sábado, 24 de enero de 2009

CHILE: TAN LEJOS Y TAN CERCA

Tener la ocasión de visitar Chile supone un verdadero placer. Hacerlo invitado por una embrionaria “Asociación Gremial de Establecimientos de Larga Estadía para el Adulto Mayor” (AGELEAM), supone un privilegio. Y es que Chile sorprende de forma espectacular al españolito ignorante que piensa que todo lo iberoamericano es atrasado y pintoresco (categoría en la que, hasta ahora me encontraba).

Con catorce millones de habitantes (seis de los cuales viven en Santiago), una tasa de envejecimiento del 11% y un nivel de vida más alto del de sus vecinos. Chile ha visto en los últimos años nacer un nuevo sector económico. El de las residencias geriátricas.
La AGELEAM me invitó, junto con el presidente de AMRTE a impartir dos conferencias sobre el desarrollo del sector en España y como el asociacionismo había supuesto una oportunidad de avanzar. La intención de las jornadas era fomentar la “asociatividad” y, durante las mismas, sorprendió que tanto la Universidad como el gobierno chileno como los propios empresarios estuviesen de acuerdo en fomentar la existencia de una “Asociación gremial” que sirviese de interlocutor con las administraciones, empresas o trabajadores.

El sector de las residencias está formado básicamente por pequeños empresarios con centros de menos de 25 plazas situados en viviendas adaptadas. Los propietarios trabajan en las residencias y acaban haciendo “de todo”. Hay unas pocas residencias más grandes y ninguna perteneciente a grupos empresariales. Las administraciones locales y estatal trabajan en la creación de una norma específica para residencias y en unos criterios de acreditación y calidad que permitan en un futuro concertar plazas en el marco de un proyecto de Ley de Dependencia y, entre las dificultades con las que viven las residencias se encuentra la de encontrar personal cualificado que quiera trabajar en el sector con los salarios que pagan. ¿Suena familiar?

En los turnos de palabras la sensación de déjà vu se fue incrementando: Los empresarios se quejaban de que la administración se está basando a la hora de plantear la nueva norma en estudios que no reflejan la situación real del sector; la sanidad pública discrimina a los residentes respecto a los mayores que viven en sus casas; el IVA que pagan las residencias (19%) es excesivo y debería bajarse…

Cuando les dijimos que exactamente las mismas quejas son planteadas por los empresarios españoles a las administraciones desde hace más de quince años nos preguntaron cómo lo habíamos resuelto. Nuestra cara de desánimo les sirvió de respuesta.

Volamos once mil kilómetros en cada trayecto para explicarles cómo habíamos hecho las cosas en España. Quizás dentro de quince años tendremos que volver a ver si podemos aprender viendo como ellos han andado un camino similar al nuestro.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

MEDIAS PALABRAS

Si ponemos la palabra “dependencia” en un buscador de noticias de internet obtenemos un resultado abultado que podemos clasificar de forma fácil. En primer lugar encontramos las noticias que se refieren a datos “oficiales” aportados por alguna administración pública que sintoniza con el gobierno (cuando no del propio gobierno) y que nos hablan del alto número de solicitudes presentadas y resueltas, del gran esfuerzo presupuestario que se hace y de lo desleal que es la oposición al criticarles; por otro las que provienen de administraciones de otras sintonías que hablan del gran esfuerzo que hacen a pesar de los incumplimientos y deslealtad del gobierno. Por último tenemos las que provienen de representantes del sector (mayores, cuidadores, empresarios, tercer sector, universidades..) que ponen de manifiesto la lentitud del desarrollo de la ley, lo erróneo de las previsiones hechas hasta ahora y la necesidad de una mayor financiación.

Hasta aquí todo es normal. Tendríamos el mismo tipo de noticias aunque el PIB creciese al 5% en vez del 0% y el paro no estuviese encaminándose hacia el 15. Lo que sí resulta interesante es ver como la cuestión de la sostenibilidad del sistema de atención a la dependencia ha ido cambiando en los últimos meses.

