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domingo, 2 de abril de 2017

¿Qué "no es" Atención Centrada en la Persona?

La Atención Centrada en la Persona (ACP) se ha introducido en el mundo de las residencias de manera tan intensa que no parece en absoluto una moda pasajera sino un verdadero cambio de modelo.

En los años 90 se empezó a introducir lo que yo llamo "paradigma del plan de intervención" que consistía en transformar las residencias de entonces en algo más profesionalizado.  En ese modelo el centro de la atención es un equipo formado por varios profesionales (multidisciplinar, interdisciplinar o transdisciplinar, según han pasado los años), que elabora un plan de intervención ajustado a cada usuario (al principio sin su participación directa, luego con ella y la de sus familiares).    La residencia se convierte en el espacio en el que se aplican esos planes individuales contando para ello con protocolos, registros y más programas.

Si bien el modelo que hemos ido generando durante veinte años ha dado como resultado una creciente profesionalización en la atención, también ha recibido críticas por ser paternalista ("el equipo sabe más de lo que necesita la persona que la propia persona") y por no tener en cuenta lo que "desea"o "prefiere" el individuo sino lo que es "bueno" para él o ella a los ojos del equipo interdisciplinar.

En la filosofía de Atención Centrada en la Persona, en sus diferentes manifestaciones, los deseos y preferencias del usuario adquieren protagonismo;  la figura de la gerocultora de referencia se coloca en el centro del cuidado; se busca lo "significativo" y se pone un énfasis en el ambiente que tiende a dejar a ser institucional.

La ACP parece algo maravilloso, pero, como ven algunos de los profesionales que propugnan el concepto, al amparo de la expansión de la nueva forma de hacer, se cuelan sistemas, métodos e iniciativas que de ACP sólo tienen el nombre.


Hoy me gustaría mucho recomendar la lectura de un post del blog ACP Gerontología, en él la reconocida Dra. Teresa Martínez, nos ofrece claves y nos previene que “para hacer efectiva la ACP no valen los atajos o las "fórmulas exprés".  El título del post es “La atención centrada en la persona, un camino por recorrer ¿Qué es y no es ACP?”

Comienza así:

Hacer realidad las propuestas de la Atención Centrada en la Persona (ACP) en muchos de los actuales servicios de atención a personas mayores no es tarea fácil. Implica un cambio profundo en la forma de ver y acompañar a las personas que precisan cuidados.

Conduce a nuevos roles en el acompañamiento profesional, a nuevos modos de entender y organizar la provisión de apoyos y cuidados. Nos lleva hacia una nueva cultura organizacional que lidera, arriesga y hace posible en el día a día de la atención esta visión de la ACP confiando en las personas y buscando soluciones creativas.

Las resistencias ante el cambio cultural que supone hacer efectivas estas declaraciones pueden ser muy diversas..........

miércoles, 28 de enero de 2015

BLOGUISTA INVITADA: TERESA MARTINEZ

Hoy estoy contento.  Hace unas semanas pedí a Teresa Martínez un texto para aparecer como bloguista invitada y no ha tardado nada en escribirlo y hacérmelo llegar.

Teresa es una gran divulgadora de la Atención Centrada en la Persona (ACP) de la que he sido alumno, lector, y contertulio.

Quien quera acercarse a ella intelectualmente encontrará una puerta interesante en esta web http://www.acpgerontologia.com desde la que se puede acceder a sus libros y documentos de trabajo.

Os dejo con su reflexión y se la agradezco de todo corazón.

Avanzar hacia la Atención Centrada en la Persona desde el conocimiento


Teresa Martínez Rodríguez, psicóloga gerontóloga

Teresa Martínez.  Psicóloga
Gerontóloga
Agradezco a Josep Martí, a quien conozco desde hace varios años, la invitación y oportunidad de escribir en su blog, espacio que se ha convertido en lugar de encuentro y consulta para muchos profesionales del sector.

Me gusta mucho, y por esto suelo repetir, la frase de Susan Misiorki  (Pioneer Network) cuando acertadamente advierte que la “Atención centrada en la persona no es un destino, es un viaje que no tiene fin”. 

Un viaje en el que algunos servicios gerontológicos españoles están ahora embarcando. Una transformación cultural y organizacional que, sin estar exenta de dificultades y riesgos, es posible y se está mostrando como beneficiosa no sólo para las personas usuarias, sino también para los profesionales y para las propias organizaciones. Además, como algunos dicen (yo me sumo a esta opinión), abre “un camino sin retorno” porque propone lo que muchas personas querríamos para nosotros mismos en caso de precisar cuidados: no perder el control de nuestra vida cotidiana, poder seguir tomando nuestras propias decisiones y llevar una vida, dentro de lo posible, acorde a nuestros gustos y deseos.

Es justo reconocer el recorrido y la mejora que los servicios gerontológicos españoles han experimentado en estas dos últimas décadas. La profesionalización ha ido tomando fuerza y esto ha supuesto una mejora en las condiciones materiales y técnicas que son básicas e indispensables para ofrecer una atención de calidad a las personas. Ello ha sido posible gracias al gran esfuerzo realizado tanto por parte de las administraciones públicas como del sector privado, y sobre todo, por parte de los y las responsables de los servicios y profesionales.

