Mostrando entradas con la etiqueta seminario. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta seminario. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de febrero de 2012

POR QUÉ PREOCUPA LA INSPECCIÓN

El viernes pasado tuve la ocasión de impartir un seminario sobre cómo afrontar inspecciones de servicios sociales en residencias para mayores. Aunque ya había impartido cursos similares en otras comunidades (Madrid, Castilla la Mancha y Cantabria), resultó una experiencia interesante hacerlo en casa ante directores de residencias geriátricas de Catalunya que durante casi diez años trabajé en la inspección de servicios sociales de la Generalitat y, aunque hace casi doce años que dejé de trabajar allí, todavía siento una vinculación íntima con ese servicio.

El seminario estaba a plena ocupación (o sea, había 22 asistentes) y lo curioso es que los 22 se apuntaron casi el mismo día en que lo convocamos, lo cual demuestra algo que se puso de manifiesto en seguida: aunque la mayor parte de residencias no viven la inspección como algo negativo, sí existen algunas para las que les un problema. Y no necesariamente son residencias que lo hagan mal.

Durante la sesión expliqué lo curioso que resulta en Cataluña que un hospitalo un centro Sociosanitario estén mucho menos inspeccionados que una residencia asistida para mayores.

Tanto en el hospital como en el centro Sociosanitario las personas atendidas tienen más necesidad de atención y son, por lo tanto, más susceptibles de abuso, no obstante, la normativa que regula estas actividadesa, las inspeccionesque reciben y el régimen sancionador al que podrían ser sometidos sus titulares y responsables son mucho menos rigurosos. La clave está en la desconfianza que siente la sociedad hacia quiénes hacen de cuidar a personas dependientes una actividad lucrativa ajena al sector sanitario.

Que una residencia de 40 usuarios reciba una inspección que pase diez o doce horas en el centro y que a esta inspección siga un requerimiento de documentación que supone a los responsables del centro unas cuantas horas más de dedicación, no es lo más común pero ha dejado de ser extraño.

Según me comentan los asistentes al seminario, la inspección en sí no es problema. Lo que sí ven cómo tal es la inseguridad que viven cuando no saben si la documentación que utilizan, y que un inspector ha dado cómo buena, seguirá siendo "buena" a los ojos del siguiente inspector.

Este seminario, más que cualquier otro, se convierte en un diálogo al final del cual intento dar unas pautas para intentar sacar lo mejor, o como mínimo sufrir el menor menoscabo. La clave está en dedicar un tiempo (el mayor) a hacer bien las cosas y otro a poder demostrar que hacemos bien las cosas.

Durante la sesión también dedicamos un rato a pensa cómo pidría ser un "protocolo de inspección", un documento necesario sólo para aquéllos a los que les preocupe especialmente.

En el fondo sigo pensando que, si se hiciese una auditoría a la inspección aparecerían algunos problemas (oportunidades de mejora)pero la mayor parte del trabajo de la mayor parte de inspectores saldría muy bien parada. El problema es que, o no se hace la auditoría, o, si se hace, los resultados no se publican.

En fin, pronto tendremos una nueva edición del seminario, esta vez con una dedicación de tiempo a las cocinas y lo que camelos residentes.

Autor del post:  Josep de Martí

martes, 22 de noviembre de 2011

HABLANDO DE INSPECCIÓN EN SANTANDER

La patronal FED Cantabria, antes llamada ACESDE  he invitó hace algún tiempo a impartir una seminario sobre cómo actuar ante una inspección de servicios sociales.  En principio tenían que asistir al mismo un grupo de directores de residencias para mayores de Cantabria.

Quizás por haber sido inspector durante casi diez años pero este se ha convertido en uno de los temas que suelo tratar en seminarios dirigidos tanto a inspectores como a directores de residencias.  Normalmente, cuando una patronal convoca un curso de este tipo suele tene éxito, aún así lo de Cantabria ha sido exagerado.  Ochenta directores de residencia asistiendo al acto ponen de manifiesto que algo pasa en esa comunidad con la actuación inspectora.

Los asistentes me han explicado que, la existencia de diferentes normas sucesivas, con unas disposiciones transitorias complejas y el reciente cambio de gobierno, ha provocado que la dispersión de criterios que suele existir en las diferentes inspecciones de servicios sociales haya llegado en Cantabria a un nivel preocupante.

Lo curioso es que en esta comunidad sólo hay seis inspectores por lo que la existencia de diferencias de criterios tienen nombres y apellidos.  Como siempre, hablando con los asistentes durante el café y después del acto.  La gran mayoría de acciones inspectoras no comporta problema pero, cuando la diferencia de criterio en inspectores que actuan sucesivamente sobre la misma residencia supone que los propietarios tienen que hacer obras o cambiar instalaciones, entonces la situación sí supone una gran frustración para el empresario.

Han sido cinco horas hablando sobre cómo preparar un protocolo para afrontar la inspección, sobre cómo intentar evitar denuncias o afrontarlas y sobre cómo la normativa, en este caso Cántabra, tiene un problema básico que mediatiza mucho la actuación de la propia inspección.  Es una norma supersancionadora y basada en la desconfianza hacia el sector privado.  Como muestra dos botones:
- La sanción económica máxima por una infracción muy grave es de 600.000€.
- Si se impone una sanción de este tipo la administración puede optar por publicarla en los medios de comunicación con el nombre de los sancionadod.
- Los tipos de infracción son el algún caso muy poco concretas.   Estos son algunos ejemplos:

Art 91.1. d) Mantener los locales instalaciones, mobliario o enseres con deficiencias en su estado de conservación o funcionamiento, en su limpieza e higiene, sin que se derive de ello riesgo para la integridad física o la salud de las personas usuarias.

Art. 91.1. e) Prestar una asistencia inadecuada a las personas  usuarias, siempre  que no se les causen perjuicios de carácter grave.

Quizás cambiando la reglamentación cántabra ya cambiaría la acción inspectora, aún así, no estaría de más plantear una auditoría para saber si de verdad existe dispersión de criterios y plantear un protocolo de inspección que conociesen los inspeccionados.





Autor del post:  Josep de Martí