Recuerdo una intervención del entonces ministro Caldera en la que decía que lo más importante era poner en marcha el sistema ya que, una vez funcionando ningún gobierno lo pararía. Recuerdo las manifestaciones del presidente del gobierno conforme a las que la Ley de Dependencia era su proyecto estrella de esta legislatura y recuerdo leer a la ministra de deportes decir que la actual coyuntura económica que atravesamos podría tener “alguna influencia” en el despliegue de la ley de dependencia.

Después he ido oyendo a diferentes políticos que en jornadas, congresos y presentaciones, hablan de las dificultades que deberemos afrontar en la nueva coyuntura económica para desarrollar completamente de la Ley, que tendremos que ser “imaginativos”, que hará falta un “esfuerzo”. Eso sí, siempre dicen a continuación que el presupuesto el año que viene está garantizado.

¿Qué hay dentro de esas medias palabras? ¿Nos están macerando en lluvia fina para que cuando nos digan que la Ley sólo cubrirá a los más dependientes lo aceptemos como inevitable?

Seamos sinceros. Aunque la crisis internacional no se hubiese producido, el aumento del coste de aplicación del sistema de atención a la dependencia habría requerido de modificaciones y ajustes: Están apareciendo más dependientes de los que se pensaba y los servicios cuestan más de lo previsto ¿No pueden hablar más claro y proponer ya soluciones?

Supongo que tendremos que seguir esperando. Y deseo, que viviendo en esa espera, los lectores de este foro tengan unas muy felices fiestas y el mejor 2009 que nos permitan nuestros amados gobernantes.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

ARIZNAVARRA: DISPARANDO CON POLVORA DEL REY

En Ariznavarra (Alava) hay una residencia pública gestionada por una empresa privada. Fue la primera que utilizaba ese sistema en ese territorio y, desde el comienzo tuvo problemas ya que los/as trabajadores querían que se les aplicasen las condiciones laborales y salarios de las residencias públicas cuando precisamente se optaba por la gestión privada para evitar el elevadísimo coste de aquélla. Ya en 2003, después de ocho meses de huelga se aplicó un laudo arbitral que concluía con una subida de sueldo de más del 110% en cinco años además de una reducción de jornada.
Los cinco años han pasado y la huelga ha vuelto. Leemos en el Correo Digital que, las 120 trabajadoras de la residencia, con 140 plazas (entre residenciales y de centro de día), tras cuatro meses de huelga han conseguido que, de momento, la Diputación Foral haya decidido pagar a la gestora 107 euros al día por las 80 camas de la residencia y 60,41 euros diarios por las 60 plazas del centro de día, un notable incremento si se tiene en cuenta que hasta ahora se pagaban 80 y 43 euros. Con esos precios ahora seguirá la negociación entre empresa y empleadas.
La diputación de Alava es posiblemente la única administración en toda España que puede permitirse el lujo de acabar un conflicto de esta manera y no sé hasta qué punto es consciente de la consecuencia que puede tener su decisión en las otras diputaciones vascas o en el resto de comunidades autónomas. Ya en 2003, cuando en unas jornadas de Inforesidencias.com se explicó el laudo que había puesto fin a la primera huelga, las quejas más airadas vinieron de representantes de otros territorios vascos que llegaron a decir que el laudo era un torpedo en la línea de flotación del sistema.
Con toda seguridad el pago de 107 Euros al día por plaza pondrá fin a esta huelga y todavía le resultará a la administración algo más económico que gestionar ella misma la residencia (en 2003 le costaba 120€) lo que, no sé porqué me trae a la cabeza una historia que leí hace algún tiempo:
En los tercios españoles, cada soldado recibía una paga, en la cual se contemplaban sus necesidades. Por lo tanto, la pólvora la solía pagar el soldado de su propio bolsillo. Aun así, en ocasiones, como en caso de asedio, se podía obtener pólvora de almacenes o polvorines de artillería y entonces se tiraba con "pólvora del rey" , entonces no se tenía tanto cuidado y se disparaba más alegremente. Esta expresión ha llegado hasta nuestros días, y se dice que se dispara con pólvora del rey, cuando no se tienen en cuenta los gastos o esfuerzos, porque corren por cuenta de otro.
¿Con qué pólvora disparan e Alava?