Los modelos inspirados desde el enfoque de la atención centrada en la persona no pretenden tirar por la borda todo lo que hemos avanzado ni quitar valor al  conocimiento adquirido en el sector gerontológico sino más bien todo lo contrario: identificar los logros conseguidos a lo largo de estos años y armonizarlos con una parte nuclear de lo que debe definir la calidad de los servicios de atención social y que había quedado algo desdibujada: buscar el bienestar de las personas permitiendo que éstas puedan ejercer control sobre su atención y  vida cotidiana.

En el campo de la atención sanitaria la ACP (también denominada atención centrada en el paciente) es objeto de un alto interés desde hace ya varias décadas y distintas revisiones sobre su concepto, aplicación y evidencias han sido publicadas (Ducan, 2011; IAPO, 2007; NARI, 2006; National Voices, 2014; Price, 2006). Diversos organismos oficiales internacionales han considerado este enfoque como un eje fundamental en la calidad de los servicios de salud. The United States Agency for International Development (USAID) define el enfoque PCC (Patient-centered care)como “un enfoque en la atención que conscientemente adopta la perspectiva del paciente. Esta perspectiva se caracteriza  por dimensiones como el respeto a los valores del paciente, a sus preferencias y necesidades expresadas, así como por la coordinación e integración de la atención, la información, la comunicación y educación, el confort físico, el apoyo emocional y el alivio del miedo y ansiedad, la implicación de la familia y amigos, o la transición y la continuidad” (citado en  Harkness, 2005). Por su parte, The Institut of Medicine (IOM), prestigioso organismo oficial norteamericano,  señaló hace algo más de una década el  enfoque Patient-Centered Care  como uno de los  elementos críticos en la redefinición del sistema de salud para la mejora de su calidad (IOM, 2001). Del mismo modo  el  Nacional Institute Research Ageing (NARI) de Australia ha enunciado diversos  principios rectores de la ACP aplicada en salud como enfoque clave para la mejora de la atención de las personas mayores (NARI, 2003, 2007). Diferentes gobiernos, entre los que cabe destacar las iniciativas británica y australiana, han destacado la ACP como una de sus líneas estrategias de mejora de sus políticas sociales y sanitarias. 

En cuanto a lo que atañe a los servicios residenciales,  distintos países desarrollados (EEUU, Canadá, Reino Unido, Países Nórdicos, Australia, Holanda, Alemania, etc.) han apostado por ir transformando las tradicionales residencias de marcado carácter hospitalario e institucional hacia modelos de cuidados profesionales más “hogareños” afines al enfoque ACP con el objetivo de proporcionar cuidados de calidad en entornos domésticos donde las personas pudieran tener un mayor control sobre su vida cotidiana. 

Si consideramos que este enfoque y los modelos que lo conceptualizan son adecuados para mejorar la calidad asistencial de los servicios de cuidados a las personas mayores en nuestro país, aunque efectivamente sea un proceso largo y complejo, hemos de “creernos” que el  progreso hacia la ACP es posible. La creencia de que la transformación es posible debe ir, evidentemente, acompañada de otras condiciones: una programación realista y, por tanto, adaptada a la cultura y posibilidades de los diferentes lugares y servicios; la capacitación, cualificación y puesta en valor de los  profesionales del sector,  el rigor en el diseño del cambio y la evaluación de las aplicaciones. Sólo así este viaje de transformación  irá tomando forma y presencia en nuestro país y se irá generando conocimiento propio, procedente de nuestro contexto y realidadcomo ya ha sucedido en otros lugares, mostrando que todo esto no es una cábala, una profecía, un espejismo, una utopía Es algo posible, si realmente se cree en ello y se hacen las cosas bien. 

La ACP es un eje de la calidad asistencial internacionalmente reconocido que, frente a la búsqueda de la eficiencia organizativa y al rigor técnico, había quedado desdibujado o simplemente venía siendo ignorado. Es responsabilidad de todos/as avanzar por este camino y contribuir a que el progreso sea  posible,  auténtico (no desvirtuado) y esté bien fundamentado, sin por ello dejar de reconocer las dificultades que esta transformación en la cultura asistencial/organizativa conllevaEs tarea de muchos agentes (responsables públicos, movimiento asociativo de personas mayores, sector privado de servicios, consultores/formadores, profesionales, expertos, investigadores) consolidar este cambio cultural y contribuir a que unos servicios que en la actualidad pueden ser considerados aceptables, en algunos casos buenos, se conviertan en excelentes, y sobre todo, en lugares deseables y amigables para las personas (personas usuarias, familias y profesionales) que allí conviven compartiendo mucho tiempo de sus valiosas vidas.

Josep, gracias por tu invitación y por toda tu intensa actividad que con tanto entusiasmo nos propones.





Vuelvo a ser Josep de Martí.  Muchas gracias  a tí.  Creo que seguiremos avanzando ese viaje sin final que es la Atención Centrada en la Persona en el que viajan las residencias de mayores, los residentes, sus familiares, los profesionales y, sin duda, toda la sociedad.