decirlo? Lo suelen hacer muy bien.

Antes iban a los asilos los que no tenían ninguna otra opción, los pobres menesterosos los que, según el dicho popular "no tenían donde caerse muertos".  Hoy día van a a las residencias algo menos de un 4% de la población mayor, reciben cuidados profesionales y , en muchos casos, viven sus últimos años y mueren en unas condiciones mucho mejores de las que tenían en sus casas.

El problema de las residencias es que el servicio que prestan resulta costoso y hay muchas personas que necesitarían vivir en una pero no pueden hacerlo porque no pueden pagar el precio ni encuentran a una administración dispuesta a hacerlo por ellos.

La residencia de Agramunt se construyó hace 10 años con todos los requisitos de accesibilidad, arquitectónicos y de funcionamiento que exigen las administraciones. Dispone de todas las licencias, autorizaciones y acreditaciones posibles, recibe inspecciones periódicas (al menos una al año) que acreditan su buen funcionamiento, y, aún así ha sufrido la desgracia.

Siempre hay diferentes formas de explicar la realidad. Cuando los periodistas utilizan la palabra "asilo de ancianos" predisponen negativamente a quien lea la noticia, algo que considero terriblemente injusto.

Creo que las administraciones tienen que investigar por qué ha sucedido la desgracia.  Cómo es posible que una crecida del río pueda inundar una zona habitada sin que los habitantes tengan un aviso. Más que nada para evitar que algo parecido pueda suceder.

Si yo fuera periodista creo que hubiese puesto el foco en ese punto.  Supongo que como no lo soy  me me conformaré escribiendo este blog, enviando el pésame a las personas cercanas a las fallecidas y mi ánimo a todo el equipo de la residencia Ribera del Sió.